12.7 C
Peru
sábado, marzo 7, 2026
Inicio Blog Página 210

Wall Street entra en turbulencia y los mercados globales giran al modo defensivo

Las renovadas tensiones comerciales impulsadas desde Estados Unidos desataron una fuerte aversión al riesgo, con caídas bursátiles, retroceso del dólar y un nuevo salto del oro a máximos históricos.

Caídas en Wall Street y ventas generalizadas

Los mercados financieros globales vivieron un martes marcado por el nerviosismo. En Wall Street, el S&P 500 retrocedió 1,5% y el Nasdaq cayó 1,47%, tocando mínimos de un mes, en una sesión dominada por ventas masivas de activos de riesgo tras el regreso de los operadores luego del feriado por el Día de Martin Luther King Jr.

El dólar se debilita y crece la cautela

El dólar registró su mayor caída diaria en más de un mes. El índice que mide su desempeño frente a una cesta de seis monedas llegó a descender hasta 0,6%, reflejando la preocupación de los inversores por su exposición a los mercados estadounidenses en medio del nuevo escenario de tensión política y comercial.

Trump reactiva la tensión comercial con Europa

El detonante fue el discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien reactivó amenazas arancelarias contra Europa para los países que se opongan a su plan de control sobre Groenlandia. Los principales Estados de la Unión Europea calificaron estas advertencias como un acto de chantaje y evalúan posibles represalias.

Oro en máximos y presión desde Asia

En este contexto, el oro volvió a fortalecerse y alcanzó nuevos máximos históricos, consolidándose como refugio ante la incertidumbre. Al mismo tiempo, los bonos del gobierno japonés sufrieron fuertes ventas tras la convocatoria de elecciones anticipadas por parte de la primera ministra Sanae Takaichi, lo que reavivó dudas sobre la salud fiscal del país y amplificó el impacto negativo en los mercados estadounidenses y europeos.

Argentina encadena superávits y redefine el rumbo de su economía

Tras más de una década de déficits, el ajuste fiscal de Javier Milei empieza a consolidar un nuevo escenario macroeconómico, con respaldo del FMI y señales de crecimiento sostenido.

Un giro fiscal tras quince años de desequilibrios

Después de quince años de déficits públicos consecutivos, Argentina logró revertir su situación fiscal. En 2025, el país cerró con un superávit fiscal primario de 1,4% del PIB y un superávit financiero de 0,2% del PIB, marcando un punto de inflexión en la gestión de las cuentas públicas. El resultado se da en un contexto de menor emisión monetaria, desaceleración de la inflación y una economía que comienza a mostrar signos de mayor estabilidad.

El respaldo del FMI y las proyecciones de crecimiento

El Fondo Monetario Internacional proyecta que el superávit fiscal se mantendrá hasta 2030 y estima que la economía argentina podría crecer alrededor de 4%, por encima del promedio regional. Este escenario refuerza la estrategia del Gobierno de avanzar hacia una nueva etapa centrada en reformas estructurales, reducción de impuestos y mayor liberalización de mercados clave como el laboral.

Segundo año consecutivo de superávit financiero

El resultado de 2025 se suma al superávit registrado en 2024, el primero en más de una década. Según el Ministerio de Economía, el orden fiscal permitió reducir la presión sobre la moneda y desactivar riesgos de inestabilidad mayor. Desde el Ejecutivo destacan que este equilibrio abre espacio para devolver recursos al sector privado mediante menores cargas tributarias.

Riesgos externos y desafíos pendientes

Pese al cambio de tendencia, persisten riesgos. El FMI advierte sobre la caída proyectada en los precios del petróleo, un factor que podría afectar las inversiones y las exportaciones vinculadas a Vaca Muerta, uno de los pilares del crecimiento a mediano plazo. Aun así, las perspectivas colocan a Argentina por encima del crecimiento mundial y regional, en un escenario que sigue siendo frágil pero más predecible que en años anteriores.

Yura redefine su estrategia en Chile y nombra nuevo gerente general tras su salida de CBB

La cementera peruana del Grupo Gloria apuesta por una nueva etapa de expansión en el mercado chileno, luego de desinvertir en Cementos Bío Bío y cerrar un capítulo marcado por tensiones corporativas.

La peruana Yura, cementera del Grupo Gloria, anunció el nombramiento de Tiago Nogueira como nuevo gerente general de sus operaciones en Chile, en un movimiento que busca reimpulsar su crecimiento en ese mercado tras su salida de Cementos Bío Bío (CBB).

Salida de CBB y cambio de rumbo estratégico

En septiembre del año pasado, Yura vendió el 19,71% que mantenía en Cementos Bío Bío a la belga Carmeuse Holding, en una operación valorizada en más de US$ 100 millones. La desinversión se produjo luego de que la firma peruana intentara, sin éxito, aumentar su participación en la cementera chilena a través de una OPA hostil.

Tras concretar la venta, la compañía señaló que evaluaría nuevas oportunidades de negocio para fortalecer su presencia en Chile, una de las plazas clave para su estrategia regional.

