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Mibanco escala su canal WhatsApp y supera los S/ 5 millones en desembolsos

El lanzamiento masivo del canal conversacional marca una nueva etapa de eficiencia, inclusión financiera y crecimiento para el empresario de la microempresa peruano.

Mibanco anunció el lanzamiento masivo de Mibanco por WhatsApp, su banca conversacional que ya supera los S/ 5 millones en desembolsos y se consolida como herramienta de inclusión financiera y crecimiento para el emprendedor de la microempresa peruano.

Tras su lanzamiento, este canal inicia una nueva etapa enfocada en fortalecerse y mejorar su servicio con nuevas funcionalidades, como transferencias interbancarias y pago de servicios, entre otras. Asimismo, busca atender los principales desafíos que enfrentan los microempresarios en el sistema financiero, ofreciendo una experiencia digital de alta calidad basada en inteligencia artificial.

Desde su comunicación inicial en octubre de 2025, más de 180.000 usuarios han interactuado con el canal, convirtiéndolo en uno de los puntos de contacto digitales de la entidad. A través de Mibanco por WhatsApp, los desembolsos se han concentrado principalmente en clientes nuevos, lo que refuerza su rol como puerta de entrada al sistema financiero formal. Además, también se pueden abrir cuentas de ahorros y transferencias a billeteras electrónicas.

Los datos de uso evidencian un impacto directo en la productividad de los microempresarios. El 64% de los usuarios utiliza el canal para consultas recurrentes, siendo el crédito el producto más demandado, con un crecimiento superior al 60% respecto a la etapa inicial. Las operaciones corresponden mayoritariamente a tickets pequeños, en torno a S/ 1.500, alineados con las necesidades de capital de trabajo del segmento.

En términos de eficiencia, los indicadores reflejan mejoras relevantes: la mitad de los usuarios completa sus gestiones en 10 minutos o menos, el 96% señala que el sistema identifica rápidamente su necesidad y el 81% considera sencillo el proceso de validación de datos. Estos resultados confirman el impacto del canal en la optimización del tiempo, uno de los principales costos de oportunidad para los emprendedores.

La adopción del canal se sostiene, además, en sólidos indicadores de experiencia y confianza: el 91% de los usuarios manifiesta intención de reutilizar el servicio y 9 de cada 10 se sienten seguros al operar por Mibanco por WhatsApp, incluso percibiéndolo como más seguro que otros canales digitales.

“Mibanco ha enfocado su transformación digital en generar valor real y medible para el cliente. Mibanco por WhatsApp nos permite escalar eficiencia e inclusión sin perder cercanía, integrando la banca al flujo diario del empresario de la microempresa y combinando inteligencia artificial con acompañamiento humano. Este modelo permite que la tecnología asuma los procesos transaccionales, mientras los equipos se concentran en asesoría, gestión de riesgos y construcción de relaciones de largo plazo.”, señaló Arturo Johnson Pastor, Gerente de la División de Transformación de Mibanco.

De cara a los próximos meses, la entidad continuará ampliando la transaccionalidad de su banca conversacional y su integración en el ecosistema digital. La meta es alcanzar un millón de usuarios interactuando con Mibanco por WhatsApp al cierre de 2026, consolidándolo como una de las plataformas de relación y originación digital del banco.

El tren más alto de Sudamérica está en Perú: la histórica ruta ferroviaria que cruza 69 túneles y 58 puentes

El Ferrocarril Central Andino se consolida como una de las obras de ingeniería ferroviaria más impresionantes del mundo, conectando la costa y la sierra peruana a más de 4.700 metros de altura y convirtiéndose en un atractivo turístico de alcance internacional.

El Perú alberga una de las rutas ferroviarias más impresionantes del planeta. El Ferrocarril Central Andino, considerado el tren más alto de Sudamérica y el segundo más alto del mundo, atraviesa la Cordillera de los Andes en un recorrido que combina ingeniería, turismo y paisaje extremo.

La histórica línea ferroviaria cuenta con un trayecto aproximado de 500 kilómetros y alcanza su punto más alto en la estación Galera, ubicada a 4.781 metros sobre el nivel del mar.

Durante décadas fue el ferrocarril más alto del mundo, hasta la inauguración en 2006 del Ferrocarril Qinghai-Tíbet en China.

Ingeniería ferroviaria de nivel mundial

La magnitud técnica de esta obra continúa siendo reconocida a nivel internacional. El recorrido incluye 69 túneles, 58 puentes y complejos sistemas de zigzag y espirales que permiten a la locomotora ascender la geografía andina utilizando únicamente la fricción de sus ruedas.

