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El oro pierde brillo tras desplomarse más de 20% desde máximos

La caída del metal precioso se produce en un contexto de fortaleza de la economía estadounidense y expectativas de tasas de interés elevadas por más tiempo, factores que han reducido el atractivo del oro como activo refugio pese a las persistentes tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

El oro atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. El metal precioso ya acumula una caída superior al 20% desde los máximos históricos registrados a finales de enero, cuando llegó a cotizar sobre los US$5.400 por onza, borrando completamente las ganancias acumuladas durante 2026 y dejando atrás el extraordinario rally que lo convirtió en uno de los activos más rentables de 2025.

La corrección coincide con la publicación del IPC de Estados Unidos correspondiente a mayo. La inflación anual se ubicó en 4,2%, exactamente en línea con las expectativas del mercado, mientras que la inflación subyacente mensual sorprendió al alza de forma moderada al avanzar apenas un 0,2%, por debajo del 0,3% esperado. La reacción inmediata favoreció a los activos de riesgo, impulsando al Nasdaq más de un 1% y debilitando ligeramente al dólar, aunque el alivio resultó insuficiente para devolver protagonismo al oro.

Detrás de esta caída existe un factor dominante: la fortaleza de la economía estadounidense. Los sólidos datos de empleo publicados durante las últimas semanas reforzaron la percepción de que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Para un activo que no genera rendimientos como el oro, un entorno de tasas elevadas aumenta significativamente el costo de oportunidad frente a bonos e instrumentos de renta fija.

La situación resulta especialmente llamativa considerando el contexto geopolítico actual. Estados Unidos e Irán continúan intercambiando ataques militares, mientras la incertidumbre en Medio Oriente sigue elevada. Históricamente, un escenario de estas características habría impulsado una fuerte demanda por refugio. Sin embargo, el mercado parece estar prestando mucha más atención a las expectativas sobre tasas de interés que a los riesgos geopolíticos.

Mi impresión es que el mercado está enviando una señal bastante clara respecto al comportamiento del oro. La narrativa que impulsó el rally de los últimos años perdió fuerza temporalmente frente a una economía estadounidense que sigue mostrando resiliencia y una Reserva Federal que no parece tener incentivos inmediatos para flexibilizar su postura.

Desde mi perspectiva técnica, el nivel de US$4.200 por onza aparece como el soporte más relevante en el corto plazo. Una ruptura sostenida de esa zona podría acelerar la presión vendedora y abrir espacio para una corrección hacia niveles cercanos a US$4.000. En contraste, si la inflación comienza a moderarse con mayor claridad o el mercado laboral muestra señales de desaceleración durante los próximos meses, no sería descartable observar un rebote hacia rangos comprendidos entre US$4.400 y US$4.500 por onza.

Más allá de la volatilidad actual, el oro continúa contando con un respaldo estructural importante proveniente de las compras de bancos centrales, especialmente en economías emergentes que buscan diversificar sus reservas internacionales. Esa tendencia sigue vigente, aunque hoy el mercado parece estar concentrado en una variable mucho más inmediata: la dirección que tomará la política monetaria estadounidense durante la segunda mitad del año.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group

Wall Street pierde 1.3 billones de dólares tras escalada de tensiones entre EE.UU. e Irán

La escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán desató una fuerte ola de ventas en los mercados financieros, provocando una pérdida de US$1.3 billones en la bolsa estadounidense en apenas dos horas y desplazando a un segundo plano los sólidos indicadores económicos que habían impulsado inicialmente el optimismo de los inversionistas.

La última jornada del mercado ha estado marcada por un giro dramático en el sentimiento de los inversores, donde un prometedor inicio impulsado por datos macroeconómicos positivos en Estados Unidos fue violentamente interrumpido por una escalada sin precedentes en las tensiones militares entre Estados Unidos e Irán, provocando una liquidación masiva y repentina que evaporó billones de dólares en capitalización bursátil en cuestión de horas.

En Estados Unidos, el día comenzó con una perspectiva económica constructiva. El modelo GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta, en su actualización del 9 de junio, elevó la previsión inmediata del crecimiento del PIB real para el segundo trimestre de 2026 al 3,3 %. Este optimismo se vio respaldado por los datos del mercado inmobiliario, que mostraron un desempeño superior a lo esperado, las ventas reales de viviendas existentes alcanzaron los 4,17 millones, superando la previsión de 4,07 millones y la cifra anterior de 4,02 millones; esto representa un cambio real en las ventas del 3,2%, muy por encima del 1,1% previsto y del 0,2% anterior.

