El río que abastece a más de 40 millones de personas y a una de las zonas agrícolas más productivas de Estados Unidos enfrenta una crisis sin precedentes.
Un río en agonía
Lo que alguna vez fue un caudaloso río que cruzaba el Gran Cañón y desembocaba en el Golfo de California hoy apenas llega al mar. El Colorado, que suministra agua a siete estados y parte de México, se encuentra en su punto más crítico. Los expertos advierten que la cuenca está al borde del colapso, afectando a ciudades como Los Ángeles, Denver y Las Vegas, además de millones de hectáreas agrícolas.
“La causa principal del problema es el calentamiento climático”, explicó Jack Schmidt, director del Centro de Estudios del Río Colorado de la Universidad Estatal de Utah. Pero el exceso de consumo también juega un papel determinante: la mitad del caudal se destina al riego agrícola, mientras que un 18 % abastece a hogares, industrias y ciudades.
Una crisis de reparto y poder
El río Colorado es vital para unos 40 millones de habitantes de EE. UU. y México. Sin embargo, un informe reciente advierte que la cuenca podría perder el equivalente a 1,8 millones de piscinas olímpicas en 2026 si no se reducen los consumos.
Esa advertencia ha encendido un conflicto entre los estados de la Cuenca alta (Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México) y los de la Cuenca baja (California, Arizona y Nevada). Cada grupo reclama su derecho a un recurso que ya no alcanza para todos.
El Pacto del Río Colorado de 1922, que distribuye el agua, sobrestimó el caudal disponible. Por eso, la Cuenca baja ya utiliza toda su asignación, mientras que la Cuenca alta exige mayor acceso. “Estamos lidiando con el problema básico de la escasez. No hay suficiente de un recurso que todos necesitan”, indicó Kyle Roerink, director ejecutivo de la Red de Agua de la Gran Cuenca.
El peso de la agricultura
Más del 70 % del agua del Colorado se destina a la agricultura, principalmente para cultivos de forraje que alimentan a la industria ganadera. Los programas que incentivan a los agricultores a no sembrar ciertos cultivos han tenido resultados limitados: “No se les puede obligar, y los incentivos económicos aún no son suficientes”, señaló Roerink.
Mientras tanto, la presión política aumenta. Si los estados no logran un acuerdo antes del 11 de noviembre, el gobierno federal podría intervenir con nuevas reglas para distribuir el agua. “Hemos perdido el enfoque en la crisis inmediata que tenemos ante nosotros”, advirtió Schmidt.
¿Qué opciones quedan?
La Red del Agua de la Gran Cuenca ha propuesto una serie de medidas urgentes:
-
Detener nuevos proyectos de presas o desvíos.
-
Promover el reciclaje de aguas residuales.
-
Implementar tecnologías agrícolas más eficientes.
-
Regular industrias de alto consumo como centros de datos o granjas de criptomonedas.
Según los expertos, la agricultura tiene el mayor potencial para aliviar la crisis. Con la rotación de cultivos, riego por goteo y técnicas de secano, los agricultores podrían ahorrar agua que luego se redistribuya a zonas urbanas o se reserve para épocas de sequía.
Una batalla por el futuro
El río Colorado es más que una fuente de agua: es el motor económico del suroeste estadounidense. Pero sin acuerdos urgentes y sin una transformación estructural en la gestión del recurso, los expertos temen que se repita la historia de otros ecosistemas agotados por el desarrollo. La sequía ya no es una amenaza estacional: se ha convertido en una fuerza que redefine la geografía política, económica y ambiental de Estados Unidos.






