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sábado, enero 17, 2026
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Chile, Uruguay y Costa Rica lideran el ranking de competitividad en América Latina 2025

Perú se mantiene en el pelotón medio, mientras Venezuela sigue relegada en el último lugar.

El Instituto de Competitividad de ADEN presentó su más reciente informe sobre el desempeño competitivo de América Latina, correspondiente a la estimación 2025. El ranking, elaborado a partir de 125 variables distribuidas en diez aspectos clave —desde infraestructura hasta acceso a la tecnología— ubica a Chile como el país más competitivo de la región, seguido por Uruguay, Costa Rica y Panamá. En esta edición, México completa el top cinco, aunque con una caída en su puntuación que lo acerca cada vez más a Brasil.

Perú, por su parte, forma parte de un grupo de países con desempeño medio, junto con Argentina, Brasil, Colombia y República Dominicana. Este bloque ha registrado avances relativos en rubros como infraestructura, educación y aspectos institucionales, aunque aún enfrenta desafíos para posicionarse más arriba en la tabla.

La radiografía de la competitividad regional

El ranking de ADEN no solo mide el nivel de desarrollo económico, sino también la capacidad de cada sociedad para mejorar su bienestar frente a una economía globalizada. Para ello, analiza diez factores clave: cobertura de necesidades básicas, aspectos institucionales, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud, educación, expectativas de la población, competencia en los mercados, eficiencia en las relaciones laborales y acceso a la tecnología.

En este sentido, los países más consistentes en sus resultados no son necesariamente los más grandes o con más recursos, sino aquellos que han logrado combinar políticas estables, inversión en capital humano y un entorno institucional sólido.

Chile lidera el ranking regional gracias a sus buenos resultados en salud, educación, infraestructura y tecnología. Uruguay se destaca por sus avances en necesidades básicas e institucionalidad, mientras que Costa Rica y Panamá muestran buenos desempeños en varios rubros, particularmente en recuperación postpandemia. México, a pesar de su retroceso en comparación con mediciones previas, sobresale por su estabilidad macroeconómica.

Perú: eficiencia laboral, pero desafíos persistentes

El caso peruano llama la atención por su sólido liderazgo en eficiencia en relaciones laborales, rubro que encabeza desde 2014. Sin embargo, esto no se ha traducido en un salto significativo en el ranking general, donde continúa en la franja media. Según el informe, Perú debe mejorar en aspectos institucionales y tecnológicos si quiere escalar posiciones. Su puntaje ha sido relativamente estable desde 2012, lo que refleja cierta dificultad para introducir cambios estructurales sostenidos.

América Latina: luces y sombras en la evolución competitiva

Si se compara el desempeño regional entre 2012 y 2025, el informe destaca avances notorios en países como República Dominicana, Uruguay, Costa Rica, Paraguay y Bolivia. Este último, por ejemplo, logró salir del fondo de la tabla gracias a mejoras en su puntuación general. En el extremo opuesto, Venezuela sigue rezagada, afectada por su grave inestabilidad macroeconómica y debilidad institucional.

México, Brasil, Colombia, Ecuador y Panamá han perdido terreno desde sus mejores años, acercándose al promedio regional. Esta tendencia podría explicarse, en parte, por problemas estructurales y por una competencia regional cada vez más reñida.

Disparidades y convergencias

La desagregación de los resultados revela brechas significativas entre países. Mientras la educación y la eficiencia laboral muestran una relativa homogeneidad, otros aspectos como acceso a tecnología, competencia en los mercados e institucionalidad reflejan profundas desigualdades.

Chile, Uruguay y Panamá siguen siendo referentes en varios de estos rubros, mientras que otros países deberán observar más de cerca sus modelos si desean reducir distancias y avanzar en una economía cada vez más interdependiente.

Última oportunidad para startups con proyectos de impacto de presentarse al Startup Challenge de The Gap in Between

Social Nest Foundation premiará en octubre con hasta 10.000 € a las soluciones más innovadoras y con propósito, dentro de “The Gap in Between” en Valencia. Se amplía una semana el plazo: las startups tienen hasta el 21 de julio para presentar su candidatura

Social Nest Foundation, plataforma global que impulsa soluciones a desafíos sociales y medioambientales, ha ampliado el plazo hasta el 21 de julio para que startups de todo el mundo presenten sus candidaturas al Startup Challenge de The Gap in Between, convocatoria internacional que busca conectar proyectos de impacto con capital, redes y aliados estratégicos para escalar su impacto.

