Principios de liderazgo críticos para este 2026

Por Marcelo Blechman, socio de OLIVIA

Viviendo en un contexto donde las reglas del juego pueden reescribirse de forma abrupta, sin previo aviso, y con consecuencias sistémicas inmediatas, el liderazgo en un C-Level debe adoptar cinco principios fundamentales de agilidad, aunque la realidad muestra que los más críticos son, precisamente, los que menos se cumplen.

En efecto, para una buena toma de decisiones es vital:

  • Priorizar el valor del negocio por sobre la optimización local
  • Decidir con información suficiente, no perfecta
  • Descentralizar decisiones, manteniendo claridad de propósito
  • Experimentar antes de escalar
  • Revisar las decisiones de forma continua, no solo durante una crisis

Lo paradójico es que, de esos cinco principios, los que menos se cumplen en las organizaciones son precisamente el primero, el segundo y el último. Y son exactamente los que más se necesitan en contextos de cambio acelerado.

En efecto, la agilidad no es una moda, es una respuesta necesaria a la complejidad del contexto actual. La hoja en blanco del inicio del año puede ser una invitación a preguntarnos si estamos equipados para decidir y ajustar con la velocidad que el momento exige, o si seguiremos esperando una perfección que el contexto ya no permite.

No se trata de sugerir que las organizaciones deban gestionarse con la lógica de una operación militar ni mucho menos. Pero sí es necesario confrontar una pregunta esencial: ¿Se está liderando para el mundo que se quiere o para el mundo que existe? ¿Son capaces las organizaciones de definir cuál es la información suficiente para avanzar? ¿Se están evaluando las decisiones por su impacto real en el negocio o por métricas de conveniencia departamental? ¿Existe la disciplina de revisar lo decidido antes de que la crisis obligue a hacerlo?

Las reglas del juego se están reescribiendo constantemente. La pregunta no es si gusta o no; la pregunta es si las organizaciones están equipadas para navegar esa realidad con la velocidad, el criterio y la capacidad de aprendizaje que el momento exige. Porque al final, en un mundo donde todo puede cambiar en 140 minutos, la verdadera ventaja competitiva no está en predecir el futuro, sino en la capacidad de decidir, actuar, aprender y ajustar con velocidad y propósito.

La hoja en blanco es una invitación. Pero el calendario no esperará a que se tengan todas las respuestas.

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