La ruta ferroviaria atraviesa zonas de alta montaña con bajas temperaturas y menor concentración de oxígeno, convirtiéndose en uno de los proyectos ferroviarios más desafiantes de Sudamérica.

Además de su importancia histórica, el Ferrocarril Central Andino representa un activo estratégico para el turismo ferroviario y la conectividad entre Lima y la sierra central.

Turismo ferroviario y experiencia de altura

El recorrido turístico se ha convertido en una experiencia altamente demandada tanto por viajeros nacionales como internacionales.

Los servicios incluyen distintas categorías. El coche clásico tiene un costo aproximado de 400 soles para peruanos y 600 soles para extranjeros, mientras que la categoría turística premium puede alcanzar los 500 soles para nacionales y 800 soles para visitantes extranjeros.

El servicio incorpora alimentación a bordo, coche mirador y presentaciones culturales durante el trayecto.

La experiencia completa puede extenderse por más de 14 horas y requiere planificación anticipada debido a la limitada cantidad de salidas programadas durante el año.

El impacto del turismo experiencial

Viajeros y creadores de contenido destacan principalmente los paisajes andinos, la experiencia del coche mirador y el valor histórico del recorrido.

Muchos pasajeros consideran el trayecto como una de las experiencias ferroviarias más impactantes de América Latina, especialmente por el cruce de túneles, puentes y zonas de alta montaña.

Sin embargo, uno de los principales retos para los visitantes es el soroche o mal de altura, especialmente en sectores cercanos a Ticlio. Por ello, el tren cuenta con oxígeno y personal preparado para atender emergencias relacionadas con la altitud.

Potencial económico y turístico

El Ferrocarril Central Andino no solo representa patrimonio histórico e ingeniería ferroviaria, sino también una oportunidad para fortalecer el turismo especializado y el desarrollo económico vinculado a experiencias de alto valor agregado.

En un contexto donde el turismo experiencial gana terreno a nivel global, esta ruta ferroviaria posiciona al Perú como uno de los destinos más atractivos de Sudamérica para viajeros interesados en aventura, historia y paisajes extremos.

La informalidad digital gana terreno como nuevo foco de riesgo para las empresas

Las organizaciones deben adoptar una defensa proactiva y de varias capas.

La conversación sobre seguridad corporativa cobra una urgencia renovada tras la reciente alerta internacional sobre campañas que comprometen routers WiFi para recolectar credenciales en más de 100 países. Este escenario no es aislado: según el informe Previsión de ciberseguridad para el 2026 de Google Cloud, se espera que, a partir del próximo año, el uso de la IA por parte de los cibercriminales pase a ser masivo.

En el caso peruano, la exposición es crítica. Durante la primera mitad de 2025 se detectaron 748,2 millones de intentos de ciberataques. Este volumen de actividad coincide con una tendencia global alarmante; durante el primer trimestre de 2025 se registró la cifra más alta de víctimas en sitios de filtración de datos desde 2020, consolidando la madurez del ecosistema de extorsión cibernética que se convierte en la norma, aumentando la velocidad y eficacia de los ataques.

Este escenario confirma que el riesgo ya no puede evaluarse solo desde lo administrativo. Para Vicente Cruz, CEO de Sheriff, buena parte del peligro se mueve en capas donde hay una «falsa sensación de control».

A este desorden se suma un nuevo desafío identificado por Google: el «uso no autorizado de agentes» o Shadow AI.Los empleados están implementando de forma independiente potentes agentes de IA para sus tareas sin aprobación de la empresa, lo que crea canalizaciones invisibles para datos sensibles que pueden derivar en filtraciones masivas y robo de propiedad intelectual

“Lo más delicado es la normalización del desorden. Cuando ciertas malas prácticas se vuelven parte del día a día, dejan de percibirse como riesgo. Ahí es donde una empresa queda expuesta ante ataques de ingeniería social basada en IA, que ya utiliza técnicas como el vishing o clonación de voz para suplantar identidades de ejecutivos de forma hiperrealista”, advierte Cruz, en línea con las previsiones de Google sobre el aumento de estas tácticas para 2026

El propio Estado peruano, a través del Centro Nacional de Seguridad Digital (CNSD), ha reforzado simulacros para enfrentar vulnerabilidades en la cadena de suministros y accesos remotos. Sin embargo, el informe de Google advierte que los atacantes están sofisticando su enfoque hacia la infraestructura de virtualización, un punto ciego que permite a los adversarios tomar el control de todo el patrimonio digital de una empresa en cuestión de horas

“Cuando una organización solo reacciona después de un incidente, normalmente llega tarde. La prevención no depende únicamente de grandes inversiones, sino de identificar las zonas más frágiles y corregir hábitos”, afirma Cruz.

