La nueva ofensiva arancelaria de Trump agita los mercados y pone a la Reserva Federal en una encrucijada. Con la inflación al alza y las tensiones geopolíticas escalando, el margen de maniobra para recortar tasas se reduce, dejando a los inversores ante un escenario volátil y sin respuestas claras.
En una jornada marcada por crecientes tensiones comerciales, volatilidad geopolítica y nuevas señales monetarias, los mercados financieros globales enfrentan un entorno complejo, con implicaciones sustanciales tanto para la trayectoria de las tasas de interés como para los flujos de capital y la estabilidad macroeconómica. Desde Estados Unidos hasta Asia, pasando por Europa, las declaraciones de líderes económicos, las previsiones de inflación, las decisiones arancelarias y los movimientos de los bonos soberanos están configurando un escenario cada vez más delicado para la toma de decisiones en los mercados.
En Estados Unidos, la atención se centró en el informe Inflation Nowcast de la Fed de Cleveland, el cual anticipa una nueva aceleración del IPC interanual de junio hasta el 2,64%, por encima del 2,4% registrado en mayo. Para julio, la proyección continúa al alza hasta 2,70%, lo que pone en entredicho la narrativa de desinflación que había dominado hasta hace unas semanas. A su vez, el presidente de la Reserva Federal de Chicago, Austan Goolsbee, advirtió que los aranceles recientemente anunciados por el presidente Donald Trump —como el 35% para Canadá y el 50% para Brasil desde el 1 de agosto— están deteriorando las perspectivas inflacionarias, dificultando aún más el margen para recortes de tasas por parte del banco central. En esta misma línea, un modelo de Bloomberg Economics sobre la reunión del FOMC de junio subraya el creciente desacuerdo interno sobre la trayectoria de las tasas, lo que refleja una fragmentación preocupante dentro del comité monetario.
Las probabilidades de un recorte en septiembre han caído drásticamente al 60%, desde el 94% hace apenas semanas, señal de que los mercados comienzan a internalizar un entorno de tipos altos por más tiempo. Además, el asesor principal de la Casa Blanca, Kevin Hassett, reconoció que la Fed «se ha equivocado» en su tratamiento de los aranceles y pidió mayor supervisión del Congreso sobre su accionar, mientras alertaba que Brasil está actuando como intermediario de productos chinos en la región. El propio Donald Trump fue aún más directo: criticó la gestión de Jerome Powell calificándola de “pésima” y dejó abierta la posibilidad de reconsiderar las exenciones arancelarias a Canadá.
En materia inflacionaria, un análisis de Goldman Sachs reveló que el impacto de las tarifas se transfiere progresivamente al consumidor, pasando del 0% en el primer mes, al 10% en el segundo y al 40% en el tercero. Aunque aún es prematuro para estimar el impacto total, este traspaso al consumidor podría convertirse en un catalizador alcista para la inflación en los próximos trimestres. Paralelamente, el indicador de sentimiento de Goldman Sachs se ha corregido desde niveles extremos hasta una postura neutral, lo que refleja una mayor cautela tras el fuerte repunte del mercado.
Los mercados bursátiles, por su parte, siguen mostrando señales mixtas. El S&P 500 ha registrado una subida histórica del 26% en los últimos tres meses, con una ganancia acumulada del 11,4% en los meses estacionalmente débiles de mayo y junio. Aunque esto podría sugerir una inminente sobrecompra, estudios históricos indican que en escenarios similares no se han producido caídas en los siguientes 3, 6 o 12 meses, lo que refuerza la narrativa alcista. Sin embargo, se espera cierta consolidación en las próximas dos semanas, dado que la mayoría de las ganancias de julio suelen concentrarse en su primera mitad. La temporada de resultados del segundo trimestre, que comienza mañana con la gran banca, será clave para validar las valoraciones actuales. A pesar del optimismo latente, analistas advierten que entramos en una fase de alta volatilidad estacional.
En paralelo, el índice de miedo y codicia se sitúa en 75/100, denotando una codicia extrema en los mercados. La exposición de los CTA al S&P 500 también marca niveles elevados, al tiempo que el Bitcoin ($BTC) alcanza un nuevo récord de $122,000, impulsado por flujos institucionales y expectativas de nuevos ETF. A nivel de previsiones macro, la Fed de St. Louis revisó al alza su proyección del PIB real para el tercer trimestre hasta 1,417%, reflejando una actividad económica más resiliente de lo esperado.
