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Santa Isabel se expande en el sur de Chile tras reemplazar a Supermercados O’Higgins en Chiloé

La cadena del grupo Cencosud fortalece su presencia en la Región de Los Lagos con la reconversión de locales históricos en Ancud, Castro y Calbuco, consolidando su estrategia de expansión regional y eficiencia operativa.

La marca Santa Isabel, recordada por consumidores peruanos por su presencia en el país en años anteriores, vuelve a tomar protagonismo en la región tras su expansión en el sur de Chile. La cadena, parte del grupo Cencosud, asumirá la operación de los supermercados O’Higgins en la Región de Los Lagos, marcando el cierre de una etapa de fuerte identidad local en la provincia de Chiloé.

La transición implica que los locales ubicados en comunas como Ancud, Castro y Calbuco pasarán a operar bajo la marca Santa Isabel. Con ello, la compañía inicia una nueva fase de integración operativa dentro de su red de supermercados en el sur del país, reforzando su presencia en una zona de alta competencia regional.

Cencosud impulsa reordenamiento de su red de supermercados

El cambio forma parte de la estrategia del grupo Cencosud, que viene fortaleciendo su presencia en el sur de Chile mediante la consolidación de sus marcas de retail. En este proceso, Santa Isabel se posiciona como una de las principales banderas del holding para ampliar cobertura en zonas donde operaban actores locales.

El ingreso a Chiloé se concretó tras la negociación del arriendo de cuatro locales pertenecientes a la familia Coñuecar, antigua propietaria de Supermercados O’Higgins. Estos establecimientos fueron incorporados a un proceso de adaptación progresiva hacia el formato Santa Isabel, junto con su integración a la red logística del grupo.

Regulador aprobó la operación sin riesgos a la competencia

La operación fue revisada por la Fiscalía Nacional Económica, que autorizó el ingreso de Cencosud a la zona tras descartar riesgos relevantes para la libre competencia. Con esta aprobación, se habilitó formalmente la transformación de los supermercados O’Higgins en tiendas Santa Isabel, permitiendo la consolidación del nuevo operador en la isla de Chiloé.

Este visto bueno regulatorio permitió avanzar con la reconfiguración del mercado local, en un contexto donde las grandes cadenas continúan expandiendo su presencia en regiones mediante procesos de absorción o reconversión de operadores regionales.

Expansión regional y nuevas aperturas en Los Lagos

En paralelo a esta reconversión, Santa Isabel ya venía ampliando su presencia en la Región de Los Lagos con nuevas aperturas. Una de las más recientes fue la inauguración de un local en Osorno, que reforzó su red de puntos de venta en el sur de Chile y consolidó su crecimiento fuera de la zona central del país.

Con esta expansión, la marca alcanza decenas de establecimientos dentro del portafolio de Cencosud en la macrozona sur, fortaleciendo su posicionamiento en mercados regionales con alta demanda de consumo y logística compleja.

Estrategia apunta a eficiencia y estandarización operativa

La consolidación de Santa Isabel en el sur chileno responde también a una estrategia de estandarización operativa del grupo, orientada a unificar formatos y mejorar la eficiencia logística. Este enfoque permite optimizar el abastecimiento, la estructura de precios y la cobertura en territorios alejados de los principales centros urbanos.

En ese contexto, la expansión en zonas como Chiloé refleja la transformación del retail alimentario en Chile, donde las grandes cadenas continúan ampliando su presencia mediante procesos de integración de operadores regionales. Santa Isabel se posiciona así como una de las marcas clave del crecimiento de Cencosud en el sur del país.

Paraguay crece 5,5% anual y consolida un “boom económico” impulsado por energía, agro e inversión extranjera

El país sudamericano mantiene una expansión por encima del promedio regional, con fuerte reducción de la pobreza, mejora del empleo y récord de inversión extranjera. Sin embargo, enfrenta el reto de convertir el crecimiento en desarrollo inclusivo y sostenible.

Paraguay ha registrado un crecimiento promedio de 5,5% anual en los últimos tres años, una tasa que lo ubica por encima del desempeño de sus países vecinos y del promedio general de Sudamérica. Este comportamiento económico sostenido ha estado acompañado por una mayor estabilidad macroeconómica, además de mejoras progresivas en distintos indicadores sociales que reflejan una recuperación gradual del ingreso en los hogares.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, cerca de 300.000 personas lograron salir de la pobreza en los últimos dos años, lo que evidencia un impacto positivo del crecimiento en la estructura social del país. A ello se suma que el 2025 cerró con la tasa de desempleo más baja registrada en los últimos 13 años, reforzando la percepción de un ciclo económico expansivo.

