Las energías renovables ya representan alrededor del 54% de la generación eléctrica nacional.
El hidrógeno verde se ha convertido en uno de los vectores energéticos más prometedores para acelerar la descarbonización en sectores intensivos en consumo energético como transporte, industria y minería. Su producción a partir de energías renovables permite generar un combustible sin emisiones de CO₂, lo que lo posiciona como una opción estratégica para reducir costos ambientales, habilitar nuevas cadenas productivas y atraer inversión tecnológica. En el marco del Día Internacional de las Energías Limpias,el Perú empieza a consolidar bases regulatorias y proyectos orientados al desarrollo de este nuevo mercado energético.
“El país ha dado pasos concretos hacia su adopción. En marzo de 2024 se promulgó la Ley N° 31992, Ley para la Promoción del Hidrógeno Verde, que establece lineamientos para impulsar su investigación, producción, comercialización y uso en distintas industrias. Su objetivo es posicionar al hidrógeno como una alternativa viable para la transición energética y al mismo tiempo elevar la competitividad del sector productivo peruano, integrándose en tendencias globales de descarbonización”, agregó Cristóbal Monzó, ingeniero de desarrollo de Quempín.
Las condiciones locales ofrecen ventajas relevantes. Según el MINEM, las energías renovables ya representan alrededor del 54% de la generación eléctrica nacional, con mayor aporte de fuentes hidroeléctricas y un crecimiento sostenido de la solar y eólica. Este componente es clave para producir hidrógeno verde a gran escala, especialmente en regiones con alta radiación solar como el sur del país, donde se estudian oportunidades para integrar parques solares con producción industrial de hidrógeno.
Este interés ya se refleja en proyectos concretos: en Arequipa se ha impulsado la evaluación ambiental de una iniciativa de más de USD 11.200 millones orientada a la producción de hidrógeno verde y derivados como amoníaco limpio, integrando infraestructura de electrólisis, energía solar y desalación de agua de mar. A esto se suma el interés del sector minero, donde cerca del 80% de las compañías operativas en el país exploran el uso de hidrógeno verde para reducir emisiones y optimizar procesos logísticos y energéticos, alineándose a estándares globales de sostenibilidad.
“Perú tiene condiciones para posicionarse como un nodo energético en Sudamérica en la próxima década. La combinación de potencial renovable, incentivos normativos y demanda de sectores estratégicos podría abrir una nueva etapa industrial vinculada a la transición energética. En ese sentido, el impulso al hidrógeno verde no solo representa una mejora ambiental, sino una oportunidad económica con efectos en empleo, innovación y atracción de capitales orientados a sostenibilidad”, concluyó Monzó.






