Optimismo en los mercados: los índices globales alcanzan máximos pese a la alta sensibilidad macroeconómica

Los mercados enfrentan un entorno donde cualquier giro monetario o geopolítico puede desencadenar correcciones abruptas en valorizaciones exigentes

Los principales mercados de capitales internacionales cerraron el año en máximos históricos, impulsados por un mayor apetito por riesgo, la desaceleración de la inflación y la expectativa de que la política monetaria global se vuelva más flexible en los próximos trimestres. El desempeño bursátil ha sido interpretado como una señal de optimismo respecto a la posibilidad de que la economía mundial transite hacia una desaceleración ordenada, sin caer en una recesión profunda.

“Detrás de este avance destaca el dinamismo del sector tecnológico, que volvió a liderar la expansión gracias a modelos de negocio con fuerte capacidad de escalamiento y generación de ingresos recurrentes. La combinación de inversión en innovación y mejora de productividad contribuyó a sostener valoraciones elevadas, en un contexto donde el mercado proyecta márgenes operativos más sólidos hacia el mediano plazo”, agregó Pedro Juani, Product Owner internacional de Capitaria.

Sin embargo, este optimismo convive con un escenario de alta sensibilidad macroeconómica. En la orientación de los bancos centrales o en el mapa geopolítico puede desencadenar ajustes rápidos en los mercados. Las valorizaciones actuales ya incorporan escenarios favorables, dejando menos espacio para absorber eventuales sorpresas negativas en actividad, inflación o resultados corporativos.

“El fenómeno también tiene implicancias para las economías emergentes. Un entorno financiero más flexible y un mayor apetito por riesgo suelen favorecer el ingreso de capitales hacia estos mercados, lo que puede traducirse en menores costos de financiamiento y mayor fluidez en inversión. No obstante, esta oportunidad viene acompañada de una mayor exposición a la volatilidad internacional, especialmente en periodos de ajustes abruptos en tasas o en el valor del dólar”, precisó Juani.

Para 2026, el escenario combina fortaleza financiera con desafíos relevantes. La clave, será mantener una lectura constante del entorno global y una estrategia prudente frente a los riesgos macroeconómicos. La estabilidad no estará determinada únicamente por el desempeño pasado de los mercados, sino por la capacidad de adaptación en un contexto internacional que continúa en transformación.