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Chile acelera megaproyecto minero de US$ 4.400 millones para reforzar liderazgo mundial en cobre

La expansión de un complejo minero en Antofagasta incorpora un gigantesco domo de almacenamiento para elevar la producción de cobre y fortalecer el liderazgo chileno en minerales estratégicos.

Chile avanza con una de las obras de infraestructura minera más ambiciosas de Sudamérica. Con una inversión estimada en US$ 4.400 millones, el país desarrolla un megaproyecto orientado a fortalecer su liderazgo mundial en la producción de cobre, recurso estratégico para la transición energética y la industria tecnológica global.

La iniciativa contempla la expansión de un importante complejo minero ubicado en la región de Antofagasta, donde se construye un gigantesco domo de almacenamiento diseñado para optimizar la logística operativa, incrementar la capacidad de procesamiento y reducir impactos ambientales asociados a la actividad extractiva.

Domo gigante para optimizar operaciones mineras

La estructura principal tendrá capacidad para almacenar hasta 178.000 toneladas de mineral. El domo alcanzará 66,6 metros de altura y un diámetro de 106,6 metros, dimensiones superiores a las de la cúpula del Movistar Arena.

El sistema incorpora un armazón de acero de 476 toneladas y permitirá mejorar significativamente el manejo del mineral antes de su procesamiento.

Además de elevar la eficiencia operativa, el sistema cerrado ayudará a disminuir la dispersión de polvo y partículas contaminantes provocadas por el viento, uno de los principales desafíos ambientales en las zonas mineras del desierto chileno.

Proyecto apunta a mayor producción de cobre

La ampliación minera también contempla una nueva planta concentradora de sulfuros, tecnología de relaves espesados y mejoras en los sistemas de transporte interno.

El objetivo es garantizar una operación más eficiente y sustentable en el largo plazo, en un contexto donde la demanda global de cobre continúa creciendo impulsada por la electrificación de industrias y el desarrollo de energías limpias.

Especialistas del sector consideran que esta inversión consolida a Chile como uno de los actores más relevantes del mercado global de minerales estratégicos.

Operación comenzaría en 2027

Según el cronograma previsto por la compañía minera a cargo del proyecto, la nueva infraestructura iniciará operaciones en 2027.

Las estimaciones indican que la expansión aportará cerca de 144.000 toneladas adicionales de cobre fino por año, además de mayores volúmenes de molibdeno y oro.

La operación también incorporará herramientas de automatización y contratos de suministro eléctrico basados en energías renovables, con menores emisiones de carbono.

Mercado global seguirá presionando demanda

Para analistas internacionales, la puesta en marcha de este complejo será clave para sostener el liderazgo chileno en el mercado mundial del cobre.

El escenario internacional muestra una creciente competencia por asegurar el abastecimiento de minerales críticos, mientras la oferta minera enfrenta mayores desafíos productivos, ambientales y regulatorios.

Cuba otorga concesión minera por 20 años a firma cubano-australiana para explotar oro y cobre

El proyecto Nueva Sabana, desarrollado por la empresa mixta Minera La Victoria, contempla explotación y procesamiento de minerales en Ciego de Ávila y requerirá inversiones cercanas a US$ 30,9 millones.

El régimen de Cuba formalizó la concesión de explotación y procesamiento de oro y cobre a la empresa mixta Minera La Victoria S.A. en el área denominada Nueva Sabana, ubicada en el municipio de Baraguá, provincia de Ciego de Ávila.

La autorización fue oficializada mediante el Acuerdo 9902, publicado en la Gaceta Oficial No. 4 Edición Especial de 2026, y establece un plazo de vigencia de 20 años prorrogables conforme a la legislación minera cubana.

Proyecto contempla más de 750 hectáreas

El acuerdo otorga a Minera La Victoria el derecho exclusivo de explotar y procesar minerales en un área total de 752,20 hectáreas, de las cuales 751,20 hectáreas estarán destinadas a explotación y una hectárea a procesamiento.

La concesión fue ratificada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y firmada por el primer ministro Manuel Marrero Cruz.

Empresa australiana participa en proyecto

Minera La Victoria S.A. está integrada por la estatal cubana GeoMinera S.A. y la firma australiana Antilles Gold Limited, que cotiza en la bolsa de valores de Australia.

En 2022, Antilles Gold identificó importantes depósitos de cobre y oro en la zona de Los Llanos, en Ciego de Ávila, dentro de un área de 212 kilómetros cuadrados.

Posteriormente, solicitó que las concesiones fueran transferidas a la empresa mixta para impulsar el desarrollo del proyecto Nueva Sabana.

Inversión superaría los US$ 30 millones

El proyecto es actualmente el más avanzado de la compañía. En octubre de 2024, Antilles Gold presentó un estudio de prefactibilidad que estimó inversiones por US$ 30,9 millones.

