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jueves, enero 15, 2026
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Brasil se posiciona como potencia económica emergente y reconfigura el mapa comercial global

Proyecciones del FMI, PwC y Standard Chartered prevén que Brasil supere los USD 4,4 billones en PPA hacia 2030, con impacto directo en la dinámica regional, las cadenas logísticas andinas y la relación con EE.UU. y China.

En un contexto global marcado por la rivalidad entre Estados Unidos y China, Brasil emerge como un nuevo polo de poder económico. Informes recientes del FMI, PwC y Standard Chartered proyectan que su Producto Interno Bruto (PIB), medido en paridad de poder adquisitivo (PPA), podría alcanzar los USD 4,4 billones en 2030. Esta cifra lo ubicaría por encima de varias potencias europeas y asiáticas, consolidando su lugar entre las economías más influyentes del mundo.

El ascenso brasileño se sustenta en tres pilares clave: una economía cada vez más diversificada con fuerte impulso en manufactura, tecnología y sostenibilidad; una matriz energética basada en fuentes limpias y renovables; y una agroindustria de escala global respaldada por innovación logística. Esta transformación lo convierte en un socio estratégico tanto para China —que financia infraestructura ferroviaria y portuaria— como para EE.UU., que busca ampliar su influencia comercial en el país.

En este contexto, Brasil se convierte también en plataforma regional de exportación y puente geopolítico, lo que genera oportunidades para Sudamérica. Para el Perú, el impacto es directo: crece la necesidad de acelerar proyectos como el Tren Bioceánico Amazónico, que conectará Piura con Santos y permitirá movilizar hasta 40 mil toneladas diarias de productos clave como soya, fosfatos y minerales. Se estima que esta infraestructura generará más de 193 mil empleos y permitirá reducir los costos logísticos a USD 0.07 por tonelada-kilómetro.

Este reposicionamiento de Brasil obliga a los países andinos a replantear sus estrategias de comercio exterior, inversión regional e integración productiva. La interconexión eléctrica, los corredores logísticos y la coordinación en foros como Mercosur, CAN o la Alianza del Pacífico, tomarán nuevo protagonismo ante el avance del gigante sudamericano como potencia mundial.

MTC niega politización del tren Lima–Chosica y reitera llamado al diálogo con la Municipalidad de Lima

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones insiste en un enfoque técnico para evaluar el proyecto ferroviario y solicita coordinación directa con la comuna capitalina para garantizar un sistema seguro y sostenible.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) descartó que el proyecto del tren Lima–Chosica tenga algún trasfondo político, en respuesta a críticas sobre una supuesta instrumentalización electoral. Durante una conferencia tras el Consejo de Ministros, el titular del MTC, César Sandoval, subrayó que el enfoque del Ejecutivo está centrado en mejorar el servicio de transporte para la ciudadanía del este de la capital.

“El Ejecutivo no está en campaña electoral, lo que queremos es desarrollar un mejor servicio para los ciudadanos”, afirmó. El ministro añadió que su despacho ha sostenido reuniones con representantes de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) y que incluso remitieron un oficio formal el pasado 13 de mayo solicitando detalles técnicos sobre los trenes donados o importados que el municipio pretende utilizar en esa ruta.

El MTC indicó que cualquier decisión será tomada en función de criterios técnicos y dentro del marco legal vigente, una vez que arriben los trenes al país. A la fecha, el proyecto sigue en fase de evaluación.

Desde la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), el titular Eduardo Arana respaldó al MTC e hizo un llamado al alcalde Rafael López Aliaga para que retome el diálogo con el Ejecutivo. “La voluntad del Gobierno es que esta vía de transporte funcione como una solución rápida, segura y accesible para los ciudadanos”, enfatizó Arana.

El tren Lima–Chosica es parte de las iniciativas para mejorar la conectividad en la capital, pero aún enfrenta retos legales, técnicos y de articulación interinstitucional antes de definir su viabilidad.

La empresa pública española que compra uranio para las nucleares registra ganancias récord en 2024

Enusa, responsable del suministro de combustible nuclear en España, alcanzó en 2024 su mayor beneficio neto en más de dos décadas. A pesar del cierre progresivo del parque nuclear, la empresa fortalece su rol estratégico en la cadena de suministro global.