Adicionalmente, las ventas mayoristas registraron un crecimiento intermensual real del 2%, superando la previsión del 1,2% y la cifra anterior del 2,8%. No obstante, este escenario se vio oscurecido por graves incidentes geopolíticos y declaraciones cruzadas. Fuentes como Axios informaron que un dron iraní impactó contra un helicóptero estadounidense, provocando su caída, en un acto que la investigación de EE.UU. aún no ha determinado si fue intencionado. Este evento fue capitalizado políticamente por Donald Trump, quien a través de Truth Social afirmó «los iraníes derribaron uno de nuestros helicópteros anoche» y sentenció que «Estados Unidos debe reaccionar ante el ataque de Irán». Paralelamente, legisladores iraníes, según Mehr News, declararon que su ejército está en máxima alerta ante las amenazas de Trump. La retórica hostil continuó con el Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Araghchi, quien en una publicación en X advirtió «las fuerzas extranjeras cercanas a nuestro territorio están en constante riesgo debido a sus propios errores humanos, accidentes evidentes o a la posibilidad de verse atrapadas en fuego cruzado», añadiendo que «para reducir el riesgo, la mejor solución es que se marchen» y que, aunque prefieren la diplomacia, «hablan otros idiomas», confirmando que sus fuerzas armadas están en alerta por violaciones del espacio aéreo.

En medio de esta escalada, el Jefe del Estado Mayor de Israel, Zamir, declaró en el Norte que «el ataque que llevamos a cabo en Irán fue preparación para un ataque mucho más significativo y pesado», según N12 News. A pesar de estas tensiones, Al-Arabiya TV citó a un funcionario de la Casa Blanca asegurando que «las conversaciones sobre un acuerdo para impedir que Irán adquiera un arma nuclear están dando resultados positivos», centrando las conversaciones en cuatro cuestiones nucleares clave. Sin embargo, fuentes informadas citadas por Fars News negaron la afirmación de Sky News sobre una nueva propuesta de Irán a Estados Unidos. En el ámbito energético, la Administración de Información de Energía (EIA) de EE.UU. proyectó que los inventarios de petróleo de la OCDE bajarán a sus niveles más bajos desde 2003, en un contexto donde las exportaciones de crudo de EE.UU. se han disparado un 116% en dos meses. El Secretario de Energía de EE.UU., Wright, destacó que el gas natural será la mayor nueva fuente para alimentar la inteligencia artificial y que las exportaciones de petróleo de Ormuz y el Golfo Pérsico están a punto de aumentar. Wright también comentó que China ha liberado petróleo de su reserva estratégica y que «tardarán muchos meses en volver a los flujos energéticos normales». Mientras tanto, el Ministerio de Defensa de Irán anunció, vía IRNA, que acelerará la fabricación de armas. Esta amalgama de noticias geopolíticas y energéticas tuvo un impacto devastador en los mercados financieros estadounidenses: el S&P 500 borró todas las ganancias del día y cayó más de un 2 % desde su máximo, suponiendo una pérdida de 1,3 billones de dólares en apenas dos horas. Los informes indicaron que el mercado bursátil estaba «al borde del pánico extremo», y se estimó que en 30 minutos dentro de la jornada se esfumaron 750.000 millones de dólares del mercado bursátil estadounidense. El sector de metales preciosos también sufrió, con la plata desplomándose un 3,1 % por debajo de los 66 dólares la onza y encaminándose hacia su primer cierre por debajo de su media móvil de 200 días en 14 meses.

En el sector corporativo, Nvidia alcanzó un hito histórico al lograr una capitalización bursátil que supera el valor de toda la economía de la India. Esta cifra resalta la magnitud del gigante de los semiconductores en el panorama financiero global y su papel central en la actual ola de innovación tecnológica.

En Europa, la información disponible se centró en la dinámica de las exportaciones de crudo desde Estados Unidos, que impacta directamente en el suministro energético del continente, y en la proyección de la EIA sobre los bajos niveles de inventarios de la OCDE, lo que sugiere un endurecimiento del mercado petrolero que podría afectar los costos energéticos en la región.