Finalmente, el especialista destaca que el mayor error es el exceso de confianza. De cara al 2026, las organizaciones deben adoptar una defensa proactiva y de varias capas, invirtiendo en la administración de la IA y adaptando sus posturas de seguridad para protegerse contra amenazas que ya no solo atacan el software, sino la infraestructura central de los negocios

“Si una operación se acostumbra a convivir con puntos ciegos, cualquier incidente puede escalar más rápido de lo previsto. El objetivo de Sheriff es que las empresas dejen de cabalgar a ciegas en este ‘Lejano Oeste’ digital y tomen decisiones basadas en datos íntegros y seguros”, finaliza Cruz.

Salud y desarrollo: lo que el Perú sigue sin entender

Por Antonio Herrera Cabanillas

En el Perú seguimos hablando de salud como si fuera, ante todo, un problema presupuestal. El debate suele girar en torno a cuánto se gasta, cuánto falta y qué tan eficiente es la asignación de recursos. Sin embargo, esa forma de abordar el tema deja fuera la pregunta más importante: qué le está costando al país, en términos de desarrollo, no tomarse la salud con la seriedad que merece. Porque cuando la salud se analiza únicamente desde el gasto, se pierde de vista su verdadero impacto, que no es marginal ni sectorial, sino estructural.

La experiencia reciente lo confirma. Un país donde las personas llegan tarde al sistema, donde la prevención no logra consolidarse como práctica habitual y donde los tratamientos no siempre se completan, no solo enfrenta un problema sanitario. Enfrenta una limitación profunda para generar oportunidades sostenidas. La salud, en ese contexto, deja de ser un servicio más y se convierte en un factor que determina quién puede avanzar y quién queda rezagado. No es casualidad que detrás de muchas historias de estancamiento económico haya también historias de enfermedad mal atendida o tardíamente diagnosticada.

Lo más complejo es que esta situación no responde a una sola falla evidente, sino a una lógica que se ha instalado con el tiempo. Cuando la salud se entiende como un gasto, la inversión tiende a ser insuficiente o poco estratégica. En ese escenario, la prevención pierde prioridad porque no genera resultados inmediatos ni visibles en el corto plazo. Y cuando la prevención no ocurre, el sistema termina recibiendo a las personas en etapas más avanzadas de la enfermedad, cuando los tratamientos son más largos, más costosos y más inciertos. Esta secuencia no es accidental; es el resultado de decisiones acumuladas que privilegian la reacción sobre la anticipación.

Sin embargo, incluso cuando el sistema responde adecuadamente desde el punto de vista clínico, aparece una segunda limitación que suele pasar desapercibida. El tratamiento no ocurre en el vacío, sino en medio de la vida de las personas. Muchos pacientes deben trasladarse a otras ciudades, dejar temporalmente sus empleos o reorganizar completamente su dinámica familiar para poder acceder a atención especializada. A esto se suma la carga emocional propia de la enfermedad, que muchas veces se enfrenta con redes de apoyo limitadas. En esas condiciones, sostener un tratamiento se convierte en un desafío que va más allá de lo médico.

Es ahí donde se hace evidente que el problema no es solo sanitario, sino también social y económico. Un tratamiento puede estar disponible, pero si el paciente no tiene condiciones para sostenerlo, el proceso se interrumpe. Y cuando eso ocurre, no solo se pierde una oportunidad de recuperación, sino también el esfuerzo invertido, tanto por la persona como por el sistema. Esta realidad revela una limitación de enfoque: hemos avanzado en la capacidad de tratar enfermedades, pero no siempre en la capacidad de acompañar a las personas que las enfrentan.

Esta forma de operar se ha normalizado hasta el punto de parecer inevitable. Se asume que llegar tarde al sistema es parte del proceso y que sostener un tratamiento depende principalmente del esfuerzo individual. Sin embargo, esa mirada ignora el carácter estructural del problema. La salud no se define únicamente en los hospitales, sino en un conjunto de condiciones que incluyen información oportuna, acceso real, estabilidad económica y acompañamiento durante el proceso. Cuando estos elementos no están presentes, el sistema pierde efectividad, por más capacidad técnica que tenga.

Cambiar esta realidad no requiere necesariamente soluciones completamente nuevas, sino una forma distinta de ordenar prioridades. Cuando la salud se entiende como una inversión, el énfasis se desplaza hacia la prevención, la atención temprana y la continuidad del tratamiento. Esto no solo mejora los resultados clínicos, sino que reduce costos a mediano y largo plazo, y fortalece la capacidad del país para sostener su desarrollo. Del mismo modo, incorporar una mirada integral permite entender que el paciente no es un caso aislado, sino una persona que necesita condiciones concretas para atravesar su proceso de recuperación.

