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lunes, enero 19, 2026
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México se lanza al negocio de los astilleros: ¿una nueva ola industrial?

Con una inversión privada en Yucatán y mejoras portuarias en Sonora, México empieza a recuperar terreno en una industria que había dejado de lado. Las oportunidades logísticas, energéticas y comerciales reconfiguran su papel en el comercio marítimo.

Mientras el megaproyecto del astillero de Fincantieri en Yucatán sigue en pausa, una inversión mucho más modesta ya está marcando un antes y un después en el puerto de Progreso. La empresa local Diques Peninsulares (Dipensa) ha puesto en marcha un astillero funcional que atiende plataformas petroleras y se proyecta a competir en el mantenimiento de embarcaciones de gran tonelaje. Con apenas 300 millones de pesos invertidos hasta ahora, el proyecto ha activado 152 metros lineales de muelle para barcos de hasta 7 metros de calado, y ya atiende a la plataforma ‘West Titania’ proveniente de Singapur.

Este avance, respaldado por la Secretaría de Marina y autoridades locales, representa el primer paso de un plan más ambicioso. La empresa planea una zona de reparación en seco para 2027 y una inversión total de 1.600 millones de pesos (unos 80 millones de dólares) hacia 2030. El objetivo: atender hasta seis embarcaciones en tierra de manera simultánea, además de las que lleguen a muelle. Para ello, ya comenzaron a capacitar mano de obra especializada en soldadura naval, en alianza con instituciones educativas de la región.

A más de 2.000 km de ahí, el puerto de Guaymas, Sonora, también se revitaliza gracias al interés de Arizona, un estado industrializado sin salida al mar que busca alternativas a los congestionados puertos de California. Las mejoras en infraestructura y vías férreas han hecho de Guaymas un socio logístico atractivo, especialmente en el contexto del auge de la industria de semiconductores. TSMC, la mayor fabricante mundial de chips, construye una megaplanta en Arizona, mientras que Ford, desde su planta en Hermosillo, ya reduce costos de exportación enviando vehículos a Sudamérica vía marítima desde ese puerto.

Esta recuperación del sector portuario mexicano se enmarca en el llamado Plan México, que contempla más de 32.000 millones de pesos en inversiones públicas para modernizar puertos como Ensenada y Acapulco. En paralelo, CFE avanza con una granja solar en Puerto Peñasco que entregará hasta 1.000 MW de energía limpia, un atractivo adicional para inversionistas que priorizan manufactura de bajo carbono.

La comparación con otros países pone en evidencia el potencial desaprovechado: México, con 9.300 km de litoral, genera solo 10.000 millones de dólares anuales en actividad portuaria; Singapur, con apenas 193 km de costa, factura cerca de 40.000 millones de dólares. Esa brecha podría reducirse si el país aprovecha su ubicación estratégica, diversifica su oferta portuaria y fortalece alianzas con actores clave del comercio internacional.

En ese contexto, se espera la visita del primer ministro de Singapur, Lawrence Wong, en noviembre. Una oportunidad clave para conectar con uno de los modelos portuarios más exitosos del mundo. La lección es clara: no se necesita una inversión gigantesca para comenzar a transformar una industria. A veces, basta con visión, logística y una grúa bien colocada.

El futuro de la construcción ya no está hecho de ladrillos

Los sistemas constructivos alternativos ganan protagonismo ante la presión por reducir costos, plazos y consumo energético. Con tecnología, planificación y materiales innovadores, se redefine el modo de construir viviendas.

La tradicional construcción con ladrillo y cemento está perdiendo terreno frente a métodos industrializados que prometen mayor velocidad, eficiencia energética y ahorro económico. En un contexto marcado por el encarecimiento de materiales, escasez de mano de obra y un creciente déficit habitacional, los sistemas constructivos alternativos comienzan a transformar el modelo productivo del sector.

Gerardo Fernández, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina (CPC), destaca el avance de opciones como los paneles Casaforma —compuestos por tergopol y mallas de acero recubiertas con mortero— y estructuras prefabricadas de hormigón con núcleo aislante. Estos métodos permiten construir viviendas en menos tiempo y con un rendimiento energético superior.

También ganan espacio sistemas mixtos, como el EPS (poliestireno expandido), que combinan técnicas húmedas y secas. “Una casa tradicional puede tardar un año; con métodos industrializados, seis meses. Eso reduce costos colaterales, como alquileres y exposición inflacionaria”, explica la arquitecta Soledad Zalazar, del estudio Zwanik Zalazar.

Las ventajas energéticas también son claras: materiales como PVC, vidrios DVH y aislantes térmicos permiten conservar mejor la temperatura interna, lo que reduce el uso de calefacción o refrigeración. “Son como una gran heladera de tergopol”, resume Fernández.

Sin embargo, el cambio de paradigma no es solo técnico. La resistencia cultural aún representa un reto. “La gente cree que si no hay ladrillos no es seguro, pero hoy una pared liviana puede igualar o superar en rendimiento a una tradicional”, asegura Fernández.

