Las exportaciones de “flores y plantas vivas” subieron 16% en 2025, impulsadas por material vegetal para cultivo y no por flores de ramo.
Este fin de semana, con motivo de San Valentín, las florerías del país vivirán uno de sus momentos más intensos del año. Rosas, tulipanes, girasoles y orquídeas se convertirán en los regalos más buscados. Sin embargo, detrás de cada ramo hay una historia productiva que pocas veces se conoce y que revela una oportunidad estratégica para el Perú.
Un análisis de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), basado en datos de ADEX Data Trade, muestra que las exportaciones del rubro “flores y plantas vivas” crecieron alrededor de 16% en 2025. Lo llamativo es que este dinamismo no proviene principalmente de las flores cortadas, es decir, las que se venden listas para ramos y arreglos, sino de plantas vivas, esquejes, arbustos injertados y bulbos en vegetación, el material vegetal que permite que esas flores existan y que otros países compran para sembrar.
Crecimiento en plantas estratégicas
Las exportaciones de árboles y arbustos injertados pasaron de US$542 mil en 2024 a US$2.7 millones en 2025, las plantas vivas con raíces y esquejes de US$519 mil a US$680 mil y los bulbos en vegetación de US$1,700 a US$5,500. Esto evidencia que el impulso del sector no está en vender flores listas para el florero, sino en proveer la base productiva que permite cultivar flores en mercados externos.
“Esta es una señal positiva sobre cómo está evolucionando el sector y sobre las capacidades que ya existen en el país. La data muestra que Perú se está consolidando en el eslabón más estratégico de la cadena: la producción de plantas que luego permiten cultivar flores en distintos mercados. Es una base productiva sólida que abre oportunidades de crecimiento hacia adelante”, explicó César García, economista de REDES.
Capacidad productiva y mercado interno
El comportamiento exportador refleja que el país cuenta con viveros, productores especializados y conocimiento técnico capaces de abastecer tanto el mercado interno, que se dinamiza especialmente en fechas como San Valentín, como la demanda externa de material vegetal. Sobre esta base productiva, el sector tiene margen para seguir creciendo y avanzar hacia productos de mayor valor agregado.
“Cuando miramos el sector más allá del ramo final, vemos un potencial enorme, pero para aprovecharlo se necesitan condiciones óptimas. Mejorar carreteras y accesos para que las plantas lleguen a tiempo a los puertos y aeropuertos, reducir tiempos y costos en trámites, y asegurar infraestructura logística adecuada para productos perecibles son pasos fundamentales. Con ese entorno, Perú podría ampliar su presencia no solo en plantas para siembra, sino también en más especies de flores y en una mayor exportación de flores cortadas”, añadió García.
Un sector con potencial de crecimiento
Así, en una fecha donde las flores simbolizan afecto y celebración, también se pone en valor una cadena productiva que ya muestra resultados concretos y que tiene un potencial de desarrollo aún mayor. Este San Valentín, además de regalar flores, es una oportunidad para reconocer el trabajo que hace posible que lleguen a nuestras manos y el espacio que existe para que este sector siga creciendo.