El Startup Challenge se celebrará dentro de The Gap in Between, el encuentro internacional organizado por Social Nest Foundation que tendrá lugar el 21 de octubre de 2025 en La Marina de Valencia, bajo el lema Future Forward Business. Esta plataforma reúne a empresas, responsables políticos, inversores y emprendedores con el objetivo de fomentar alianzas al compartir una agenda sólida con conferencias magistrales, paneles, talleres, exhibiciones y oportunidades de networking para impulsar innovaciones que respondan a los retos ambientales y sociales más acuciantes

El Startup Challenge permite a startups legalmente constituidas, con un modelo de negocio sostenible y un MVP validado, presentar sus proyectos ante inversores y expertos para generar visibilidad y oportunidades reales. La convocatoria se articula en tres ejes de innovación:

  • Cities of tomorrow (ciudades del mañana): ciudades inteligentes y resilientes, movilidad sostenible, transición energética, gobernanza urbana, vivienda del futuro.
  • From Extraction to Regeneration (de la extracción a la regeneración): agricultura regenerativa, bioconstrucción, reforestación, materiales sostenibles, empoderamiento rural, AgTech, biodiversidad.
  • Socio-Economic Resilience (resiliencia socioeconómica): IA ética, inversión de impacto, bienestar mental, cohesión comunitaria, alfabetización digital, infraestructuras resilientes, cambio liderado por jóvenes, inclusión financiera.

Cada tema ofrece espacio a proyectos con impacto ambiental y social, capaces de generar modelos de negocio sostenibles. La convocatoria está abierta en dos categorías:

  • Early stage: startups con MVP y primeras métricas, compitiendo por 5.000 €.
  • Growth stage: proyectos con tracción y escalabilidad, compitiendo por 10.000 €.

De cada una de estas, se seleccionarán diez finalistas que accederán a un espacio propio en el evento, visibilidad mediática, sesiones de networking, acceso a mentores, contacto con inversores y participación en foros internacionales.

En la edición de 2024, 20 startups fueron finalistas del Startup Challenge, entre ellas BettaFish, ganadora global del premio de 10.000 €. Esta startup de agricultura marina regenerativa ha generado nuevas alianzas y ha ganado visibilidad internacional tras su victoria. Además, los ganadores de ediciones anteriores han logrado captar más de 2 millones de euros en financiación.

Por otro lado, The Gap in Between contará con ponentes confirmados y figuras de referencia como:

  • Laura Durán (IKEA España)
  • Fernando Valladares (CSIC)
  • Javier Peña (fundador de Hope!)
  • Arturo Benito (CEO en Impact Bridge)
  • Carolina Pacheco (Notpla)
  • Cynthia Reynolds (Circular Economy Coalition)
  • Erik Brunn (Merika)
  • Franco Bianchini (Fondazione Fitzcarraldo ETS)
  • Jorge Blasco (LUMO Labs)
  • Nela Grau (Sekind)
  • Santi Mallorquí (Organic Cotton Color)
  • Ugo Biggeri (Representante Europeo de la Alianza Global para la Banca con Valores)

La organización destinará el 100 % de la recaudación por venta de entradas a proyectos de recuperación tras la DANA, en colaboración con Fundación Felisa.

Schneider Electric apuesta por estándares abiertos e interoperables

Procesos productivos más flexibles podrían aumentar la productividad de la industria hasta en un 30% según datos de Accenture. 

Actualmente, la industria enfrenta el desafío de adoptar tecnologías abiertas e interoperables. El uso de estos estándares abiertos permite el avance hacia una producción totalmente conectada, inteligente,  eficiente y segura.

En la actualidad, el sector industrial sigue trabajando bajo un sistema de propietarios —modelo exclusivo para un fabricante o proveedor— , con procesos y equipos que no se comunican naturalmente entre sí, softwares y aplicaciones particulares para cada proveedor y operaciones de negocios fragmentadas. Estas operaciones en silos disminuyen los avances en la innovación y eficiencia, y por otra parte, aumenta los costos de inversiones en medio de un competitivo mercado.

Por ende, desde Schneider Electric, líder global en la transformación digital de la gestión energética y la automatización, cree firmemente en sistemas abiertos, en que todos los actores —, proveedores de tecnología, industria y partners— se animen a dejar atrás los estándares cerrados, y así, se dé paso a modelos abiertos e interoperables.

Jorge De La Rivera, Vicepresidente de Industrial Automation para Sudamérica de Schneider Electric, afirma que “esta evolución tecnológica permitirá mejorar  productividad, seguridad y rentabilidad. Esto, debido a que generará una mayor optimización y reforzará la seguridad digital y resiliencia industrial”.

Con un sistema de estándares abiertos, la interoperabilidad será más fácil y rápida, mediante  un flujo de información entre diversas plataformas más acordes a lo que es la Cuarta Revolución Industrial. Así, se garantiza una integración sostenible en las operaciones tecnológicas.