En Asia, la actividad se centró en las acciones de China, que liberó petróleo de su reserva estratégica, una medida que, según el Secretario de Energía de EE.UU., Wright, requerirá «muchos meses» para que los flujos energéticos vuelvan a la normalidad. Esta acción subraya la gestión activa de China de sus recursos energéticos en un contexto de mercados globales volátiles y tensiones geopolíticas que amenazan las rutas de suministro clave en el Medio Oriente.

Desde mi punto de vista, la jornada de hoy ha sido una demostración brutal de cómo la geopolítica puede anular los fundamentos económicos sólidos en cuestión de horas. La reversión masiva en Wall Street, que evaporó billones de dólares tras el derribo del helicóptero estadounidense, subraya que la complacencia de los inversores ante los riesgos geopolíticos era insostenible. La simultaneidad de datos positivos de crecimiento del PIB y ventas de viviendas en EE.UU. con un escenario prepolítico de conflicto armado directo con Irán ha creado una desconexión insostenible que se ha corregido violentamente.

Mirando hacia adelante, los mercados se encuentran en un punto de inflexión crítico. El escenario base a corto plazo es de una volatilidad extrema, donde cada titular proveniente del Medio Oriente o de la Casa Blanca tendrá un impacto desproporcionado. Espero que, a menos que haya una desescalada diplomática creíble y verificable, los inversores buscarán refugio, presionando a la baja los activos de riesgo y beneficiando a activos defensivos. El petróleo y el gas natural, dados los inventarios bajos de la OCDE y la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz, mantendrán una prima de riesgo geopolítico significativa, lo que podría traducirse en mayores presiones inflacionarias globales que compliquen la tarea de los bancos centrales. En un escenario de escalada militar, el pánico observado hoy podría intensificarse, llevando al S&P 500 a probar niveles de soporte mucho más bajos. Por el contrario, un acuerdo diplomático que aborde las cuatro cuestiones nucleares y la liberación de activos iraníes congelados podría desencadenar un rebote masivo en los mercados, ya que los inversores volverían a centrarse en los sólidos fundamentos económicos de EE.UU. y en los hitos corporativos como el de Nvidia. La precaución debe ser la máxima prioridad para los operadores en los próximos días.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group

Grupo Santa Elena impulsa campaña solidaria en favor de la Casa Ronald McDonald de Perú

“Bandeja que Dona” busca recaudar S/ 10,000 durante junio para apoyar a niños y familias que atraviesan tratamientos médicos lejos de sus hogares

Con el objetivo de convertir el consumo en una oportunidad de ayuda, Grupo Santa Elena presentó “Bandeja que Dona”, una campaña de responsabilidad social que beneficiará directamente a la Casa Ronald McDonald del Perú.

La iniciativa consiste en donar S/1 por cada bandeja de piernas Artisan vendida durante todo el mes de junio. La meta de la campaña es recaudar S/ 10,000, monto que será entregado íntegramente como donación directa al hogar de la Casa Ronald McDonald del Perú.

Artisan es la marca libre de antibióticos de Grupo Santa Elena, comprometida con el bienestar animal y con promover una alimentación más consciente y de calidad para las familias peruanas.

En esa línea, “Bandeja que Dona” busca darle un propósito solidario a las tradicionales bandejas de piernas Artisan, un producto ya reconocido y valorado por los consumidores, convirtiendo cada compra en una oportunidad de ayudar.

Los consumidores podrán encontrar el producto en los principales supermercados, tiendas y delivery de Avinka así como aplicativos de delivery en Lima Metropolitana durante toda la campaña.

Desde Grupo Santa Elena señalaron que el objetivo principal de esta iniciativa es demostrar que una marca de consumo masivo puede convertirse en un puente real entre quienes compran y quienes más lo necesitan.

La empresa destacó que la relación con la Casa Ronald McDonald del Perú se viene fortaleciendo desde hace varios años y que, desde el 2025, mantienen una alianza formal que incluye donaciones mensuales de pollo y huevo para sus hogares.

A ello también se suman actividades de voluntariado corporativo, en las que colaboradores de la empresa visitan sus casas y participan activamente en distintas iniciativas solidarias.

La Casa Ronald McDonald del Perú brinda alojamiento y soporte a familias de escasos recursos cuyos hijos atraviesan tratamientos médicos complejos lejos de sus ciudades de origen, asegurando que no tengan que preocuparse por dónde dormir o qué comer durante este difícil proceso.