El esquema financiero contempla un préstamo de US$ 1,9 millones de un banco hispano-cubano y un prepago de US$ 27 millones de un operador internacional de materias primas.

Análisis de mercado elaborados en abril de 2026 proyectan que la operación comercial podría iniciar en 2027, condicionada a la evolución del precio internacional del oro.

Exigen permisos ambientales y coordinación estatal

La concesión incluye obligaciones ambientales, de seguridad y coordinación institucional para la empresa operadora.

Entre los requisitos figura la obtención de una Licencia Ambiental con Estudio de Impacto Ambiental ante la Dirección de Control Ambiental de Ciego de Ávila.

Asimismo, la compañía deberá informar a autoridades militares sobre el cronograma de ejecución de los trabajos.

El documento oficial señala que el área de concesión fue compatibilizada con intereses de defensa nacional y protección ambiental.

Reordenamiento del sector minero cubano

La formalización de esta concesión se produce en medio de un proceso de reorganización del sector minero en Cuba.

En febrero de 2025, el gobierno cubano canceló concesiones de diversas empresas mineras por vencimiento de plazos o falta de ejecución de proyectos.

Además de Nueva Sabana, Antilles Gold también desarrolla el proyecto La Demajagua, ubicado en la Isla de la Juventud, que tendría un potencial estimado de 720.000 onzas de oro.

Demanda interna creció 6,6% en el primer trimestre y alcanzó su mayor expansión desde 2013

El avance estuvo impulsado principalmente por el mayor gasto privado y el fuerte crecimiento de la inversión privada, en un contexto de mejora del empleo, mayores ingresos y expansión del crédito de consumo.

La demanda interna del Perú registró un crecimiento de 6,6% interanual en el primer trimestre de 2026, alcanzando su mayor tasa de expansión desde 2013 y superando el avance de 4,8% observado en el trimestre previo.

Gasto privado impulsó el crecimiento

El resultado estuvo explicado principalmente por el dinamismo del gasto privado, que avanzó 6,8%, especialmente por el fuerte desempeño de la inversión privada.

Asimismo, el consumo privado creció 3,5% interanual, acumulando diez trimestres consecutivos de expansión. Este comportamiento fue favorecido por el aumento del empleo, mayores ingresos, el crecimiento del crédito de consumo y una mayor liquidez del sector privado.

Inversión privada aceleró expansión

La inversión privada registró un crecimiento de 13,2% respecto al mismo periodo de 2025, impulsada por la expansión de la inversión no residencial.

El resultado estuvo asociado a una aceleración de la inversión minera y al buen desempeño de sectores no mineros, consolidando una recuperación de la actividad empresarial y productiva.

Consumo público aumentó

El consumo público avanzó 7,4% interanual debido principalmente al mayor gasto en servicios por parte del Gobierno Nacional.

En contraste, la inversión pública registró una ligera caída de 0,2%, afectada por un menor ritmo de ejecución de inversiones del Gobierno Nacional.

Gobiernos subnacionales compensaron parcialmente caída

La reducción de la inversión pública fue parcialmente compensada por una mayor ejecución de proyectos por parte de gobiernos regionales y municipales.

El desempeño de la demanda interna refleja una recuperación sostenida de la actividad económica durante el inicio de 2026, apoyada en el fortalecimiento del gasto privado y la inversión empresarial.

Administrar bien también es ganar dinero

Por Juan Carlos Valda

Durante muchos años, en muchísimas pymes se instaló una idea que parecía casi indiscutible: la rentabilidad se conseguía comprando bien y vendiendo con margen. El razonamiento tenía lógica, sobre todo en contextos donde el mercado acompañaba, los márgenes permitían absorber errores y el empresario podía compensar desorden con presencia, intuición y muchas horas de trabajo. Si se conseguía un buen proveedor, si el precio de venta parecía razonable y si los clientes seguían comprando, la empresa avanzaba, aunque por dentro hubiera desprolijidades que nadie miraba demasiado.

Ese mundo cambió bastante. Hoy una empresa puede comprar relativamente bien, vender una cantidad aceptable y aun así terminar con una rentabilidad pobre, una caja tensionada y un empresario agotado por tener que revisar personalmente cada cosa. La explicación ya no está solamente en el precio de compra ni en el volumen de venta, sino en todo lo que ocurre alrededor de esas operaciones: cómo se presupuesta, cómo se registra, cuánto se demora en cobrar, qué gastos se generan para cumplir, qué excepciones se aceptan y qué información llega tarde para decidir.

Por eso la administración de empresas vuelve a ocupar un lugar central. En realidad, quizá nunca dejó de tenerlo; lo que pasó es que durante mucho tiempo muchas pymes pudieron darse el lujo de subestimarla.