Nuevo liderazgo para la expansión en Chile

En ese contexto, Yura designó a Tiago Nogueira como responsable de liderar esta nueva fase. El ejecutivo es ingeniero metalúrgico y cuenta con cerca de 20 años de experiencia en la industria de materiales, con trayectoria en mercados como Chile, Brasil, Argentina y Uruguay.

Según la empresa, Nogueira ha encabezado estrategias orientadas a la escalabilidad empresarial y al desarrollo de operaciones en entornos competitivos, perfil que encaja con el objetivo de la cementera de retomar el crecimiento en el país trasandino.

Foco en crecimiento regional

Con este nombramiento, Yura busca dejar atrás el episodio de CBB y concentrarse en una estrategia más directa de expansión, apoyada en gestión operativa, nuevas oportunidades comerciales y un liderazgo con experiencia regional, en un mercado chileno que sigue siendo relevante para el negocio cementero en Sudamérica.

Cuba recurre a África para abastecerse de combustible en medio de una crisis energética

El agotamiento de las reservas y la interrupción del flujo petrolero desde Venezuela forzaron a La Habana a realizar una compra puntual en África, una señal del deterioro de su sistema energético y de las crecientes dificultades para sostener el suministro eléctrico.

La crisis energética en Cuba volvió a profundizarse tras la pérdida del suministro regular de petróleo proveniente de Venezuela y el agotamiento de los cargamentos recibidos desde Rusia y México a fines de diciembre. Ante este escenario, el régimen cubano se vio obligado a adquirir una carga de combustible en África, una decisión poco habitual dentro de su esquema tradicional de abastecimiento.

Una compra atípica fuera del eje habitual

Según plataformas de rastreo satelital, el buque petroquímico Mia Grace partió el lunes 19 de enero desde el puerto de Lomé, en Togo, con destino a La Habana, donde se espera su arribo el próximo 4 de febrero. La nave, con bandera de Islas Marshall y un peso muerto de 50.000 toneladas, transportaría una carga adquirida al contado por Cubametales, empresa estatal vinculada al conglomerado militar GAESA, con la intermediación de un comerciante europeo.

De acuerdo con el investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, no está completamente definida la calidad del combustible, aunque se estima que se trataría de diésel o fueloil. Aunque Togo no cuenta con refinerías, funciona como un importante centro logístico y de tránsito de productos petroleros refinados.

El rol de Europa en la operación

La ruta del Mia Grace refuerza esta hipótesis. Antes de cargar en África, el buque zarpó desde el puerto de Amberes, en Bélgica, donde GAESA ha realizado compras puntuales en años anteriores. El volumen transportado sería de aproximadamente 314.500 barriles de diésel o 280.500 barriles de fueloil, aunque el calado del barco sugiere que no navega a plena capacidad.

Colapso de la generación eléctrica

La compra se produce en un contexto de deterioro acelerado del sistema eléctrico cubano. En los últimos días, la estatal Unión Eléctrica de Cuba informó la paralización casi total de la generación distribuida, clave para mitigar los apagones, especialmente en horarios de alta demanda.

Por falta de combustible, dejaron de operar 101 centrales de generación distribuida, lo que implica una pérdida de 927MW. A ello se suman otros 156MW no generados por escasez de lubricantes. Además, una patana de generación alquilada a la empresa turca Karadeniz Holding, ubicada en la bahía de La Habana, dejó de aportar 30MW.

En conjunto, la energía no producida supera los 1.100MW, cerca de un tercio de la demanda diaria habitual del país. Las centrales funcionan con diésel, mientras que las patanas dependen del fueloil, ambos insumos hoy en niveles críticos.

Venezuela fuera de escena y México como sostén insuficiente

El origen de la actual escasez se remonta a diciembre, cuando la caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela y el bloqueo naval de Estados Unidos a la llamada flota fantasma que transportaba crudo venezolano interrumpieron el suministro hacia Cuba.

Actualmente, México se ha convertido en el principal proveedor de combustible de la isla, complementado por envíos desde Rusia. Sin embargo, estos volúmenes resultan insuficientes para cubrir una demanda cercana a los 100.000 barriles diarios, de los cuales solo unos 40.000 provienen de producción nacional.

Una señal de fragilidad estructural

La compra de combustible en África expone no solo la urgencia energética de Cuba, sino también las crecientes limitaciones financieras y logísticas para sostener su modelo de abastecimiento, en un contexto de sanciones, alianzas debilitadas y una infraestructura eléctrica cada vez más vulnerable.

Cuando el agua nace del mar: la megaobra que redefine el futuro hídrico de Arabia Saudita

Un ambicioso sistema subterráneo de transporte de agua desalada busca asegurar el abastecimiento en uno de los países más áridos del planeta, con inversiones millonarias y plazos que se extienden hasta 2030.

Arabia Saudita avanza en una de las infraestructuras hídricas más complejas de su historia, un sistema subterráneo de gran escala que permite llevar agua potable, producida a partir del mar, hacia ciudades y comunidades ubicadas en pleno desierto. En un territorio sin ríos ni lagos naturales, la ingeniería se ha convertido en el principal recurso para sostener el crecimiento económico y poblacional.

