El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 ubica al Perú entre los países “Adoptantes”, con rápido dinamismo en integración de soluciones basadas en IA. El desafío para 2026 será escalar agentes inteligentes de forma estratégica y sostenible dentro de las operaciones empresariales.
La adopción de inteligencia artificial (IA) en el mercado peruano atraviesa una fase de expansión acelerada y comienza a consolidarse como un factor determinante de competitividad empresarial hacia 2026.
De acuerdo con el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, el país se ubica dentro del grupo de economías denominadas “Adoptantes”: aquellas que aún no lideran en desarrollo tecnológico, pero que muestran un rápido dinamismo en la incorporación de soluciones basadas en IA en sectores productivos clave.
Esta categoría refleja un punto de transición estructural. La inteligencia artificial deja de ser una herramienta experimental y pasa a integrarse como parte del núcleo operativo de las organizaciones.
De pilotos a integración estratégica
Según explicó María Eugenia Basauri, country manager de SONDA Perú, las empresas locales están avanzando “de la prueba piloto a la integración estratégica” de la IA.
En sectores como banca, retail, telecomunicaciones, minería y servicios, ya se emplean soluciones inteligentes para optimizar procesos, fortalecer la gestión de riesgos y mejorar la experiencia del cliente.
El cambio es significativo respecto a años anteriores, cuando la prioridad estaba centrada en digitalización básica. Hoy el foco se desplaza hacia automatización avanzada, analítica predictiva, toma de decisiones basada en datos y, especialmente, la adopción de agentes con IA capaces de ejecutar tareas complejas de forma autónoma dentro de flujos empresariales.
El reto 2026: escalar con sostenibilidad
El principal desafío para 2026 no será experimentar con herramientas de IA, sino escalarlas de manera sostenible. El informe advierte que el salto competitivo dependerá de consolidar capacidades propias en tres frentes:
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Investigación aplicada
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Formación de talento especializado
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Infraestructura tecnológica de alto rendimiento
La diferencia entre empresas líderes y rezagadas estará en la velocidad y profundidad con que integren la inteligencia artificial en procesos críticos del negocio.
Cinco dimensiones clave para una adopción exitosa
Especialistas identifican cinco ejes estratégicos que las organizaciones deben considerar para integrar IA con éxito:
1. Transformación del modelo operativo.
La IA debe incorporarse en procesos centrales —finanzas, logística, atención al cliente y gestión de riesgos— como parte estructural del negocio, no como proyecto aislado.
2. Gobernanza y calidad de datos.
El desempeño de los algoritmos depende de información confiable, integrada y protegida. Una arquitectura sólida de datos reduce sesgos y fortalece la precisión analítica.
3. Desarrollo de talento e investigación.
La formación de equipos interdisciplinarios en ciencia de datos, aprendizaje automático y analítica avanzada es clave para escalar soluciones.
4. Infraestructura tecnológica robusta.
La IA exige capacidad de cómputo, almacenamiento escalable y entornos seguros. Modelos híbridos y multicloud permiten soportar cargas complejas sin afectar continuidad operativa.
5. Medición del impacto en resultados.
Las organizaciones más avanzadas evalúan la IA con métricas concretas: reducción de costos, incremento de ingresos, mitigación de riesgos y mejora en la experiencia del cliente.
Inteligencia artificial como habilitador transversal
Las proyecciones indican que el mercado peruano de tecnologías de la información continuará expandiéndose en los próximos años, impulsado por la automatización y la competencia en entornos digitalizados.
No obstante, el liderazgo no dependerá únicamente del volumen de inversión tecnológica, sino de la capacidad de integrar la inteligencia artificial con visión estratégica.
En este nuevo escenario, los agentes con IA se consolidan como herramientas capaces de transformar la gestión empresarial. El desafío para el Perú no es solo adoptar la tecnología, sino convertirla en una ventaja competitiva sostenible basada en talento, datos confiables y una ejecución alineada a los objetivos del negocio.