Administrar no es llenar la empresa de trámites

El primer error es confundir administración con burocracia. Cuando el empresario escucha esa palabra y piensa en formularios, autorizaciones, pedidos inútiles, controles eternos o gente que parece disfrutar diciendo que algo falta, es lógico que la vea como una carga. Nadie quiere una empresa más lenta, más pesada o más difícil de mover. La pyme necesita exactamente lo contrario: claridad, velocidad, criterio y orden suficiente para actuar mejor.

Administrar bien no debería significar ponerle obstáculos al negocio, sino ayudar a que el negocio funcione con menos desgaste. La administración es una función de servicio y su valor no consiste en brillar por encima de quienes venden, producen o atienden clientes, sino en facilitar que esas áreas trabajen con información confiable, reglas claras y menor improvisación. Cuando esta función entiende su lugar, deja de comportarse como una oficina que exige papeles y empieza a actuar como una herramienta que protege el esfuerzo de toda la empresa.

Esta diferencia es fundamental ya que una administración desconectada del negocio pide datos sin saber qué decisiones se van a tomar con ellos. En cambio, una administración inteligente ayuda a saber si una venta conviene, si un cliente está financiándose con dinero de la empresa, si un producto deja margen real o si una operación que parece atractiva termina generando más problemas que beneficios.

La simplicidad también debe defenderse

La pyme suele enorgullecerse de su flexibilidad, y con razón, ya que muchas veces esa capacidad de adaptarse le permite competir contra empresas más grandes, más lentas y más impersonales. El problema aparece cuando la flexibilidad deja de ser una decisión inteligente y se transforma en una acumulación de excepciones. Se acepta una condición especial para un cliente, luego otra para cerrar una venta, más tarde aparece una promoción que nadie termina de medir y finalmente el negocio se llena de variantes que complican la operación diaria.

La complejidad rara vez entra por la puerta principal con un cartel que avisa el peligro, por el contrario, casi siempre llega disfrazada de oportunidad, de pedido importante, de necesidad comercial o de solución rápida. El empresario cree que está siendo ágil, aunque muchas veces está construyendo un modelo más caro, más lento y más difícil de gobernar. La administración tiene que ayudar a detectar ese momento en el que la empresa empieza a trabajar demasiado para ganar demasiado poco.

Ser simple no es ser limitado, muy por el contrario, una empresa simple puede tener ambición, innovación y crecimiento, siempre que conserve claridad para decidir y capacidad para ejecutar sin enredarse. La simplicidad bien administrada permite responder más rápido, capacitar mejor, controlar con menos esfuerzo y corregir antes de que los errores se vuelvan costumbre. En una pyme, cada complicación innecesaria consume tiempo de alguien, genera costos que no siempre se ven y termina debilitando la rentabilidad.

El modelo de negocio necesita guardianes

Cuidar el modelo de negocio no es una tarea reservada al dueño o al área comercial. La administración también debe participar, porque cada decisión que parece comercial tiene consecuencias económicas, financieras y operativas. Un plazo de cobro cambia la caja, una bonificación afecta el margen, un cliente desordenado obliga a dedicarle más horas internas, un producto con baja rotación inmoviliza dinero que podría utilizarse mejor y una promesa hecha para cerrar una venta puede alterar procesos completos.

Cuando la administración se limita a registrar lo que ya ocurrió, llega tarde a la conversación importante. Su aporte más valioso aparece cuando ayuda a pensar antes de decidir, no para frenar todo, sino para mostrar el impacto real de cada movimiento. El empresario necesita que alguien le diga con claridad cuánto queda después de vender, cuánto cuesta cumplir lo prometido, cuánto tarda en volver el dinero y qué riesgo se está aceptando.

Esto exige una administración con mentalidad empresaria. Saber cargar comprobantes, ordenar cuentas o emitir reportes es necesario, aunque insuficiente. La pyme necesita que la información se convierta en criterio, y ese paso no ocurre automáticamente. Hay números que sólo sirven para cumplir, mientras otros ayudan a dirigir. La diferencia entre unos y otros puede explicar por qué una empresa tiene datos acumulados, pero sigue tomando decisiones a ciegas.

La rentabilidad se pierde en lugares silenciosos

A muchos empresarios les cuesta aceptar que una parte importante de la ganancia se escapa después de haber vendido. La operación se celebra cuando entra el pedido, cuando se emite la factura o cuando el cliente confirma la compra, aunque todavía falta recorrer un tramo decisivo. Hay que entregar, cobrar, resolver desvíos, absorber costos, sostener el plazo financiero y verificar si lo que parecía rentable realmente lo fue.

En ese recorrido aparecen las pérdidas silenciosas. Un precio que se actualizó tarde, una cobranza que se dejó pasar, una diferencia de stock que nadie investigó, un gasto menor que se repite todos los meses, un descuento otorgado sin medir su efecto, una urgencia operativa que obliga a pagar más caro o una falla interna que exige rehacer un trabajo. Ninguno de esos hechos parece dramático por separado, aunque juntos pueden explicar la distancia entre trabajar mucho y ganar poco.

