La compra de vivienda concentró el 80% de las adjudicaciones, mientras que la demanda por construcción y ampliación ganó participación durante el año.
Pandero Casa cerró el 2025 con ventas por más de US$ 80.7 millones, lo que representó un crecimiento de 38% frente al mismo periodo en 2024. Del total de colocaciones, el 86% correspondió a nuevos asociados.
Según explicó Fiorella Poggi, gerente de Pandero Casa, el incremento evidencia una mayor captación de clientes en un entorno donde el acceso al crédito tradicional continúa siendo limitado para amplios segmentos de la población.
En cuanto al destino del financiamiento, el 80% de las adjudicaciones fue para la compra de vivienda, mientras que el 18% se destinó a construcción, ampliación o remodelación.
“Aunque la adquisición mantiene el liderazgo dentro del portafolio, la participación de proyectos de construcción y mejora viene aumentando. De hecho, la demanda por fondos colectivos destinados a estos fines creció 190% en 2025” precisó la ejecutiva.
El dinamismo responde, en parte, a que muchas familias ya cuentan con un terreno propio o una vivienda base y buscan capital para desarrollarla de manera progresiva o adaptarla a nuevas necesidades. Este comportamiento se produce en un contexto marcado por un déficit habitacional estimado en cerca de 1.9 millones de viviendas y por restricciones en el acceso al financiamiento bancario, especialmente entre trabajadores independientes o personas con ingresos variables.
En este escenario, Pandero ofrece esquemas de financiamiento que permiten acceder a montos desde aproximadamente US$ 41,650, y una cuota de administración de solo 2% anual + IGV con plazos de 10 años y cuotas mensuales programadas, aplicables para la compra de departamentos, casas, terrenos o incluso locales comerciales.
Asimismo, para quienes ya cuentan con un inmueble y buscan ampliarlo o remodelarlo existen alternativas que permiten acceder a montos desde cerca de US$ 12,900, con cuotas mensuales accesibles y plazos de cinco años. “Este tipo de producto ha venido ganando dinamismo en línea con la creciente demanda por mejoras progresivas de vivienda” refirió.
El perfil de los asociados incluye personas que buscan adquirir su primera vivienda sin historial crediticio, trabajadores independientes, propietarios de terrenos que prefieren construir por etapas y familias que deciden ampliar o remodelar antes que mudarse.
En ese sentido, destacó que la decisión de vivienda hoy no solo responde al precio del inmueble, sino también al impacto que el financiamiento puede tener en la estabilidad financiera del hogar. “Bajo el esquema de fondos colectivos, los asociados realizan aportes mensuales programados, lo que permite planificar el presupuesto sin asumir intereses o tasas variables propias del sistema bancario tradicional” refirió.
Además, indicó que el crecimiento en construcción y ampliación también está asociado a una búsqueda de endeudamiento más controlado. Mantener una cuota que no supere el 30% de los ingresos mensuales es considerado un nivel saludable para asumir compromisos financieros vinculados a vivienda.
“Antes de asumir un compromiso financiero, las familias deben realizar un análisis honesto de sus ingresos y gastos, considerando distintos escenarios y no solo el actual. También, comparar alternativas, ya que la primera opción no siempre es la mejor. Y, por último, pensar en el proyecto de vida completo, contemplando el tamaño del inmueble, la proyección familiar y la estabilidad laboral, para asegurar que la decisión sea sostenible en el tiempo” resaltó.
Finalmente, indicó que el crecimiento registrado en 2025 confirma que, pese a las limitaciones del sistema financiero tradicional, la compra de vivienda sigue liderando la demanda, aunque cada vez más familias evalúan otras alternativas de financiamiento como parte de una estrategia patrimonial de largo plazo.






