Petróleo se dispara y bolsas retroceden ante crisis en Medio Oriente

La confirmación de la muerte del Ayatolá Alí Jamenei ha desatado una escalada militar en Medio Oriente que dispara los precios del petróleo y provoca fuertes caídas en los principales índices bursátiles globales. Inversores y gobiernos evalúan el riesgo de un conflicto prolongado que podría afectar la oferta energética y generar inestabilidad financiera mundial.

En una jornada que marcará un punto de inflexión en la historia geopolítica y financiera contemporánea, los mercados globales han entrado en una fase de pánico tras la confirmación, por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de la muerte del Ayatolá Alí Jamenei. Este suceso ha desatado una ofensiva militar masiva y coordinada entre Estados Unidos e Israel en territorio iraní, provocando una respuesta en cadena de milicias aliadas en todo el Levante y el Golfo. La magnitud del conflicto ha forzado a los inversores a una revaluación agresiva de los activos de riesgo, mientras que, en una reacción visceral, el precio del petróleo se ha disparado más de un 7% en el premercado, reflejando el temor inminente a un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz y el colapso de las cadenas de suministro energéticas globales.

La confirmación de la muerte de Jamenei ha sido el catalizador de una operación militar que, según el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), ha impactado más de 1,000 objetivos estratégicos. El presidente Trump, a través de canales oficiales y redes sociales, ha declarado que las operaciones continuarán hasta la rendición total del mando militar iraní, hasta 4 semanas más, confirmando además la baja de tres militares estadounidenses en combate. Esta escalada ha provocado un movimiento masivo hacia la seguridad en Wall Street: en premercado los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años se hundieron hasta el 3,926%, su nivel más bajo en tres meses, mientras que los futuros del Tesoro escalaron con fuerza. En la renta variable, los eminis del S&P 500 y los futuros del Nasdaq registran pérdidas superiores al 1%, ante la perspectiva de un conflicto que podría extenderse por varias semanas.

La respuesta a la caída del régimen ha sido inmediata. Emiratos Árabes Unidos ha procedido al cierre de su embajada en Teherán y la retirada de su embajador tras sufrir ataques con drones contra la base militar de Al Salam y el puerto Zayed en Abu Dabi. La seguridad aérea regional se ha colapsado; aeropuertos en Dubái, Kuwait e Irán han suspendido operaciones tras interceptaciones de misiles y ataques a infraestructuras como el hotel Crown Plaza en Manama. Por su parte, Irán ha lanzado una nueva ola de ataques contra Israel, dejando al menos siete heridos cerca de Jerusalén, mientras las defensas israelíes reportan sirenas constantes en el norte por proyectiles lanzados desde el Líbano, donde huelgas masivas han golpeado los suburbios del sur de Beirut.

El sector energético enfrenta un desafío sistémico sin precedentes. Los precios del petróleo Brent han escalado entre un 8% y un 10% en mercados extrabursátiles. La OPEP+ ha intentado mitigar el impacto anunciando un aumento de producción de 206,000 barriles por día para abril, pero la presencia de más de 150 petroleros anclados fuera de las zonas de conflicto sugiere una parálisis logística de gran escala. En el ámbito tecnológico, Amazon Web Services (AWS) lucha por restaurar su región de Medio Oriente Central 1 tras el impacto de objetos en su centro de datos, lo que ha generado incendios y caídas en servicios críticos. Por el contrario, empresas como T-Mobile y Ericsson avanzan en resiliencia operativa mediante software de IA ejecutado en infraestructura de NVIDIA para mantener comunicaciones militares y civiles.

El bloque europeo (E3), conformado por Francia, Alemania y el Reino Unido, se ha declarado dispuesto a intervenir militarmente para defender la libertad de navegación y sus intereses regionales. El canciller alemán, Friedrich Merz, y el primer ministro británico, Keir Starmer, han autorizado el uso de bases aéreas para ataques defensivos. Esta postura ha hundido los futuros del Eurostoxx 50 y el DAX en más de un 1.6%. En Asia, el Nikkei de Japón se desplomó un 2%, rompiendo el soporte de los 58,000 yenes, aunque los sectores de minería y transporte marítimo registraron alzas del 5.3% y 3.3% respectivamente. Paralelamente, la inestabilidad social se ha extendido a Pakistán, donde se reportan muertes de manifestantes en violentas protestas tras la noticia del deceso del líder iraní.

Desde mi perspectiva técnica, nos encontramos ante un gran shock geopolítico que alterará las curvas de inflación y pánico global. La subida del petróleo superior al 7% y 8% en premercado es solo la introducción de una reconfiguración de precios si el conflicto no se tranquiliza en las próximas 72 horas.

Con un escenario de guerra prolongada, si el Estrecho de Ormuz permanece bajo amenaza, el crudo buscará alcanzar fácilmente los $80 dólares, provocando una capitulación en los índices bursátiles y obligando a la Fed a mantener tasas elevadas, lo que podría inducir una recesión global. Aunque poco probable, una transición rápida en Teherán permitiría un momento de alivio masivo, donde el petróleo devolvería sus ganancias de premercado y el oro retrocedería desde sus niveles de refugio.

La implicación de más actores internacionales elevaría el VIX por encima de 25 y el oro superando los 5.400 dólares. Por ahora es importante mantenerse lejos del sentimiento de FOMO, evitando movimientos de alto riesgo debido a la alta volatilidad que se puede mantener durante la semana en los mercados financieros, por ello, la exposición podría verse en los inversores hacia sectores defensivos monitoreando de cerca el dato de exportaciones y la apertura formal de Wall Street, donde la presión sobre el sector energético y de defensa será el principal motor de movimiento.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group