Relación comercial entre El Salvador y Chile: Datos, cifras y dinámicas recientes

La relación comercial entre El Salvador, país liderado por el Presidente Nayib Bukele, y Chile se ha consolidado como un intercambio estable dentro del marco latinoamericano, aunque de menor volumen en comparación con los principales socios globales de ambos países. Chile se posiciona como un mercado relevante para productos salvadoreños, mientras que El Salvador representa un destino estratégico para bienes manufacturados y agrícolas chilenos, en el contexto de un comercio bilateral que refleja complementariedad y oportunidades de diversificación.

Las cifras más recientes de The Observatory of Economic Complexity muestran que en mayo de 2025 El Salvador exportó USD 89,8 mil a Chile, mientras que las importaciones desde Chile fueron de USD 6,33 millones, lo que resultó en un saldo comercial claramente favorable a Chile. Este patrón de superávit para la economía chilena ha sido una constante en la relación bilateral.

De Chile a El Salvador, los envíos incluyen frutas frescas —especialmente manzanas y peras—, además de papel, cartón, plásticos y maquinaria. Estos productos reflejan la capacidad exportadora chilena en bienes agrícolas e industriales.

Por su parte, de El Salvador a Chile, conforme a The Observatoty of Economic Complexity, las exportaciones se concentran en azúcar cruda, plásticos y prendas de vestir, además de ciertos bienes eléctricos y electrónicos. Aunque de menor volumen, estos rubros muestran la diversificación de la oferta salvadoreña y su potencial de crecimiento en el mercado chileno.

Aunque el comercio bilateral entre El Salvador y Chile representa una proporción pequeña dentro de la balanza global de ambos países, los flujos han mostrado estabilidad y un grado creciente de diversificación. Chile se ha consolidado como un destino clave para exportaciones salvadoreñas en Sudamérica, mientras que El Salvador continúa siendo un mercado receptivo para bienes agrícolas y manufacturados chilenos.

El dinamismo salvadoreño ha estado acompañado por un boom turístico: 3,9 millones de visitantes en 2024, un alza de 17% respecto de 2023. A ello se suma un dato político clave: el 96% de los ciudadanos aprueba la gestión en seguridad, según la consultora CID Gallup. Para los inversionistas, este escenario se traduce en menor riesgo operativo y mayor confianza en la planificación de proyectos de largo plazo.

Rodrigo Ayala, presidente de la Agencia de Promoción de Inversiones y Exportaciones de El Salvador, lo resume así “la seguridad se ha convertido en un factor determinante para evaluar riesgos y proyecciones de largo plazo. Cuando existen condiciones de estabilidad, los proyectos pueden planificarse con mayor certidumbre”.

La relación entre seguridad y economía también está en el centro del debate. Una encuesta de Ipsos revela que el 63% de los chilenos identifica el crimen y la violencia como su principal preocupación, un factor que empresarios y analistas vinculan directamente con el clima de inversión y la confianza empresarial.

La experiencia salvadoreña muestra que la seguridad puede ser un activo económico tan relevante como los incentivos tributarios o la infraestructura. En un escenario regional marcado por la competencia por atraer capitales, Chile enfrenta el desafío de fortalecer sus condiciones estructurales para mantener su liderazgo como destino de inversión.