Un ciclo de crecimiento con bases estructurales sólidas

El llamado “boom económico” paraguayo se sustenta en una combinación de factores estructurales que han fortalecido su desempeño en los últimos años. Entre ellos destacan un sistema tributario simple y competitivo, niveles de deuda pública relativamente moderados, inflación controlada y una población mayoritariamente joven que sostiene la dinámica del mercado laboral.

A estos elementos se suma la disponibilidad de energía renovable a bajo costo, que ha permitido mejorar la competitividad del país en sectores productivos y de inversión. Sin embargo, distintos economistas advierten que el actual ritmo de expansión podría empezar a moderarse hacia una fase de crecimiento más estable en los próximos años, sin perder necesariamente dinamismo.

Empleo en expansión, pero con desafíos de calidad laboral

El crecimiento económico ha tenido un impacto directo en la generación de empleo, con más de 260.000 nuevos puestos creados en los últimos tres años. Este resultado ha contribuido a mejorar parcialmente las condiciones del mercado laboral y a sostener el consumo interno en distintos sectores de la economía paraguaya.

No obstante, persiste un desafío estructural importante vinculado a la calidad del empleo, ya que alrededor del 60% de la fuerza laboral continúa en la informalidad. Esta situación limita el acceso a seguridad social, estabilidad laboral y mejores condiciones salariales, lo que mantiene una brecha entre el crecimiento económico y el bienestar efectivo de los trabajadores.

Reducción de pobreza y mejora en la percepción de riesgo país

En las últimas dos décadas, Paraguay ha logrado una reducción significativa de la pobreza, que pasó de más del 50% a aproximadamente 16%, según datos del Banco Mundial. En paralelo, la pobreza extrema también se redujo hasta niveles históricamente bajos de 2,4%, reflejando avances importantes en el bienestar de una parte de la población.

Este desempeño ha sido acompañado por mejoras en la calificación crediticia del país, lo que ha permitido reducir el riesgo percibido por los mercados internacionales. Este cambio ha facilitado el acceso a financiamiento externo en mejores condiciones y ha reforzado el atractivo del país para la inversión privada.

Energía renovable como eje del nuevo modelo económico

Uno de los pilares más relevantes del crecimiento paraguayo es su matriz energética basada en fuentes hidroeléctricas, principalmente a través de las represas de Itaipú y Yacyretá. Gracias a ello, el país se ha posicionado como uno de los mayores exportadores de energía limpia per cápita a nivel global, lo que le otorga una ventaja competitiva relevante en el contexto regional.

Este potencial energético ha despertado el interés de nuevas inversiones en sectores como centros de datos, industria tecnológica y manufactura avanzada. En ese sentido, la energía no solo se consolida como un recurso estratégico, sino también como un eje central del modelo de desarrollo económico que el país busca impulsar hacia el futuro.

Agricultura, recuperación exportadora y diversificación de mercados

La agricultura continúa siendo uno de los principales motores de la economía paraguaya, representando cerca de dos tercios de su actividad económica total. La producción de soja, carne bovina y otros productos agroindustriales sostiene una parte importante de las exportaciones y del ingreso nacional.

Tras la fuerte sequía registrada en 2022, el sector experimentó una recuperación desde 2023, impulsada por mejores cosechas y el repunte de los ingresos por exportaciones agrícolas. A ello se suma un proceso gradual de diversificación de mercados, con mayor orientación hacia Asia como destino estratégico para los productos paraguayos.

Inversión extranjera en expansión y grandes proyectos estratégicos

La inversión extranjera directa alcanzó los US$ 931 millones en 2024, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años. Este flujo de capital ha sido impulsado por la estabilidad macroeconómica del país y por la implementación de reformas orientadas a mejorar el clima de negocios.

Dentro de este contexto destaca el proyecto de la planta de celulosa de Paracel, considerado la mayor inversión privada en la historia del país, con más de US$ 4.000 millones. Este tipo de iniciativas refuerza la posición de Paraguay como destino atractivo para inversiones de gran escala en la región.