En medio de un entorno de transición energética y bajo la hoja de ruta del cierre paulatino de sus centrales nucleares, España ha visto cómo Enusa, su empresa estatal encargada de proveer uranio enriquecido, reportó resultados históricos en 2024. Según información oficial, la compañía obtuvo más de 20 millones de euros en beneficios netos, cifra que marca un hito no solo financiero, sino también estratégico para su proyección internacional.

El resultado refleja una combinación de eficiencia operativa y diversificación de proveedores, tras la decisión de reducir la dependencia del uranio de origen ruso. En paralelo, Enusa ha reforzado su presencia global mediante alianzas comerciales en Europa y Asia, elevando su competitividad en un mercado global altamente regulado.

A pesar de que España mantiene su calendario de cierre nuclear con miras a 2035, el rol de Enusa no se debilita. Por el contrario, su posicionamiento como operador clave en la cadena de suministro internacional y su capacidad para asegurar el abastecimiento nacional la consolidan como un actor técnico relevante incluso más allá del contexto local.

En el corto plazo, la firma continuará operando en coordinación con las cinco centrales activas en el país y mantiene conversaciones con otros gobiernos europeos en busca de nuevos acuerdos de suministro. El desempeño de Enusa resalta el valor estratégico de sus operaciones en medio de un entorno marcado por la transición energética, la incertidumbre geopolítica y la necesidad de diversificar fuentes energéticas seguras y continuas.

Puerto de Paracas crece con solidez y se alista para una nueva fase de expansión

El gerente general del terminal, César Rojas, proyecta un cierre de año con 3,5 millones de toneladas movilizadas y una inversión de US$ 35 millones en infraestructura y equipamiento. El puerto consolida su rol estratégico para la agroexportación del sur del país.

El Puerto de Paracas avanza con firmeza en 2025 y consolida su posicionamiento como uno de los principales nodos logísticos del sur del Perú. Según César Rojas, gerente general del terminal ubicado en Ica, los volúmenes de carga han superado ligeramente lo proyectado para el primer semestre, marcando un crecimiento estimado de al menos 20% respecto al año anterior.

Para el segundo semestre, se espera cerrar con más de 3,5 millones de toneladas de carga general y superar los 90.000 TEU en carga contenerizada. Uno de los objetivos prioritarios para el puerto es incrementar su participación en la agroexportación del sur del país, que ya representa cerca del 38% de los cultivos exportables en la zona. “Queremos asegurar a todo el hinterland del sur una salida eficiente y competitiva para sus productos agrícolas”, señaló Rojas.

En esa línea, el Puerto de Paracas ejecutará una inversión de US$ 35 millones que incluirá grúas para contenedores, una nueva faja de embarque para piedra de hierro, manipuladores de chatarra, maquinaria diversa y mejoras en la infraestructura del patio.

A nivel nacional, Rojas destacó que todos los puertos peruanos vienen registrando crecimientos, en línea con el dinamismo del comercio exterior. Mencionó que sectores como la construcción también muestran indicadores positivos, reflejados en el desempeño de empresas como Aceros Arequipa y Cementos Inka, cuyas operaciones impactan directamente en el volumen de carga del puerto.

El transporte aéreo de carga se acelera pese a tensiones comerciales globales

Según la IATA, la demanda global de carga aérea creció 22% en mayo de 2025 respecto al mismo mes del año anterior, impulsada por el dinamismo del comercio electrónico, a pesar del impacto de las nuevas políticas arancelarias impuestas por Estados Unidos y Europa.

El transporte aéreo de carga volvió a consolidarse como un termómetro clave del comercio internacional. De acuerdo con el último informe de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la demanda global creció 22% en mayo de 2025 respecto al mismo mes de 2024, registrando uno de los mayores repuntes desde la pandemia.

El crecimiento estuvo impulsado por la expansión de sectores como el comercio electrónico, farmacéutica, tecnología y manufactura ligera. A nivel regional, Asia-Pacífico fue el mayor motor del crecimiento, con un aumento del 28,2% en su demanda, seguido por América del Norte (17,7%) y Europa (15,4%).

