- Ambas problemáticas deberían ser prioridad en la agenda de los candidatos este año, apuntaron el gremio de gremios y el Instituto Peruano de Economía (IPE).
- De cara al proceso electoral que se avecina, el presidente de PERUCÁMARAS, Óscar Zapata, entrevistó a Diego Macera, director del IPE, como parte del podcast ‘PERUCÁMARAS, la voz que integra y promueve a las regiones’.
El Perú enfrenta un escenario macroeconómico complejo. Tras la fuerte contracción de 2023 —provocada por la conflictividad social, choques climáticos y una marcada inestabilidad política— en el 2025 la economía mostró señales de recuperación, aunque de manera desigual entre regiones.
Así se desprende de la reciente entrevista realizada por Óscar Zapata, presidente de PERUCÁMARAS, a Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), como parte del podcast “PERUCÁMARAS, la voz que integra y promueve a las regiones”.
Según Macera, en el segundo trimestre de 2025, 16 regiones registraron crecimiento económico y 12 de ellas superaron el promedio nacional, que se ubicó ligeramente por encima del 3%. No obstante, este avance responde en muchos casos a factores coyunturales y a una alta dependencia sectorial.
“Hoy el país no crece de manera homogénea. Hay regiones que avanzan rápido y otras que siguen estancadas, lo que nos muestra una economía que se mueve a dos velocidades”, explicó Macera.
Falta impacto social
Uno de los casos más representativos analizados fue el de Cajamarca. A pesar de concentrar uno de los mayores portafolios de inversión minera del país, la región continúa registrando elevados niveles de pobreza y rezagos en competitividad. Esta desconexión entre potencial productivo y resultados sociales pone en evidencia una falla estructural en la articulación entre inversión, Estado y desarrollo territorial.
Desde PERUCÁMARAS se advirtió que, cuando no existe una estrategia clara para acompañar proyectos formales, la actividad económica termina desplazándose hacia esquemas informales o ilegales.
“No basta con que haya inversión; si esta no se traduce en desarrollo local, empleo formal y presencia del Estado, se genera frustración social y se abre espacio para economías informales o ilegales”, señaló Oscar Zapata.
Señales de recuperación en regiones
Pese a este escenario, el análisis identificó señales positivas en sectores clave, especialmente en las regiones. El agro y la agroindustria se consolidaron como motores de empleo formal. Según la data compartida por el IPE, durante 2025 se generaron cerca de 100 mil nuevos puestos de trabajo formales en este sector, lo que representa un crecimiento superior al 20% frente al año anterior, con mayor impacto fuera de Lima.
Sin embargo, esta recuperación aún es frágil.
“Recién estamos volviendo, en promedio, a los niveles de ingreso previos a la pandemia. Han pasado casi seis años y eso explica por qué la sensación de bienestar todavía no se siente en los hogares”, precisó Macera, al advertir que el crecimiento económico aún no logra traducirse plenamente en mejora social.
Freno a la competitividad
La informalidad laboral fue uno de los ejes centrales del análisis. Según lo recalcado en el podcast “PERUCÁMARAS, la voz que integra y promueve a las regiones”, las cifras oficiales podrían estar sobreestimando este fenómeno en cerca de 10 puntos porcentuales debido a limitaciones metodológicas, lo que situaría la informalidad real alrededor del 60%. Aun así, se trata de uno de los niveles más altos de la región.
Para Óscar Zapata, el problema no puede abordarse únicamente desde la exigencia normativa.
“En un país donde dos de cada tres trabajadores son informales, pretender resolver el problema solo con más fiscalización es desconocer la realidad productiva de las regiones”, sostuvo, subrayando la necesidad de simplificar el entorno regulatorio y laboral para facilitar la formalización.
Agenda en año electoral
En un contexto electoral, desde PERUCÁMARAS se remarcó que la competitividad regional y la informalidad deben ocupar un lugar central en el debate público.
“Si no logramos que el crecimiento llegue a las regiones de manera sostenible, seguiremos teniendo avances económicos que no se reflejan en bienestar ni confianza ciudadana”, concluyó Zapata.
Las decisiones que se adopten en el próximo periodo marcarán el rumbo económico y social del país en la próxima década.




