Durante el evento Panorama 2026, Hugo Santa María, economista jefe de APOYO Consultoría, advirtió que el país mantiene fundamentos sólidos, pero ha perdido el dinamismo que lo diferenciaba en América Latina. El desafío hacia el próximo quinquenio será transformar estabilidad en productividad, empleo y mayor ingreso per cápita.
De economía estrella a promedio regional
El Perú mantiene una posición macroeconómica ordenada, pero ya no crece por encima de América Latina como lo hacía en la década pasada. Su desempeño se asemeja cada vez más al promedio regional, lo que evidencia una pérdida de impulso relativo frente a otras economías.
Así lo señaló Hugo Santa María, socio y economista jefe de APOYO Consultoría, durante el evento Panorama 2026: Perspectivas Políticas, Económicas y Empresariales, organizado por la Cámara de Comercio Peruano-Chilena. El economista recordó que el país fue durante años una referencia regional por su dinamismo, pero hoy ese liderazgo se ha diluido. Aunque Perú conserva buenos indicadores financieros y estabilidad macroeconómica, ha perdido la velocidad de crecimiento que permitía mejoras más rápidas y tangibles en la calidad de vida.
Estabilidad sin transformación
Para Santa María, el problema no radica en la falta de orden macroeconómico, sino en la ausencia de avances estructurales. El crecimiento actual no es suficiente para cerrar brechas sociales ni acelerar la reducción de la pobreza.
“El PBI puede estar bien y los números macro también, pero si no vivimos mejor, eso sirve de poco”, enfatizó. En su diagnóstico, el país no puede limitarse a ser resiliente frente a crisis externas o internas; necesita recuperar productividad y generar empleo formal si aspira a retomar una senda de desarrollo sostenido.
Brechas frente a la región
El economista reconoció que el Perú llega al nuevo proceso electoral en mejores condiciones económicas que en 2021, lo que representa un punto de partida favorable. Sin embargo, todavía se encuentra lejos de los niveles de ingreso de economías como la chilena. Según indicó, el ingreso per cápita peruano equivale aproximadamente a la mitad del de Chile, y al ritmo actual de crecimiento tomaría muchos años cerrar esa brecha.
Asimismo, recordó que los niveles de pobreza aún no retornan a cifras prepandemia, lo que refuerza la necesidad de acelerar el dinamismo económico.
Un Estado con limitaciones estructurales
Más allá del ritmo de crecimiento, Santa María identificó un problema central: el funcionamiento del aparato estatal. Señaló que el Ministerio de Economía y Finanzas enfrenta cada vez mayores restricciones dentro de un Estado que describió como disfuncional y con dificultades para ejecutar políticas públicas de manera eficiente.
En su opinión, mientras no se fortalezcan las capacidades institucionales y se modernice la gestión pública, será complejo convertir la estabilidad macroeconómica en progreso sostenible.
El reto hacia 2026
El mensaje central fue claro: la estabilidad sigue siendo un activo, pero ya no es suficiente. El Perú necesita retomar un crecimiento superior al promedio regional, impulsar la productividad y fortalecer su institucionalidad si quiere volver a destacar en América Latina.
El desafío del próximo quinquenio será pasar de una economía ordenada a una economía verdaderamente expansiva, capaz de traducir cifras sólidas en bienestar real para la población.