La administración bien pensada ilumina esos lugares. Le pone número a lo que antes era una sospecha, convierte una sensación en evidencia y ayuda al empresario a dejar de discutir desde impresiones. La frase “estamos vendiendo, pero no sé dónde queda la plata” suele revelar una empresa que necesita administrar mejor, no solamente vender más.

Gobernar mejor para depender menos del sobresalto

Una PYME bien administrada se vuelve más gobernable. El empresario puede mirar menos detalles sin perder control, los equipos tienen referencias más claras, las decisiones se toman con mayor serenidad y las urgencias dejan de ocupar todo el espacio. Administrar, en este sentido, no es poner distancia respecto del negocio, sino construir un sistema que permita verlo mejor.

El olfato empresario sigue siendo valioso, especialmente cuando nació de años de experiencia, trato con clientes, negociaciones difíciles y conocimiento profundo del oficio. Ese olfato, sin información confiable, queda demasiado solo. La administración no viene a reemplazar la intuición del empresario, sino a darle respaldo para que decida con menos riesgo y menor desgaste.

En la empresa actual, comprar y vender siguen siendo funciones vitales, aunque la rentabilidad se juega también en la forma de administrar lo que ocurre antes, durante y después de cada operación. La administración dejó de ser el lugar donde se ordenan papeles para convertirse en una función que protege margen, caja, simplicidad y capacidad de respuesta. Cuando trabaja bien, la empresa se vuelve más liviana, más clara y más rentable. Cuando trabaja mal, el empresario termina pagando el desorden con dinero, con tiempo y, demasiadas veces, con calidad de vida.

 

CCL plantea transformar planificación y ejecución de infraestructura para cerrar brechas en el país

Durante la Expo Constructivo 2026, especialistas del sector coincidieron en la necesidad de mejorar la gestión, continuidad e innovación en los proyectos de infraestructura para elevar la competitividad y atraer nuevas inversiones.

La Cámara de Comercio de Lima (CCL), a través de su Gremio de Construcción e Ingeniería y en alianza con Latac Business, realizó el “Ciclo de Conferencias de Infraestructura” en el marco de la Expo Constructivo 2026, desarrollada en el Centro de Convenciones ESAN.

Infraestructura como eje de competitividad

Durante la apertura del evento, el director del Gremio de Construcción e Ingeniería de la CCL, Miguel Honores, señaló que la infraestructura es clave para impulsar el desarrollo económico, la integración y la competitividad del país.

“Hablar de infraestructura es hablar de desarrollo, competitividad, integración y oportunidades. Pero también implica reconocer que el país necesita planificar mejor, ejecutar con mayor eficiencia y adoptar innovación para cerrar brechas de manera más efectiva”, sostuvo.

Agenda para aumentar inversión en infraestructura

El evento reunió a especialistas y representantes del sector construcción, infraestructura y consultoría, quienes analizaron los principales retos para acelerar inversiones y mejorar la ejecución de proyectos en el Perú.

El primer bloque abordó la agenda de infraestructura 2026-2031 y las acciones necesarias para impulsar mayores inversiones, con exposiciones del CEO de Latac Business, Carlos Chau, y del socio de Infraestructura, Estrategia y Transacciones de EY Perú, Camilo Carrillo.

Innovación y reducción de reclamos

Otro de los paneles estuvo enfocado en modelos de ejecución de proyectos orientados a reducir controversias y reclamos mediante contratos más eficientes y el uso de datos e innovación tecnológica.

También se discutieron propuestas vinculadas a conectividad, inversión y crecimiento para el próximo gobierno, con participación de representantes de empresas y consultoras del sector infraestructura y transporte.

Documento será entregado a candidatos presidenciales

Al cierre de la jornada, Miguel Honores indicó que las conclusiones del ciclo de conferencias serán recogidas en un documento que se buscará entregar a los candidatos presidenciales Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.

Según explicó, el objetivo es que las propuestas sirvan como guía para fortalecer la agenda de infraestructura del próximo gobierno.

“Hoy no solamente hemos escuchado presentaciones y opiniones técnicas, también hemos confirmado algo fundamental: el Perú necesita transformar la forma en que planifica, prioriza y ejecuta infraestructura”, afirmó.

Continuidad y gestión para cerrar brechas

El representante de la CCL remarcó que el cierre de brechas no depende únicamente de recursos económicos, sino también de liderazgo, capacidad de gestión y continuidad en las políticas públicas.

Asimismo, reafirmó el compromiso del gremio de seguir promoviendo espacios de articulación entre el sector público y privado para impulsar el desarrollo de infraestructura en el país.