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lunes, octubre 19, 2026
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Planta Pacheco: 65 años y 6 curiosidades que probablemente no conocías sobre ella

Desde Argentina, este complejo industrial y tecnológico ha acompañado el desarrollo de Ford en Sudamérica y su presencia en mercados estratégicos como Perú.

La Planta Ford de General Pacheco, ubicada en Argentina y considerada uno de los principales centros industriales y tecnológicos de Ford en Sudamérica, cumplió 65 años. Para celebrar su historia, compartimos seis datos que permiten descubrir algunos de los hitos y curiosidades detrás de este complejo industrial, cuya evolución ha acompañado el crecimiento de la marca en la región.

  1. Un terreno del tamaño de 140 canchas de fútbol

La comparación es contundente: el Centro Industrial tiene una superficie total de un millón de metros cuadrados (100 hectáreas), de los cuales 250.000 m² corresponden a área construida.

Se trata de una planta de producción integral que incluye instalaciones para la fabricación de motores, el estampado de piezas, la producción de carrocerías, el montaje y la pintura. También cuenta con edificios administrativos, depósitos y otras instalaciones necesarias para su operación.

  1. La cápsula del tiempo, ¿mito o realidad?

Cuentan que, cuando se colocó la primera piedra del Centro Industrial Ford en 1960, se introdujo en ella una urna a modo de cápsula del tiempo, con algunos ejemplares de los principales periódicos de aquel día. En la fotografía del acto puede verse a Douglas Kitterman, entonces presidente de Ford Motor Argentina, completando la ceremonia fundacional.

Un año más tarde, durante la inauguración del predio, el obispo monseñor Devoto bendijo la piedra y se develó la placa conmemorativa que señala el lugar. Esta aún puede verse en una de las paredes del edificio conocido como Pacheco Hub.

¿Serán los 100 años de Pacheco el momento de intentar descubrir qué guarda aquella cápsula?

  1. La “cebolla” que no es una cebolla

Si pensamos en la simbología de Planta Pacheco, este ícono se destaca de inmediato: la “Cebolla”, con el óvalo de Ford en lo alto, constituye un paisaje inconfundible desde la autopista Panamericana.

Se trata, en realidad, de un tanque de agua con capacidad para un millón de litros, cuya forma evoca el claxon del mítico Ford A. Además, existen otros dos tanques subterráneos de iguales dimensiones que, en conjunto, almacenan un volumen de agua equivalente al consumo diario de más de 5.000 hogares en promedio.

  1. La primera construcción

En un terreno que por entonces era prácticamente campo abierto, y cuando la autopista Panamericana todavía no existía, comenzó a construirse una pista de pruebas que, según publicaciones de la época, fue la primera de Latinoamérica.

En sus inicios, la pista se utilizaba para probar los vehículos que todavía se ensamblaban en la planta que Ford tenía en el barrio de La Boca, en Buenos Aires. Con aproximadamente 1.300 metros de extensión, fue diseñada a partir de información proporcionada por los propios concesionarios Ford sobre los desafíos y tipos de caminos que los vehículos encontraban en distintas regiones de Argentina.

Así, el circuito replicaba diversas superficies y condiciones de manejo para evaluar los modelos antes de que llegaran a las calles y rutas argentinas.

  1. Había una vez una fuente

Durante varios años, el ingreso a las oficinas del edificio administrativo estuvo presidido por un gran espejo de agua, en el que se erguían esculturas que evocaban cueros de vaca estirados.

La referencia no era casual: en esa época, la planta era conocida como “la Ford de la Pampa”, ya que ese enorme complejo industrial, aún sin grandes construcciones a su alrededor, se encontraba rodeado por el paisaje de la pampa argentina.

  1. La central eléctrica que encendió Pacheco

Mucho antes de que allí se produjeran el primer motor o la primera F-100, fue necesario construir la infraestructura que permitiría poner en marcha este gran centro industrial.

Uno de los primeros edificios en levantarse fue la central eléctrica de la planta. En su interior, tres enormes generadores, impulsados por motores navales, produjeron la energía necesaria para construir, poner en funcionamiento e impulsar el crecimiento del complejo desde sus primeros días.

En la actualidad, el complejo forma parte de una matriz energética mucho más moderna, pero esta infraestructura sigue demostrando su valor. Gracias a ella, el 16 de junio de 2019, durante el llamado “apagón del siglo” —que afectó a la mayor parte de Argentina y Uruguay, así como a zonas de Brasil—, los operadores de la central eléctrica trabajaron para mantener operativo el sistema eléctrico de Ford y permitir que las actividades continuaran.

Estos generadores constituyen un verdadero testimonio de la capacidad tecnológica que acompañó al Centro Industrial desde sus orígenes.

65 años después, la historia sigue en movimiento

Pacheco nació en un terreno prácticamente vacío. Desde entonces, evolucionó constantemente: incorporó nuevas tecnologías, amplió sus capacidades y formó a generaciones de trabajadores.

Hoy, tras cumplir 65 años, la planta vuelve a mirar hacia adelante, haciendo lo que mejor sabe hacer: construir el futuro. Su evolución reafirma su papel dentro de la operación de Ford en Sudamérica y su importancia para mercados de la región.