“Creemos que las marcas tienen el poder y la responsabilidad de ser agentes de cambio. Queremos recordarle a cada consumidor que su elección importa y que detrás de cada compra existe una familia que recibe apoyo y una comunidad que se une”, señaló Ángela Castillo, Gerente de Marketing, Retail e Innovación de Grupo Santa Elena.

La empresa explicó que la decisión de trabajar junto a la Casa Ronald McDonald del Perú responde a una coincidencia natural de valores: ambas organizaciones buscan contribuir al bienestar de las familias y reducir las brechas de seguridad alimentaria — el mismo compromiso que guía el propósito de la empresa de nutrir con integridad, no solo a través de sus productos, sino generando un impacto real en las comunidades que los rodean.

Finalmente, la reconocida empresa nacional adelantó que este 2026 tienen previsto impulsar nuevas iniciativas de responsabilidad social.

 

Factor humano: el verdadero desafío de la IA

Por Andrés Indaverea, Marketing Communications Sr. Manager, Red Hat

Durante años, la conversación sobre inteligencia artificial en las empresas estuvo dominada por una pregunta casi obsesiva: qué tareas podrían automatizarse. Sin embargo, la nueva generación de IA agéntica está desplazando lentamente el foco hacia una discusión mucho más profunda: cómo transformar el potencial humano dentro de las organizaciones.

En Red Hat hablamos cada vez más de “superusuarios”: personas capaces de amplificar su creatividad, productividad y capacidad de decisión gracias a agentes de IA diseñados para colaborar, contextualizar y acelerar procesos. Pero detrás de ese concepto tecnológico aparece algo mucho más humano y universal: el miedo.

Porque cada gran transformación tecnológica despierta temores muy reales. El miedo a perder relevancia. A no adaptarse lo suficientemente rápido. A que la experiencia acumulada deje de ser valiosa. A que otros entiendan mejor las nuevas herramientas. O incluso a quedar fuera de conversaciones que comienzan a redefinir industrias enteras.

Y esos miedos no son irracionales. Son profundamente humanos.

La historia corporativa demuestra que las personas rara vez resisten la tecnología por la tecnología misma. Lo que realmente genera tensión es la sensación de pérdida de control, de identidad o de reconocimiento profesional. En ese sentido, la llegada de la IA agéntica representa un punto de inflexión no solamente para la infraestructura tecnológica de las compañías, sino también para su cultura organizacional.

Hoy hablamos de agentes de IA capaces de actuar, decidir y ejecutar con niveles crecientes de autonomía. Pero quizás haya una ironía poderosa en esta nueva era. Mientras diseñamos sistemas cada vez más sofisticados para asistir, automatizar y acelerar procesos, redescubrimos el valor de quienes siempre fueron los agentes más decisivos dentro de cualquier organización: las personas. Son ellas quienes interpretan el contexto, cuestionan decisiones, construyen confianza y convierten la tecnología en impacto real. La inteligencia artificial podrá amplificar capacidades; el factor humano seguirá definiendo propósito, criterio y dirección.

Por eso, el desafío de liderazgo más importante de esta década probablemente no sea implementar IA, sino acompañar emocional y culturalmente a las personas durante esa transición.

Las organizaciones que logren capturar el verdadero valor de la inteligencia artificial no serán necesariamente las que más modelos desplieguen, sino aquellas que consigan generar confianza. Confianza para experimentar. Para equivocarse. Para aprender. Para evolucionar profesionalmente sin sentir que cada cambio amenaza el propio lugar dentro de la organización.

En este nuevo escenario, el concepto de “superusuario” deja de estar asociado solamente a habilidades técnicas. Un verdadero superusuario será quien logre combinar pensamiento crítico, criterio humano, empatía y capacidad de adaptación con herramientas de IA abiertas y flexibles.

Y allí es donde el modelo open source adquiere una relevancia aún mayor.

La apertura no solo acelera la innovación. También democratiza el acceso, reduce la dependencia y permite que más personas participen activamente en la construcción del futuro tecnológico. En un contexto en el que muchas empresas sienten presión por adoptar IA rápidamente, la posibilidad de elegir —qué modelos usar, dónde ejecutarlos y cómo gobernarlos— se vuelve fundamental para generar adopción sostenible y confianza interna.

