Transportadora de Gas del Perú (TGP) fue una de las empresas reconocidas la edición anterior , por las acciones realizadas alrededor de la recuperación patrimonial de Huamanga, Ayacucho.
Empresas que impulsan la recuperación y puesta en valor del patrimonio cultural del país pueden postular a la nueva edición del Premio IPAE a la Empresa 2025, reconocimiento que desde 1999 distingue a las organizaciones que generan impacto más allá de su actividad principal. Un ejemplo de este tipo de iniciativas es el proyecto liderado por Transportadora de Gas del Perú (TGP), empresa reconocida en la edición anterior por su aporte a la recuperación patrimonial de Huamanga, en Ayacucho.
Durante años, la Alameda de la Independencia fue un espacio deteriorado, con accesos limitados y una infraestructura que había perdido su valor histórico. Hoy, cerca de 300 mil habitantes de Huamanga han recuperado este punto emblemático de la ciudad, convertido nuevamente en un lugar de encuentro ciudadano, recreación y memoria colectiva. Esto gracias a una alianza entre TGP con la Municipalidad Provincial de Huamanga y recibió el Premio IPAE a la Empresa 2024 en la categoría Promoción de la Cultura Peruana, por su contribución a la puesta en valor del patrimonio urbano y cultural de la región.
Casos como este reflejan el espíritu del Premio IPAE a la Empresa, distinción que IPAE Acción Empresarial otorga a organizaciones que contribuyen al desarrollo del país a través de proyectos vinculados a la Promoción de la Educación de Excelencia, la Cultura Peruana, la Salud Universal y la Expansión Internacional Empresarial. La convocatoria del Premio IPAE a la Empresa 2025 se encuentra abierta hasta el 27 de febrero y está dirigida a empresas que, durante el 2025, hayan desarrollado iniciativas que trasciendan a su línea de negocio y aporten de manera concreta al desarrollo del Perú.
Resultados tangibles
La intervención incluyó la restauración integral de arquerías, accesos, áreas peatonales, iluminación y elementos arquitectónicos históricos, respetando el diseño original del monumento y utilizando materiales duraderos para preservar su identidad cultural. En total, se rehabilitaron más de 1,300 metros cuadrados de pisos de piedra y casi 1,000 metros cuadrados de canto rodado, devolviendo al espacio su carácter patrimonial.
Asimismo, más allá de la recuperación física del entorno, esta intervensión tuvo un impacto directo en el fortalecimiento de capacidades locales. En el proceso participaron 20 restauradores ayacuchanos, formados en disciplinas como Bellas Artes, Arquitectura, Arqueología e Ingeniería Civil, quienes adquirieron experiencia técnica especializada en conservación patrimonial.
La recuperación de la Alameda de la Independencia no solo devolvió un espacio público a la ciudad, sino que reactivó un símbolo de identidad local, demostrando cómo la acción empresarial puede contribuir a preservar la memoria urbana y mejorar la calidad de vida de miles de personas.