Desde el ámbito académico también surgen soluciones. La Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló los ecobloques: unidades fabricadas con residuos plásticos reciclados, cemento y polvo de vidrio, que permiten construir muros portantes con buen aislamiento térmico y espacio para instalaciones. Además de reducir contaminación, promueven empleo a través de cooperativas.

La clave, según Zalazar, es la planificación. “Estos sistemas requieren una modulación eficiente desde el diseño para aprovechar sus beneficios técnicos y económicos”, afirma.

Con presión por acelerar plazos, bajar costos y mejorar la sostenibilidad, los sistemas no convencionales dejan de ser una promesa y se consolidan como una alternativa real para el futuro de la vivienda en América Latina.

Julio Velarde: China crece más de lo previsto, pero persisten riesgos para Perú

El presidente del BCRP reconoce que el repunte de la economía china es una señal positiva, pero advierte que los riesgos externos, como los aranceles estadounidenses, podrían frenar su sostenibilidad y afectar al Perú.

El presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, señaló que si bien el reciente crecimiento económico de China ha superado las expectativas, su sostenibilidad está sujeta a factores externos que deben observarse con cautela. “El crecimiento de China ha sorprendido al alza, pero hay que tener cuidado”, advirtió Velarde en declaraciones a Gestión.

El gigante asiático, principal socio comercial del Perú, reportó un crecimiento interanual de 5.2% en el segundo trimestre de 2025, por encima de lo anticipado por el mercado. Sin embargo, Velarde recordó que las presiones externas, como los aranceles impuestos por Estados Unidos, podrían erosionar ese impulso. “Los aranceles norteamericanos deben afectar a China de alguna forma. Todo este crecimiento hay que ver si se puede mantener en el año”, subrayó.

Para el Perú, una desaceleración china tendría implicancias directas. China es el principal destino de las exportaciones nacionales de cobre y minerales, así como de otros productos clave del portafolio exportador. Cualquier ajuste en su demanda afectaría ingresos por exportaciones, flujo de inversiones mineras y expectativas de crecimiento interno.

El BCRP mantiene su proyección de crecimiento para 2025

Pese a las turbulencias externas y ciertos retrocesos sectoriales, el BCRP mantiene su proyección de crecimiento del PBI para 2025 en 3.1%. Velarde destacó que en mayo la economía peruana creció 2.67%, una cifra que calificó como positiva, sobre todo considerando que sectores clave como la minería mostraron contracciones.

“La caída de minería fue producto de la interrupción temporal de operaciones en Shougang Hierro Perú y Poderosa, pero aún así se logró un crecimiento de 2.7%. Eso nos permite mantener nuestra proyección anual”, precisó.

El titular del BCRP también indicó que se espera una pronta recuperación del sector minero. “Shougang ya ha comenzado nuevamente a operar y Poderosa ya debe comenzar en poco tiempo”, aseguró.

Entre enero y mayo de 2025, el crecimiento acumulado de la economía peruana ya supera el 3%, lo que refuerza la expectativa de una recuperación sólida, aunque sujeta a factores como el comportamiento del mercado externo, la estabilidad política local y la ejecución de proyectos de inversión pública y privada.

Perú busca renegociar condiciones del TLC con EE.UU. para evitar impacto de nuevos aranceles

El Gobierno peruano negocia con Washington para preservar el acceso preferencial de productos peruanos, en medio de una revisión bilateral de barreras comerciales no arancelarias.

El Gobierno peruano ha iniciado un proceso de negociación con Estados Unidos para mantener los beneficios establecidos en el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde 2009, ante el riesgo de que una parte del universo arancelario sea afectado por recientes decisiones comerciales del país norteamericano.

Así lo confirmó el canciller Elmer Schialer, quien explicó que el objetivo de Perú es “volver a los términos del TLC”, es decir, asegurar que al menos el 98% de los productos exportados hacia EE.UU. mantengan una tasa arancelaria de 0%. El 2% restante —aún sujeto a revisión— también está en la mesa de negociación, con la intención de reducir al máximo su exposición a sobrecostos.

“Estamos negociando una serie de cuestiones que no necesariamente están vinculadas a aranceles, sino a lo que ellos llaman barreras no arancelarias: piratería, informalidad y otras trabas para sus productos. Queremos cerrar un acuerdo bilateral que respete el espíritu del TLC”, indicó Schialer en el programa Cuentas Claras de Canal N.

Si bien la preocupación por los aranceles se arrastra desde hace meses, el enfoque actual del gobierno peruano es prevenir que esas medidas afecten a los sectores productivos clave del país, en especial a aquellos que dependen de la exportación a EE.UU., como el agro, textiles o manufactura liviana.

El canciller también subrayó que Estados Unidos mantiene un superávit comercial sostenido con Perú desde hace años, lo que disminuye las posibilidades de que el país sea visto como una amenaza. “Ellos se han dado cuenta que no somos un peligro comercial. Subir los aranceles solo encarece productos a su consumidor final”, remarcó.