En el plano corporativo, el mercado energético muestra señales contradictorias. Baker Hughes reportó un leve descenso en el número de plataformas petroleras activas en EE.UU. (537 vs. 539 previos), al tiempo que Arabia Saudita confirmó un incremento en su producción petrolera durante junio, en medio de crecientes tensiones regionales. Este aumento puede responder tanto a motivos geopolíticos como a la necesidad de contrarrestar presiones inflacionarias globales. En Brasil, el presidente Lula da Silva prometió una respuesta recíproca si los aranceles estadounidenses a su país entran en vigor, abriendo la puerta a una posible escalada comercial con implicaciones para las materias primas y los flujos de capital hacia América Latina.
La Unión Europea, por su parte, navega aguas inciertas. Bruselas anunció un nuevo impuesto a las grandes empresas con el fin de financiar el presupuesto del bloque, lo que podría generar reacciones adversas desde el sector privado. En el frente comercial, la UE anunció la postergación de sus contramedidas arancelarias a EE.UU. por exportaciones anuales valoradas en 21.000 millones de euros, mientras explora pactos en Asia para contrarrestar los efectos de los nuevos aranceles de Trump, que incluyen un 30% sobre las exportaciones europeas desde el 1 de agosto. En un intento de rebajar tensiones, Trump declaró que “verán” cómo avanzan las exenciones con Canadá, tras contactos recientes entre ambos gobiernos.
En el ámbito geopolítico, el Kremlin dejó claro que Ucrania “no tiene prisa” en las negociaciones de paz, al tiempo que subrayó la continuidad del suministro de armas estadounidenses a Kiev. Mientras tanto, Alemania expresó un moderado optimismo sobre señales recientes provenientes de Washington respecto al conflicto ucraniano. Simultáneamente, el canciller ruso Serguéi Lavrov llegó a Corea del Norte, ampliando la red diplomática de Moscú en Asia.
En los mercados de bonos, se observó un repunte notable de los rendimientos a largo plazo a nivel global. Los bonos alemanes a 30 años alcanzaron su nivel más alto desde 2023, y los bonos japoneses a ese mismo plazo se dispararon hasta un rendimiento del 3,11%, acercándose a máximos históricos. Esta presión refleja el malestar de los mercados ante la falta de voluntad política para financiar el gasto mediante impuestos o recortes, una “incómoda realidad” que comienza a inquietar a los inversores institucionales.
Asia, por su parte, mostró una mezcla de tensiones y cooperación. Las exportaciones chinas en junio superaron las expectativas, impulsadas por envíos acelerados antes del vencimiento de una exención arancelaria temporal. El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, se reunió con su homólogo canadiense en Malasia, abogando por una cooperación económica más profunda y criticando el uso excesivo de la “seguridad nacional” como justificación para reprimir a empresas chinas. Wang también instó a Canadá a garantizar un entorno favorable para las inversiones chinas.
Finalmente, desde la perspectiva estratégica de mercado, un análisis técnico sugiere que niveles de tasas del 4,5% representan vientos en contra superables, mientras que tasas de 4,75% (el nivel actual) podrían desencadenar correcciones más profundas y prolongadas. Una tasa del 5% o más sería interpretada como un entorno de “vientos huracanados” para los activos de riesgo.
Los mercados enfrentan una convergencia de riesgos que no puede subestimarse: presiones inflacionarias reavivadas, fragmentación en la política monetaria de EE.UU., tensiones comerciales lideradas por Trump y una curva de rendimientos que se está ajustando a un nuevo régimen de tasas más altas por más tiempo. Si bien la fortaleza reciente del S&P 500 y del Bitcoin revela una resiliencia sorprendente, el trasfondo estructural —desde aranceles hasta la respuesta retardada de los bancos centrales— augura episodios de volatilidad marcados en el corto plazo. La ventana de consolidación que se anticipa para la segunda mitad de julio podría abrir paso a movimientos correctivos si los resultados corporativos no cumplen las elevadas expectativas. En este entorno, los inversores deben ser extremadamente selectivos, priorizando calidad y protección en portafolios ante una posible desaceleración sincronizada a partir del cuarto trimestre. Los próximos movimientos de la Fed, sumados al calendario político-electoral estadounidense, definirán el tono del segundo semestre. El escenario base sigue siendo de cautela estratégica.