Baja presión fiscal y debate sobre el rol del Estado

Paraguay mantiene una presión fiscal cercana al 14% del PIB, una de las más bajas de América Latina, lo que ha sido un factor relevante para la atracción de inversión extranjera. Este esquema tributario ha permitido sostener una política de competitividad basada en menores cargas impositivas para empresas y capital productivo.

Sin embargo, este mismo modelo genera debates sobre la capacidad del Estado para financiar servicios públicos esenciales como salud, educación e infraestructura. La discusión se centra en cómo equilibrar competitividad fiscal con la necesidad de cerrar brechas sociales y mejorar la provisión de servicios.

Infraestructura y conectividad como motor de integración regional

El desarrollo de infraestructura logística se ha convertido en un componente clave del crecimiento paraguayo, especialmente a través de la hidrovía Paraguay-Paraná y el corredor bioceánico. Ambos proyectos buscan mejorar la conectividad del país con los principales mercados regionales y globales.

Estas obras permitirán reducir tiempos de transporte, disminuir costos logísticos y fortalecer la posición de Paraguay como un hub estratégico en el Cono Sur. A mediano plazo, se espera que estas mejoras tengan un impacto directo en la competitividad exportadora del país.

Perspectivas: crecimiento sostenido con mayor exigencia estructural

Las proyecciones económicas apuntan a que Paraguay continuará creciendo en los próximos años, aunque a un ritmo más moderado que el observado recientemente. Este cambio marcaría el paso de una etapa de expansión acelerada hacia una fase de crecimiento más estable y predecible.

El principal desafío será transformar este crecimiento en desarrollo inclusivo, con mejoras en la productividad, reducción de la informalidad y disminución de las desigualdades. En ese contexto, la sostenibilidad del modelo dependerá de la capacidad del país para convertir su dinamismo económico en bienestar social más amplio.

Transición energética enfrenta desafíos por brechas en transmisión y abastecimiento de gas

Wayra Solar, primer proyecto híbrido a gran escala en el Perú

El cierre de estas brechas y la adecuada implementación de la Ley 32249, serán claves para fortalecer la seguridad energética y acompañar la transformación del sistema eléctrico peruano.

El avance de la transición energética en el Perú plantea importantes oportunidades para diversificar la matriz eléctrica y promover una mayor participación de fuentes renovables. Sin embargo, para que este proceso se traduzca en inversiones concretas y en un suministro más eficiente para los usuarios será necesario contar con reglas claras, infraestructura adecuada y condiciones que promuevan nuevas inversiones en el sector eléctrico.

De acuerdo con Orlando Mercado, gerente de Asuntos Externos de ORYGEN y participante de la XIV edición de Expo Energía Perú 2026, la Ley 32249 representa una oportunidad para modernizar el mercado eléctrico peruano, fomentar una mayor competencia e incorporar nuevas tecnologías y actores que contribuyan a la eficiencia y seguridad del sistema eléctrico.

«La transición energética del Perú debe construirse con responsabilidad, competitividad y confiabilidad. El país tiene recursos renovables, gas natural, experiencia operativa y una demanda que seguirá creciendo. Pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos reglas claras, inversión oportuna y una planificación integral», sostuvo Mercado.

Novedades regulatorias en el sector

Uno de los cambios más relevantes impulsados por el nuevo marco regulatorio es el desarrollo del mercado de servicios complementarios, esenciales para mantener la estabilidad y seguridad del sistema eléctrico a medida que aumenta la participación de energías renovables.

Para Orlando Mercado, la nueva normativa podría contribuir al desarrollo de proyectos de energías renovables no convencionales (RERNC), especialmente si se promueven mecanismos que favorezcan la competencia, la contratación eficiente de energía y señales económicas que faciliten una integración eficiente de nuevas fuentes renovables.

Sin embargo, el desarrollo de estos proyectos enfrenta desafíos estructurales que van más allá del potencial de los recursos renovables. Entre ellos destaca la falta de infraestructura estratégica. Aunque el país cuenta con un importante potencial solar y eólico, persisten brechas relacionadas con la expansión de las redes de transmisión y el abastecimiento de gas natural, factores que resultan determinantes para acompañar el crecimiento de la demanda eléctrica.