El tren bioceánico: otra negociación estratégica

Durante su entrevista, Schialer también abordó otro frente de cooperación internacional: el proyecto del tren bioceánico con Brasil. Según dijo, el tema sigue en discusión bilateral desde hace más de 20 años, con independencia de la posible participación de China como financista.

El interés brasileño radica en facilitar sus exportaciones hacia Asia utilizando el Pacífico como vía de salida. No obstante, el ministro de Relaciones Exteriores reconoció que el tramo peruano representa un reto de ingeniería monumental. “Si se quiere horadar los Andes, eso cuesta un mundo de dinero. Los trenes más eficientes son los que menos curvas tienen, y en nuestro caso, eso es un problema técnico importante”, señaló.

Así, mientras el Ejecutivo busca proteger los beneficios arancelarios en su principal socio comercial, también mantiene sobre la mesa grandes proyectos de integración logística que podrían cambiar el eje del comercio regional en los próximos años.

Más allá del récord: el negocio de la palta supera los US$ 1,000 millones, pero enfrenta riesgos estructurales

Las agroexportaciones peruanas de palta rompen la barrera de los mil millones de dólares, pero detrás del éxito se asoman limitaciones productivas, climáticas y logísticas que podrían comprometer la sostenibilidad del crecimiento.

La exportación de palta peruana superó los US$ 1,000 millones en lo que va del año, impulsada por un entorno internacional de precios favorables. Sin embargo, el volumen exportado cayó un 9 % interanual, alcanzando 506,000 toneladas, debido a impactos climáticos como lluvias intensas y eventos de estrés hídrico. A pesar de la caída en cantidad, los ingresos crecieron gracias al repunte de precios y la fuerte demanda en mercados tradicionales como Estados Unidos, Países Bajos y España.

Desde el sector agroexportador se reconoce que el buen desempeño de este año oculta desafíos estructurales aún no resueltos. Entre ellos destacan la limitada infraestructura hídrica, las deficiencias logísticas y la concentración de mercados. En regiones como La Libertad, Lambayeque o Ica, la dependencia del riego tecnificado y la falta de mantenimiento en canales comprometen la sostenibilidad del cultivo.

Además, el acceso a nuevos mercados se presenta como una prioridad estratégica. Si bien ya se han realizado envíos a países de Asia y Medio Oriente, el reto es posicionarse con volúmenes relevantes en plazas como China, Corea del Sur y Japón, lo que exige cumplir exigentes requisitos fitosanitarios y altos estándares de trazabilidad.

Según gremios como ProHass, la diversificación de destinos y la mejora en productividad serán claves para enfrentar un entorno de mayor competencia internacional, especialmente ante el avance de países como Colombia, México o Kenia, que están ganando terreno en las ventanas de oferta.

En paralelo, el crecimiento de la agroexportación paltera también requiere resolver cuellos de botella en infraestructura vial, almacenamiento y servicios logísticos. Expertos advierten que la falta de una estrategia nacional articulada limita el potencial de cadenas de valor como la de la palta, que ya compite en primera línea con productos estrella como la uva, los arándanos y el café.

Desde el lado macroeconómico, el dinamismo de este sector representa un componente relevante en el superávit comercial del país y en la generación de empleo formal rural. No obstante, la exposición climática y la volatilidad del mercado externo revelan la necesidad de políticas de resiliencia productiva y adaptación agrícola, con financiamiento técnico adecuado y reglas claras para la inversión.

Arcadis inaugura nueva oficina en Lima reafirmando su compromiso con la sostenibilidad y la minería responsable

Este nuevo espacio de trabajo, ha sido diseñado para fomentar la creatividad, la conexión con los clientes y el trabajo colaborativo. 

En línea con su propósito de mejorar la calidad de vida a través de soluciones sostenibles, Arcadis anuncia el traslado de su nueva oficina en Lima, Perú, a una nueva ubicación. Esta decisión estratégica refleja el firme compromiso de la compañía con sus valores fundamentales, priorizando espacios que promuevan la sostenibilidad, la innovación y el bienestar de sus colaboradores y clientes.

Con más de 15 años de presencia en el país y una trayectoria global de más de 136 años, Arcadis se ha consolidado como un socio clave en el desarrollo de proyectos mineros resilientes, sostenibles y eficientes. La nueva sede, ubicada en el corazón del distrito financiero de San Isidro, se encuentra en un edificio que cumple con altos estándares ambientales, alineado con las metas globales de sostenibilidad de la organización.

“Este cambio no solo representa una mejora en infraestructura, sino una evolución en nuestra forma de trabajar. Buscamos espacios que reflejen quiénes somos y hacia dónde vamos: una empresa comprometida con el desarrollo sostenible, la innovación y la colaboración interdisciplinaria”, señaló Katherine Viveros, Country Manager de Arcadis Perú.

Este nuevo espacio de trabajo, ha sido diseñado para fomentar la creatividad, la conexión con los clientes y el trabajo colaborativo, pilares esenciales para enfrentar los desafíos actuales del sector minero. Con esta iniciativa, Arcadis refuerza su compromiso con el desarrollo de soluciones que impulsen una minería más responsable, resiliente y alineada con los desafíos del cambio climático y la transición energética.