Arturo Parker, cofundador de Starkoms
Durante años, la conversación sobre eficiencia logística ha estado dominada por la última milla: flotas eléctricas, rutas más eficientes, empaque sostenible. Todas iniciativas necesarias, pero que actúan cuando el movimiento ya fue decidido. Se optimiza cómo se transporta, pero rara vez por qué se transporta o si ese movimiento era realmente necesario.
El verdadero impacto ocurre antes, en la pre-distribución. En cómo se consolidan órdenes, cómo se definen prioridades y cómo se orquesta la logística antes de que un vehículo se ponga en marcha. Esto no es teoría: es una necesidad concreta en industrias de gran escala.
Tomemos la banca, por ejemplo. En Chile, los bancos movilizan millones de documentos al año asociados a colocaciones, contratos y procesos regulatorios. Muchas de esas órdenes logísticas se generan de forma fragmentada: cada sucursal, cada área, cada requerimiento opera por separado. El resultado son retiros físicos repetitivos, de bajo volumen, alto costo y alto impacto ambiental.
Sin una capa digital integradora, esa escala es inmanejable. Por eso, si la preocupación por el medioambiente es genuina y urgente, el foco no puede quedar solo en las promesas de largo plazo del transporte del futuro. La oportunidad inmediata está en implementar tecnología de pre-distribución hoy.
Plataformas como Starkoms permiten transformar operaciones fragmentadas en sistemas coordinados, donde cada movimiento está justificado, consolidado y medido. No se trata solo de eficiencia logística: se trata de avanzar hacia una logística estructuralmente más integrada, más inteligente y significativamente menos intensiva en desplazamientos innecesarios.