Presión geopolítica y políticas arancelarias

Este repunte ocurre en un contexto geopolítico complejo. Las nuevas políticas comerciales impulsadas por Estados Unidos y la Unión Europea —que incluyen mayores aranceles a productos chinos y asiáticos— amenazan con ralentizar el comercio global en el mediano plazo. Sin embargo, por ahora, el transporte aéreo de carga se ha mantenido resiliente, gracias a la aceleración de envíos de alto valor agregado.

Willie Walsh, director general de IATA, destacó que “a pesar de la presión de nuevas políticas arancelarias, la carga aérea sigue siendo un pilar clave del comercio global. La eficiencia, velocidad y flexibilidad del transporte aéreo continúan posicionándolo como un medio vital para las cadenas de suministro modernas”.

Factores de soporte económico

El informe también señala que la caída en los precios del petróleo —que redujo los costos operativos— y la estabilización de las tasas de inflación en economías clave como EE.UU. y China, han contribuido al mejor desempeño del sector. Además, se observa una recuperación progresiva en las tasas de ocupación de bodegas aéreas (load factor), que alcanzaron niveles prepandemia en varios corredores.

Para América Latina, el crecimiento fue más moderado (11,7%) pero positivo, con expectativas de mejora en la segunda mitad del año, gracias a una mayor integración regional y la creciente digitalización del comercio exterior.

Petroperú bajo presión: auditoría de PwC cuestiona su capacidad para seguir operando

Una auditoría independiente de PwC encendió las alarmas sobre la sostenibilidad financiera de Petroperú. Con pérdidas netas superiores a los US$ 773 millones en 2024 y un capital de trabajo negativo, la estatal enfrenta serias dudas sobre su capacidad para continuar como empresa en marcha.

La reciente auditoría a los estados financieros de Petroperú, correspondiente al ejercicio fiscal 2024, ha dejado en evidencia la frágil situación financiera de la empresa. Según el informe de PricewaterhouseCoopers (PwC), la petrolera estatal registró pérdidas netas por US$ 773,9 millones en 2024, sumadas a un capital de trabajo negativo estimado en US$ 1.900 millones, lo que genera incertidumbre material sobre su capacidad de seguir operando en el corto y mediano plazo.

A pesar de que PwC otorgó una opinión “limpia” desde el punto de vista contable —es decir, los estados financieros reflejan razonablemente la situación de la empresa conforme a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF)—, la auditora incluyó un párrafo de énfasis que destaca los serios riesgos operativos y financieros que enfrenta Petroperú. El principal de ellos está relacionado con la planta de Flexicoking (FCK), que aún no entra en operación y cuyo desempeño es clave para mejorar los márgenes de refinación de la Refinería de Talara.

Riesgos estructurales y urgencia de reformas

El informe también advierte que Petroperú depende de la renovación de sus líneas de crédito revolventes para mantener su liquidez operativa. La empresa ya arrastra una deuda importante y los costos financieros continúan siendo una carga pesada. Además, su desempeño comercial se ve afectado por la fuerte competencia en el mercado interno de combustibles, así como por los constantes problemas en el Oleoducto Norperuano, cuya paralización recurrente en 2024 provocó pérdidas por US$ 58,6 millones.

En paralelo, el Ministerio de Economía y Finanzas ha señalado que no contempla un nuevo rescate financiero, pero sí “soluciones estructurales” para evitar que Petroperú siga acumulando pasivos insostenibles. Estas soluciones podrían incluir una reestructuración organizacional, una eventual privatización parcial o la entrada de socios estratégicos.

¿Qué está en juego?

La continuidad operativa de Petroperú no solo tiene implicancias financieras, sino también estratégicas: la empresa es un actor clave en el abastecimiento de combustibles del país, y su debilitamiento compromete la estabilidad energética nacional. El éxito del Flexicoking, la reducción de costos operativos y una mejor gestión del portafolio de activos son, por ahora, los principales pilares para evitar un colapso.