Del Mar Rojo al interior del país

El proceso se inicia en Ras Mohaisen, donde plantas desalinizadoras de gran capacidad transforman el agua marina en potable mediante ósmosis inversa. Una vez tratada, el recurso es transportado a través de extensas tuberías subterráneas que atraviesan estaciones de bombeo y zonas de clima extremo hasta llegar a regiones históricamente afectadas por la escasez hídrica. Aunque no se trata de un río natural, su magnitud y alcance lo han convertido en el eje del sistema de distribución de agua del país. La producción parcial está prevista para 2028 y la capacidad total se alcanzaría hacia 2030.

Una política de agua pensada a largo plazo

Actualmente, Arabia Saudita opera 31 plantas desalinizadoras en 17 ubicaciones estratégicas, con más de 10.000 trabajadores dedicados a este sector. A ello se suman nuevos proyectos en construcción, dentro de un plan de expansión que supera los 24.000 millones de dólares en inversión. La desalinización se ha vuelto clave para cubrir la demanda de hogares, agricultura e industria, y forma parte de una estrategia que el país desarrolla desde inicios del siglo XX.

El contexto regional y global

La apuesta saudí se inscribe en una tendencia más amplia en Medio Oriente, una de las regiones más áridas del mundo, donde la combinación de climas extremos y economías con alta capacidad de inversión ha impulsado soluciones tecnológicas a gran escala. A nivel global, más de 150 países ya utilizan sistemas de desalinización como respuesta estructural a la escasez de agua.

Más allá de su impacto inmediato, el proyecto simboliza cómo la innovación y la ingeniería se están convirtiendo en factores estratégicos para la seguridad hídrica, un desafío que cada vez gana mayor peso en la agenda económica y ambiental internacional.

Tipo de cambio, elecciones y gestión de riesgos: las claves financieras que marcarán el 2026

Especialistas analizaron el comportamiento del dólar y las estrategias empresariales en un conversatorio privado organizado por Rextie.

A medida que el país se acerca a un nuevo proceso electoral, la volatilidad del tipo de cambio, la necesidad de una gestión de riesgos más rigurosa y el uso estratégico del sol se perfilan como ejes centrales en la planificación financiera de las empresas para el 2026. Estas fueron algunas de las principales conclusiones del conversatorio privado sobre las perspectivas del dólar y las estrategias financieras para el 2026, organizado por Rextie y realizado el pasado 19 de diciembre.

El encuentro congregó a tres destacados referentes del ámbito financiero y del gobierno corporativo: José Luis Ramírez, consultor en gestión de riesgos y director asociado de Dvalor Consultoría; Giovanna Cárdenas, directora independiente y consultora internacional en estrategia y buen gobierno; y Alejandro Yañes Cruz, ex CFO del Banco de la Nación y especialista en negocios financieros, gestión de riesgos y compliance.

Durante su exposición, Alejandro Yáñez advirtió que la cercanía del proceso electoral podría generar episodios de inestabilidad en el tipo de cambio, un comportamiento recurrente en contextos de incertidumbre política. En ese sentido, señaló que las empresas deben anticiparse a estos escenarios e incorporarlos dentro de sus decisiones financieras y de cobertura.

En la misma línea, Giovanna Cárdenas sostuvo que el tipo de cambio podría mantenerse en torno a los S/ 3.36, en un contexto de recuperación gradual de la economía peruana. Bajo este escenario, explicó que muchas empresas optarían por operar cada vez más en soles, como una medida para evitar pérdidas cambiarias en un mercado con poca variación del dólar.

Por su parte, José Luis Ramírez recordó que el país ha asimilado lecciones clave tras la inestabilidad política de años recientes, lo que ha permitido una mayor capacidad de respuesta ante escenarios de volatilidad. Sin embargo, enfatizó que el factor electoral seguirá influyendo en el comportamiento del tipo de cambio y que las empresas deben prepararse no sólo para riesgos internos, sino también para eventos externos, integrándose de manera estructurada dentro de sus modelos de gestión de riesgos.

Mayor control y eficiencia financiera

Durante el conversatorio, los especialistas coincidieron en la importancia de fortalecer los mecanismos de control financiero como parte de la estrategia empresarial. En ese contexto, se destacaron beneficios clave vinculados a una gestión más ordenada y transparente:

  • Visibilidad: permite identificar con precisión el gasto por área o departamento, facilitando un mayor control presupuestal.
  • Responsabilidad: contribuye a la elaboración de presupuestos específicos y reduce el riesgo de desviaciones o sobrecostos inesperados.
  • Optimización: ayuda a detectar recursos infrautilizados asociados a proyectos concretos, mejorando la eficiencia operativa.

El conversatorio dejó en claro que, en un entorno marcado por la incertidumbre política y económica, la anticipación, la disciplina financiera y una adecuada gestión del riesgo serán determinantes para que las empresas afronten con mayor solidez los desafíos de este año en curso.