La próxima era de la IA no será definida únicamente por algoritmos más potentes. Será definida por organizaciones capaces de construir entornos donde la tecnología potencie a las personas en lugar de paralizarlas.

Quizás el verdadero punto de inflexión de la inteligencia artificial no sea cuando las máquinas comiencen a pensar más. Quizás sea cuando las empresas aprendan a ayudar a las personas a perder el miedo al cambio

Cuatro claves para impulsar el liderazgo femenino en industrias especializadas

La capacitación continua, experiencia y confianza en las propias capacidades son factores básicos para el desarrollo profesional en industrias cada vez más dinámicas y especializadas.

Las mujeres vienen consolidando su participación en posiciones de liderazgo dentro de diversos sectores productivos del país. Más allá de los cargos que ocupan, su aporte se refleja en la gestión de equipos, la toma de decisiones, la capacidad de adaptación y la construcción de entornos orientados al crecimiento y la innovación.

Este avance también responde a una mayor preparación profesional y al interés de muchas mujeres por desarrollarse en industrias cada vez más especializadas. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), las mujeres representan cerca de la mitad de la población económicamente activa del país y su participación en actividades empresariales continúa creciendo de manera sostenida, especialmente en posiciones vinculadas a gestión, comercio, servicios y emprendimiento.

En esa línea, GPC Perú, empresa especializada en equipamiento automotriz, seguridad industrial y soluciones para transporte, refleja la creciente participación femenina en sectores cada vez más especializados. Actualmente, las mujeres representan el 80% de su equipo humano, desempeñándose en diversas áreas de la organización. Para Rocío de la Cruz, fundadora y gerente general de la compañía, el liderazgo se fortalece a través de la capacitación continua, la experiencia y la disposición para asumir nuevos retos.

«El crecimiento profesional no ocurre de un día para otro. Requiere preparación, disciplina y mucha perseverancia. Cada experiencia deja una enseñanza y cada reto es una oportunidad para seguir desarrollándose. Lo importante es mantener siempre la disposición de aprender y confiar en las capacidades que cada persona puede aportar», señala.

Teniendo en cuenta ello, la ejecutiva identifica cuatro factores que contribuyen al fortalecimiento del liderazgo femenino en cualquier industria:

  1. Apostar por la formación continua. Los mercados evolucionan constantemente y mantenerse actualizado permite afrontar nuevos desafíos con mayor seguridad y preparación. La capacitación no solo fortalece conocimientos técnicos, sino también habilidades de gestión y liderazgo.
  2. Convertir los desafíos en oportunidades de aprendizaje. Cada experiencia profesional aporta herramientas valiosas para crecer. Asumir responsabilidades, participar en nuevos proyectos y salir de la zona de confort permite desarrollar capacidades que muchas veces permanecen ocultas.
  3. Construir relaciones basadas en la confianza y el trabajo en equipo. El liderazgo moderno no se basa únicamente en dirigir, sino también en escuchar, colaborar y generar espacios donde otras personas puedan desarrollarse.
  4. Mantener una visión de largo plazo. Los resultados importantes requieren constancia. La perseverancia y la capacidad de adaptarse a los cambios suelen marcar la diferencia en el desarrollo profesional.

“Muchas veces el principal límite está en pensar que ciertos sectores son demasiado complejos o que no existen oportunidades. La experiencia demuestra que cuando hay preparación y perseverancia, las posibilidades de crecimiento aparecen en cualquier industria”, agrega Rocío de la Cruz.

Para la ejecutiva, uno de los cambios más positivos de los últimos años es que más mujeres están encontrando referentes cercanos que demuestran que es posible desarrollarse profesionalmente en actividades técnicas, comerciales y operativas. “Es importante que las nuevas generaciones sepan que no hay un camino único para crecer. Cada experiencia suma y cada aprendizaje abre nuevas oportunidades. Lo importante es mantener siempre la disposición de seguir aprendiendo”, sostiene.

Finalmente, destaca que el verdadero liderazgo no consiste únicamente en alcanzar una posición determinada, sino también en generar oportunidades para que otras personas puedan crecer. “Cuando una mujer avanza, inspira a otras a hacerlo también. Compartir conocimientos, acompañar procesos y ayudar a desarrollar talento es una de las formas más valiosas de construir un impacto positivo”, concluye De la Cruz.