Para lograr tal cometido, Schneider Electric es parte promotor del estándar IEC 61499, pues este instaura una base para la portabilidad de aplicaciones de automatización industrial. Así se genera una mejor convergencia de sistemas de tecnología de operación (OT) y tecnología de la información (IT), un mejor retorno de la inversión en aplicaciones de software que pueden ejecutarse independientemente de cualquier plataforma de hardware, y eficiencia en la ingeniería que acelera el proceso productivo.

La innovación de la mano de EcoStruxure

La relevancia que Schneider Electric le da a la eficiencia y transformación digital se traduce en EcoStruxure, plataforma abierta, interoperable y diseñada para entregar soluciones de automatización y negocios inteligentes en Data Centers, Infraestructuras e Industrias, y que se rige por la norma anteriormente mencionada. De esta manera, la toma de decisiones del cliente se ejecuta basada en información en tiempo real, lo cual facilita la habilitación de operaciones inteligentes, productivas, rentables y además facilita la fácil transferencia de conocimiento y experiencias.

En ese contexto, la automatización universal industrial cambiará para siempre la forma en que se vuelven más inteligentes las operaciones, permitiendo a todos los actores involucrados fortalecer sus negocios. Por eso, Schneider Electric se interesa por formar parte del ecosistema industrial de la próxima generación, uno que sea: inteligente, sostenible y eficiente. Esto será posible con la adopción de  estándares abiertos, ya que así se aprovecharán de mejor forma el flujo de datos e información.

BCP inicia piloto para operar con Bitcoin y da un paso histórico en el sistema financiero peruano

El banco más grande de Perú comenzará a ofrecer compra y venta de Bitcoin, abriendo la puerta a nuevos servicios digitales y al uso masivo de criptomonedas.

El Banco de Crédito del Perú (BCP), la entidad financiera más grande y emblemática del país, se prepara para revolucionar su portafolio de servicios al ingresar al mercado de las criptomonedas.

Según se ha confirmado en medios especializados y fuentes oficiales, el banco recibió autorización de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) para poner en marcha un piloto enfocado en operaciones con Bitcoin.

La aprobación oficial llegó a principios de abril de este año, tras un largo proceso de análisis que comenzó en septiembre de 2024, cuando el BCP presentó su solicitud formal.

Este anuncio ha generado un fuerte impacto tanto en el sector financiero tradicional como en el ecosistema cripto local, al consolidar un puente entre el sistema bancario y el mundo de los activos digitales.

Un piloto que busca modernizar los pagos en Perú

Fuentes cercanas al banco señalan que uno de los objetivos principales de este piloto es el desarrollo de una tarjeta de pago que permita a los usuarios realizar compras con Bitcoin en comercios físicos y digitales.

El funcionamiento sería sencillo: el cliente pagaría en soles, mientras que la conversión de Bitcoin se realizaría automáticamente en segundo plano, sin que el usuario tenga que preocuparse por la volatilidad del mercado ni por gestionar sus activos digitales directamente.

Esta solución, que ya ha sido probada con éxito en otros países, podría convertirse en un paso crucial para que Bitcoin se afiance como medio de pago cotidiano en el Perú.

Con esta iniciativa, BCP no solo se adelanta a la tendencia global, sino que ofrece a sus clientes nuevas formas de utilizar y administrar sus criptomonedas en la vida diaria.

Además de la tarjeta, el BCP también estaría considerando ofrecer servicios de compra y venta de Bitcoin de manera similar a cómo hoy opera con monedas extranjeras. De esta forma, el banco actuaría como intermediario, obteniendo beneficios a través del spread (la diferencia entre el precio de compra y venta).

Esto abriría una puerta importante para captar clientes interesados en invertir en criptomonedas o aprovechar las oportunidades del mercado digital.

La entrada del BCP al mundo de las criptomonedas no solo representa una nueva oportunidad de negocio para el banco, sino también un importante paso hacia la masificación y adopción de estos activos en el país.

Este proyecto piloto podría sentar las bases para que más instituciones financieras peruanas se atrevan a explorar las posibilidades de la tecnología blockchain y las finanzas digitales, acercando a Perú a las tendencias globales en innovación financiera.

El país latinoamericano que desafiará el dominio económico global en 2030

Las proyecciones internacionales sitúan a México entre las 10 economías más grandes del mundo en apenas cinco años, superando a gigantes de Europa y Asia y reconfigurando el tablero comercial global.

Una transformación silenciosa se está gestando en América Latina. Contra todos los pronósticos centrados históricamente en Brasil o Argentina, México se perfila como una de las diez economías más poderosas del planeta para el año 2030, medido en términos de Producto Interno Bruto ajustado por Paridad de Poder Adquisitivo (PPA).

Estudios recientes revelan que el PIB ajustado de México podría alcanzar los USD 3,66 billones, ubicándolo por delante de varias potencias tradicionales en crecimiento económico e influencia internacional. Este avance tiene implicancias estratégicas: el país no solo consolidaría su liderazgo regional, sino que podría reconfigurar la balanza comercial y diplomática entre Estados Unidos, China y otros actores globales.