«Podemos tener proyectos de generación competitivos y una demanda creciente, pero si no existe transmisión suficiente y segura, esa energía no llegará a donde se necesita. Lo mismo ocurre con el gas natural: mientras siga siendo el principal respaldo del sistema, es fundamental asegurar su disponibilidad ante eventos críticos», afirmó el gerente de Asuntos Externos de ORYGEN.

Expectativas del sector en el corto plazo

Entre las prioridades identificadas para los próximos años destacan la aceleración de proyectos de transmisión, el fortalecimiento de la seguridad del suministro de gas natural y la adecuada implementación de las disposiciones contempladas en la Ley 32249. Estos elementos serán determinantes para atraer nuevas inversiones, incrementar la competitividad del mercado y garantizar la atención de la demanda futura.

La expansión de la infraestructura eléctrica, la integración de energías renovables y la seguridad del suministro marcarán la agenda en Expo Energía Perú 2026, encuentro que reunirá a autoridades, especialistas y líderes empresariales para analizar los retos regulatorios, tecnológicos y de inversión que definirán el futuro energético del país.

Sostenibilidad en gastronomía: el 78% la prefiere, pero el 41% mira el precio

  • Según Ipsos Perú, el 78% de consumidores prefiere productos ecológicos, pero el 41% prioriza el precio al comprar. La sostenibilidad puede ser una ventaja real solo si se conecta con eficiencia operativa.
  • El sector de servicios de alimentación generó 290 millones de toneladas de desperdicio en 2022, según el PNUMA.

La gastronomía sostenible ya no se juega solo en el origen de los insumos o en el propósito de una marca. Hoy depende de una pregunta más práctica: cómo reducir desperdicios, trabajar mejor los productos y mantener una propuesta atractiva para un consumidor que valora la sostenibilidad, pero sigue mirando el precio.

En el Perú, esa tensión aparece con claridad. Según el estudio El consumidor en el 2024, de Ipsos Perú, el 86% de consumidores valora las marcas éticas y respetuosas con el medio ambiente, mientras que el 78% prefiere comprar productos ecológicos y sostenibles. No obstante, el 41% prioriza el precio al momento de comprar. A esto se suma que, en 2025, la misma consultora reportó que el 72% de peruanos no distinguía empresas que trabajaran en sostenibilidad.

Trasladado a un restaurante, es relevante señalar que el comensal no siempre buscará esa información por su cuenta, sino mas bien tendría que hallarla en la experiencia: sea en la carta, en el origen de los insumos, en la forma en que se aprovechan los productos o en un precio que siga teniendo sentido. «El consumidor puede valorar una propuesta responsable, pero eso no significa que vaya a pagar cualquier precio. En gastronomía, la sostenibilidad tiene que trabajarse desde el negocio: comprar mejor, reducir desperdicios, usar bien los insumos y explicarlo de forma simple. Si no se conecta con eficiencia y valor percibido, se queda en una buena intención», señala Willard Manrique, CEO del Grupo Crosland.

Esa conexión entre sostenibilidad y eficiencia tiene un referente concreto en el desperdicio de alimentos. Según el Food Waste Index Report 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2022 se desperdiciaron 1.050 millones de toneladas de alimentos a nivel global. El 28% correspondió al sector de servicios de alimentación: 290 millones de toneladas generadas por restaurantes, hoteles y negocios vinculados a la comida. Para estos actores, reducir pérdidas no solo tiene impacto ambiental: también ayuda a controlar costos, ordenar compras y aprovechar mejor los insumos.

En el Perú, la Ley N.° 30988 establece un marco para la reducción y prevención de pérdidas en toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo, y coloca este problema dentro de una responsabilidad compartida entre quienes producen, comercializan, preparan y consumen alimentos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la gastronomía sostenible considera de dónde vienen los ingredientes, cómo se producen y cómo llegan a los mercados y a la mesa. En la práctica, esto se traduce en decisiones operativas: elegir proveedores, trabajar con productos de temporada, planificar compras, ajustar porciones y reducir mermas. Decisiones que, bien ejecutadas, mejoran la rentabilidad del negocio además de su impacto.

Pero hay un problema de comunicación que pocos negocios están resolviendo. El estudio «Voice of the Consumer 2025» de PwC revela que el 44% de consumidores estaría dispuesto a pagar más por alimentos producidos de forma ambientalmente sostenible. Sin embargo, el 82% no suele buscar información sobre las iniciativas climáticas o sostenibles de las marcas. El interés existe, pero si la información no es accesible, difícilmente influirá en la decisión de compra.