El desafío, en el fondo, es cultural. Implica dejar de ver la salud como un problema que se gestiona cuando aparece y empezar a asumirla como una base sobre la cual se construyen las demás dimensiones del desarrollo. Implica reconocer que invertir en salud no compite con otras prioridades, sino que las hace posibles. Y, sobre todo, implica aceptar que el costo de no hacerlo no es abstracto: se traduce en oportunidades perdidas, en trayectorias truncadas y en un desarrollo que avanza por debajo de su potencial.

El Perú no necesita descubrir esta relación; necesita asumirla con mayor claridad. Porque, al final, el desarrollo de un país no se mide solo en su capacidad de crecer, sino en su capacidad de sostener a su gente cuando más lo necesita. Y en ese aspecto, la salud no es un componente más: es uno de sus pilares fundamentales.

Wall Street retrocede entre tensión en Ormuz y temor a tasas altas por más tiempo

Los mercados globales cerraron con cautela tras nuevos ataques en Irán, mayores riesgos sobre el suministro petrolero y señales de la Fed que refuerzan la expectativa de una política monetaria restrictiva por un periodo prolongado.

El cierre de los mercados financieros este jueves estuvo marcado por bastante confusión que sigue teniendo la geopolítica en Medio Oriente y una recalibración de las expectativas monetarias. La jornada se vio sacudida por informes de ataques aéreos de los Emiratos Árabes Unidos contra el muelle de Bahman Qeshm en Irán, elevando la temperatura en un conflicto que ya ha provocado que Teherán imponga nuevas y restrictivas normas para el tránsito por el Estrecho de Ormuz. A pesar de la tensión, Arabia Saudí y Kuwait dieron un giro estratégico al reanudar el acceso militar estadounidense a sus bases, mientras que Goldman Sachs advirtió sobre un panorama «devastador» con pérdidas de producción de hasta 14,5 millones de barriles diarios, proyectando precios del petróleo más altos por más tiempo. En el frente macroeconómico, los funcionarios de la Reserva Federal (Daly, Hammack y Collins) mantuvieron un tono de cautela extrema, sugiriendo que los tipos de interés permanecerán en niveles restrictivos por un periodo prolongado, especialmente tras conocerse que las expectativas de inflación a un año de la Fed de Nueva York escalaron al 3,64%.

En el ámbito corporativo, el sentimiento fue mixto, pero con focos de optimismo tecnológico. McDonald’s ($MCD) logró avanzar un 0.30% tras reportar beneficios e ingresos que superaron las estimaciones, a pesar de una ligera moderación en sus ventas comparables globales. Por otro lado, Boeing ($BA) captó la atención con volatilidad ante el anuncio de que su CEO acompañará a Donald Trump en su viaje a China la próxima semana, una señal de posibles acuerdos comerciales en el horizonte. En el sector tecnológico y de software, Datadog ($DDOG) protagonizó un rally espectacular del 29% gracias a resultados estelares, arrastrando al alza a otras firmas como Snowflake ($SNOW) y MongoDB ($MDB). Sin embargo, el entusiasmo fue contenido por ARM, que cayó un 10% debido a preocupaciones sobre el suministro de chips de IA, y Snapchat ($SNAP), que se hundió un 9% tras emitir guías cautelosas citando la incertidumbre en Oriente Medio.

Finalmente, los cierres reflejaron una toma de beneficios y una rotación hacia la seguridad y la complijidad en la resolución del conflicto,  el S&P 500 retrocedió un 0,36% y el Nasdaq un 0,17%, mientras que en Europa las caídas fueron más severas, con el UK100 cediendo un 2% y el Stoxx 600 un 1,10%. El mercado de deuda mostró nerviosismo con el rendimiento de los bonos a 10 años subiendo a 4,390%, superando el rendimiento por beneficios del S&P 500 en un diferencial no visto en décadas. Desde mi perspectiva, el índice de «Miedo y Codicia» en 70 indica que el mercado aún respira cierto optimismo, pero esta complacencia es débil debido a la incertidumbre actual y el amplio rally vivido. Para los próximos días, la atención estará centrada en si el posible avance en los acuerdos el Estrecho de Ormuz si se materializa, así como a la expectativa de los resultados de empleo de mañana. Si la diplomacia falla y el crudo se asienta por encima de los 100 dólares, el escenario de estanflación seguirá siendo más fuerte y enfrentándose a la etapa de verano donde el petróleo es tan necesario, forzando a su vez a la Fed a mantener la pausa o, en el peor de los casos, a reabrir la puerta a subidas de tipos.

Laura Torres, Directora de Inversión, IMB Capital Quants