La energética española, junto a Ibereólica, avanza en la optimización de su portafolio bajo en carbono con sistemas de almacenamiento en proyectos eólicos y solares que operan o desarrollan en el país vecino.
De acuerdo con documentación presentada ante el Servicio de Evaluación Ambiental de Chile, Repsol e Ibereólica sometieron en febrero a consulta una modificación para incorporar al proyecto ERNC Tarapacá un sistema de almacenamiento con baterías por 284 MW, con una duración de 5 horas y una capacidad de 1.420 MWh.
Actualmente en desarrollo, Tarapacá cuenta con 91 MW eólicos y 135 MW en corriente alterna fotovoltaicos ya aprobados administrativamente. La incorporación de baterías permitiría almacenar y gestionar de forma más eficiente la energía generada, fortaleciendo la flexibilidad operativa del activo.
Refuerzos en parques eólicos en operación
La joint venture también avanza en la hibridación del Parque Eólico Cabo Leones III, operativo desde 2020 y con una potencia instalada de 192,5 MW. El plan contempla añadir 170 MW de baterías con una autonomía de 4 horas, lo que equivale a una capacidad de almacenamiento de 680 MWh. La consulta presentada en octubre obtuvo recientemente el visto bueno administrativo, aunque aún restan etapas para su eventual construcción.
De forma similar, el Parque Eólico Atacama SpA, en operación desde 2023 y con 165,3 MW de potencia, recibió una resolución favorable para integrar un sistema idéntico: 170 MW de baterías con 4 horas de almacenamiento.
Chile como mercado estratégico en transición energética
Con estos tres desarrollos, Repsol planea incorporar un total de 624 MW en sistemas de almacenamiento en Chile, consolidando su estrategia de optimización de activos de generación baja en carbono en uno de sus mercados prioritarios en América Latina.
Por su parte, Ibereólica también proyecta ampliar la hibridación en su portafolio chileno. La compañía presentó planes para sumar 990 MW de baterías al proyecto ERNC Antofagasta, actualmente en desarrollo y compuesto por 1.203 MW de potencia, provenientes de energía solar y eólica.
La tendencia confirma el creciente protagonismo del almacenamiento como complemento clave para estabilizar la generación renovable y mejorar la gestión de la energía en sistemas eléctricos con alta penetración de fuentes limpias.