El caso mexicano no responde únicamente al tamaño de su economía. Su ubicación geoestratégica, su población joven y dinámica, y un sector industrial cada vez más robusto lo colocan en una posición única. México se beneficia de una fuerte relación comercial con EE. UU. a través del T-MEC, pero también ha diversificado sus alianzas con mercados asiáticos y europeos, ampliando su influencia.

Además, su potencial energético, su rol en las cadenas de suministro norteamericanas y su impulso a sectores como el automotriz, la manufactura avanzada y las tecnologías limpias, lo convierten en un actor con capacidad de articular desarrollo económico con sostenibilidad.

En un contexto de transición hacia un orden mundial multipolar, el ascenso de México representa más que una cifra macroeconómica: es el síntoma de un cambio estructural. América Latina, a través de este país, podría recuperar un lugar relevante en la toma de decisiones globales.

Las proyecciones para 2030 sugieren un futuro en el que la hegemonía de EE. UU. y China podría verse desafiada por economías emergentes capaces de actuar como pivotes entre bloques comerciales. México, por historia, ubicación y proyección, está llamado a ser uno de ellos.

¿Una oportunidad disfrazada? El desplome histórico del precio de la harina de soja reactiva la demanda global

La harina de soja argentina toca mínimos no vistos en casi dos décadas. China vuelve al mercado tras cinco años, y el complejo sojero enfrenta precios deprimidos y tensiones geopolíticas que redefinen el mapa exportador.

La harina de soja, principal producto de exportación de la Argentina, atraviesa uno de sus momentos más delicados en términos de cotización. A fines de junio, su precio FOB cayó a USD 281 por tonelada, el más bajo en los últimos 15 años, y desde entonces se mantiene en esa zona crítica.

Pese a este retroceso en el valor, la baja ha generado un renovado interés internacional. China, que no compraba harina de soja argentina desde 2019 por priorizar la importación del poroto para procesarlo internamente, decidió reactivar compras ante la oportunidad comercial. Esto sugiere que los bajos precios pueden estimular una demanda que había estado ausente.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por Julio Calzada y Bruno Ferrari, la harina de soja representó en 2024 un 13,4% de las exportaciones totales de Argentina, y el complejo sojero en su conjunto, el 27,6%. Esto reafirma el peso estructural del sector dentro de la balanza comercial nacional.

El mercado de commodities agrícolas ha estado marcado por una alta volatilidad desde 2020. Tras la pandemia, las interrupciones en las cadenas de suministro, la recuperación global y la guerra en Ucrania impulsaron los precios a niveles récord en 2022. Pero en 2023 y 2024 las materias primas agrícolas iniciaron una corrección, y 2025 muestra una tendencia dispar: mientras el poroto de soja se mantiene estable en el mercado de Chicago, el aceite subió más de 30% y la harina cayó 10%, arrastrada por un exceso de oferta derivado del auge del biodiésel y la producción de aceites.

Este desequilibrio es clave: el creciente procesamiento de soja para aceite genera volúmenes elevados de harina como subproducto, que no encuentra suficiente demanda interna en países como EE.UU. o Brasil, volcando el excedente al mercado global. Argentina, que lidera las exportaciones mundiales de harina de soja, queda así expuesta a una competencia feroz con precios deprimidos.

El informe de la Bolsa de Comercio proyecta que, en 2025, las exportaciones netas del complejo sojero argentino alcanzarán los USD 16.322 millones, apenas por encima de 2024, y uno de los tres valores más bajos en términos reales desde 2009. Para la harina de soja, se espera un ingreso de USD 9.044 millones; para el aceite, USD 6.255 millones; para el poroto, USD 3.160 millones; y para el biodiésel, apenas USD 465 millones.

En términos reales, las exportaciones de harina serían las más bajas desde 2007, y las de aceite, en contraste, uno de los tres mayores valores en una década. La evolución histórica muestra que, tras un pico en 2015, el volumen neto exportado por el complejo sojero cayó a niveles similares a los de 2003. En 2025 se anticipa una leve recuperación, aunque lejos de los niveles históricos.

En precios corrientes, los valores actuales de exportación del complejo están entre los más bajos desde 2020. Pero ajustados por inflación, el índice proyectado para 2025 sería el más deprimido desde 2006. Es decir, hace 19 años que la soja argentina no valía tan poco en términos reales.

La conclusión es clara: el complejo sojero exportará en 2025 un 20% menos que en su pico de 2015, y con precios 68% más bajos (ajustados por inflación) que en 2011, el mejor año registrado. Ante este escenario, el mercado parece enviar una señal contradictoria: la debilidad de precios podría abrir la puerta a una reactivación de la demanda, pero también obliga a repensar el modelo exportador argentino.