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lunes, octubre 19, 2026
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Oro cae pese a menor inflación en EE.UU.

El metal llegó a caer hasta US$4.150 por onza y se mantiene por debajo de US$4.200, presionado por los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro y el repunte del petróleo, pese a una inflación estadounidense menor a la prevista.

El oro vuelve a operar bajo presión y cotiza cerca de US$4.183 por onza, pese a que los últimos datos de inflación en Estados Unidos resultaron inferiores a lo esperado. Durante la jornada, el metal llegó a caer hasta la zona de US$4.150, uno de sus niveles más bajos de las últimas siete semanas, y continúa sin recuperar con claridad los US$4.200.

El PCE subyacente aumentó 3,0% anual en agosto, por debajo del 3,3% que esperaba el mercado, mientras que el PCE general avanzó 3,4%, también por debajo del 3,7% proyectado. En términos mensuales, el PCE subyacente aumentó 0,2%.

El problema está en que el mercado está mirando hoy hacia los bonos y el petróleo. El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años aumentó cerca de cuatro puntos básicos hasta 5,298%, mientras que el bono a 30 años llegó a 5,642%. Al mismo tiempo, el petróleo vuelve a subir, aumentando el temor a que los precios de la energía terminen alimentando nuevamente la inflación.

Para el oro, esta combinación es especialmente incómoda. Cuando los bonos estadounidenses ofrecen rendimientos elevados, mantener un activo que no genera intereses pierde atractivo. Y si el petróleo vuelve a presionar la inflación, también disminuye el espacio para que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés rápidamente.

En otras palabras, el PCE dio una buena noticia al oro, pero los mercados de bonos no la están comprando. Esa es, a mi juicio, la razón principal por la que el metal continúa bajo presión pese a que la inflación estadounidense mostró una evolución más moderada de lo esperado.

El mercado también está pendiente de las señales que llegan desde la propia Reserva Federal. El presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, ha advertido que todavía podría existir espacio para nuevos aumentos de tasas, incluso uno durante este año y otro en 2027. Sus comentarios contrastan con la lectura más favorable que dejó el PCE y muestran que dentro del banco central todavía existe preocupación por la inflación y la fortaleza de la economía.

Ahora todas las miradas se trasladan al mercado laboral estadounidense. El informe de empleo de septiembre, que se conocerá este viernes, puede convertirse en el próximo gran detonante para el oro. Un mercado laboral más débil podría presionar a la baja los rendimientos de los bonos y darle oxígeno al metal. En cambio, un empleo más sólido de lo esperado podría reforzar la idea de que las tasas tendrán que permanecer elevadas durante más tiempo.

Mi escenario para el oro sigue siendo bajista mientras no consiga recuperar con claridad los US$4.200. Si los compradores logran recuperar ese nivel y los rendimientos comienzan a moderarse, el metal podría reconstruir parte del terreno perdido y buscar nuevamente la zona de US$4.300.

El escenario de mayor presión aparece si el oro pierde los US$4.100. En ese caso, especialmente si los rendimientos de los bonos continúan elevados o el mercado laboral sorprende al alza, los US$4.000 podrían convertirse en la siguiente referencia.

Por ahora, el oro continúa bajo presión frente a unos Treasury con rendimientos elevados, un petróleo que vuelve a ganar fuerza y una Reserva Federal que todavía no descarta una política monetaria más restrictiva. El empleo estadounidense será la siguiente prueba: una sorpresa negativa podría reducir los rendimientos y darle oxígeno al metal, mientras que nuevos aumentos en las tasas de los bonos volverían a poner los US$4.100 bajo presión.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group