Ahí aparecería una oportunidad real para el sector. «No todo tiene que convertirse en una campaña. A veces, la diferencia está en explicar mejor el origen de un insumo, mostrar cómo se aprovecha un producto o cuidar la coherencia entre lo que se ofrece y lo que se comunica. El cliente no siempre buscará esa información, por eso el negocio debe hacerla fácil de entender», apunta Manrique.

En el mercado local, propuestas como Limaná mostrarían cómo este enfoque puede integrarse al modelo de gestión: insumos locales, trazabilidad de productos, prácticas responsables en cocina y coherencia entre propósito y operación. No como campaña, sino como parte de las decisiones del día a día.

La gastronomía sostenible no reemplaza al sabor, al servicio ni al precio. Los complementa, siempre que el negocio sepa reducir sus pérdidas, ordenar sus procesos y comunicar su propuesta con claridad. En un mercado donde el consumidor valora las prácticas responsables pero no las busca activamente, quien cuente mejor su historia tendrá una ventaja que va más allá de la imagen.

 

MIDAGRI: Agromercado fortaleció la asistencia comercial a 297 organizaciones agrarias

Benefició a cerca de 20 mil productores en 24 regiones, garantizando su articulación con mercados nacionales e internacionales.

Durante los primeros cinco meses del año, Agromercado, entidad adscrita al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), brindó asistencia comercial a 297 organizaciones agrarias en 24 regiones, beneficiando a 19,753 productores y generando ventas por S/ 12.9 millones.

El resultado se sustenta en un proceso de fortalecimiento de capacidades empresariales de la agricultura familiar organizada y una mayor articulación a mercados, con mejores condiciones de negociación y acceso comercial.

La intervención incluyó asistencia técnica especializada, capacitación y acompañamiento permanente en gestión financiera, organizacional, productiva y comercial en el marco de 293 Planes de Articulación Comercial (PAC).

Asimismo, se registraron 5,990 asistencias técnicas y 451 capacitaciones dirigidas a organizaciones vinculadas a cadenas como café, frutales, papa, granos andinos y fibra de alpaca, que concentraron el 85 % de las ventas generadas. También se brindó acompañamiento en procesos de certificación para mejorar el acceso a mercados nacional e internacional.

Los resultados corresponden a un periodo previo al mayor dinamismo comercial de varias cadenas productivas, que se concentra en el segundo semestre por el calendario de cosechas.

En paralelo, se ejecutaron 47 mecanismos de promoción comercial, entre ferias, festivales, ruedas de negocios y acciones de venta directa en regiones y en un evento internacional, lo que permitió conectar la oferta organizada de pequeños y medianos productores con compradores y empresas.

La proyección de Agromercado para el cierre de 2026 en el marco del “Día del Campesino” (24 de junio) contempla la atención a 340 organizaciones agrarias, en beneficio de más de 24 mil productores, con ventas estimadas en S/ 383.2 millones.

Inversiones en lácteos y quinua

En paralelo a las acciones de articulación comercial, Agromercado ejecuta una cartera de inversiones para fortalecer las cadenas de lácteos y quinua, orientadas a mejorar productividad, calidad e inserción comercial de la agricultura familiar.

El proyecto Prolácteos, con intervención en ocho departamentos y más de 4,500 productores beneficiarios, reporta más de 6,000 horas de asistencia técnica en campo, implementación de módulos de maduración de quesos en Cajamarca y ejecución de miles de pruebas sanitarias para control de enfermedades bovinas.

En tanto, Proquinua, en Puno, fortalece a 23 organizaciones de productores mediante asistencia técnica, certificación orgánica, formalización empresarial y mejoras en trazabilidad. Entre sus principales avances destacan la implementación de siete Sistemas Internos de Control y la obtención de registros sanitarios para productos con valor agregado.

Como resultado de esta intervención, la Cooperativa Coopain Cabana renovó su certificación orgánica para la campaña 2025-2026 y exportó 160 toneladas de quinua a Francia e Italia. La organización recibió asistencia técnica en cosecha y poscosecha, certificación de materia prima y acompañamiento para la obtención de la certificación HACCP.

Ambos proyectos buscan elevar la competitividad de la producción, incrementar el valor agregado y fortalecer su inserción en mercados cada vez más exigentes.