La ofensiva militar de EE.UU. contra Irán ha provocado una caída del 92% en el tráfico de petroleros por el Estrecho de Ormuz, generando tensión en los mercados energéticos globales; sin embargo, Wall Street mantiene su fortaleza al apostar por un conflicto de corta duración y un impacto limitado sobre la economía estadounidense.
La jornada financiera se ha caracterizado por una dualidad sin precedentes entre la intensificación de las operaciones militares en Oriente Medio y una sorprendente firmeza en los mercados de renta variable estadounidenses. Mientras el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informa la destrucción de casi 2,000 objetivos iraníes y el hundimiento de 17 buques de la armada de Irán, incluyendo el avanzado submarino IRIS Fateh, Wall Street cerró en máximos de sesión. Los inversores parecen procesar una apuesta de alta convicción sobre una resolución del conflicto más breve de lo previsto, a pesar de que el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz se ha desplomado un 92%, generando una parálisis logística que amenaza con reconfigurar el mapa energético global de manera permanente.
En el frente político y militar de Estados Unidos, la administración Trump ha endurecido su postura estratégica. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que el régimen iraní está siendo aplastado y que las fuerzas estadounidenses esperan obtener pronto el dominio total del espacio aéreo en la región. Leavitt subrayó que la economía de EE. UU. posee la robustez necesaria para soportar cualquier impacto temporal y que el Pentágono, en colaboración con el Departamento de Energía, trabaja en un plan de contingencia para asegurar el transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz. Por su parte, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, advirtió que Irán no tiene capacidad de supervivencia a largo plazo ante la actual ofensiva. En el plano diplomático, el secretario de Estado, Marco Rubio, indicó que la misión avanza según lo previsto, mientras reportes oficiales señalan que España ha aceptado cooperar con el ejército estadounidense tras los mensajes de presión enviados por Trump.
En el ámbito macroeconómico, el Libro Beige de la Reserva Federal reveló expectativas optimistas con un crecimiento leve a moderado en la mayoría de los distritos, aunque con precios aumentando de forma moderada. Los datos del mercado laboral ofrecieron señales mixtas: el cambio de empleo ADP registró 63,000 puestos, superando la previsión de 50,000, pero los datos gubernamentales revelaron la pérdida de 386,826 empleos públicos en el primer año del segundo mandato de Trump. Respecto a la política monetaria, Neel Kashkari señaló que, aunque uno o dos recortes de tipos podrían ser apropiados este año, la guerra podría forzar una pausa prolongada. En contraste, el gobernador Miran de la Fed defendió que un recorte de 25 puntos básicos en marzo sigue siendo apropiado, minimizando el impacto directo de los precios del petróleo en la inflación subyacente.
El sector corporativo tecnológico continúa su proceso de reestructuración y avance en innovación. Meta recibió elogios directos de Trump hacia su presidenta, Dina Powell McCormick, mientras la firma busca desarrollar sus propios chips de silicio para el entrenamiento de modelos de IA. Amazon ejecutó recortes de empleo en su división de robótica, mientras que Apple sorprendió con el anuncio del MacBook Neo, un dispositivo con chip A18 Pro y un precio competitivo de 599 dólares. En el sector de semiconductores, el CFO de Intel advirtió que la escasez de chips persistirá durante el año, con sus fábricas operando a máxima capacidad, aunque prevé un crecimiento significativo en CPUs para servidores en 2026. Por otro lado, Alphabet y Epic Games propusieron un acuerdo para resolver su litigio antimonopolio, mientras gigantes del crédito privado como Apollo y Blackstone se encuentran entre los valores con peor desempeño en el S&P 500 en lo que va del año.
El mercado anticipa un dato de nóminas no agrícolas notablemente débil con apenas 35,000 empleos, lo que obligaría a la Reserva Federal a mantener una postura de cautela extrema bajo el enfoque de esperar y observar. Una tasa de desempleo sostenida en 4.3% confirmaría el enfriamiento laboral, presionando al dólar a la baja a menos que el componente salarial reavive los miedos inflacionarios por el conflicto energético.
Europa muestra una profunda fragmentación respecto al conflicto. Mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó los ataques estadounidenses como ilegales y expresó dudas sobre el derrocamiento del liderazgo iraní, la Unión Europea espera quedar exenta del aumento del arancel universal estadounidense al 15%, el cual entraría en vigor esta semana según el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Rusia, a través de Vladímir Putin, sugirió que podría abandonar el mercado europeo en favor de socios más fiables tras calificar de atentado terrorista el ataque a un petrolero ruso de GNL. En Asia, el impacto ha sido devastador para los mercados bursátiles; Corea del Sur ha registrado una pérdida de ₩1.000 billones en 48 horas, acercándose a la transición más rápida de la historia hacia un mercado bajista técnico con pérdidas cercanas al 20% en tres días. En el sector logístico, Maersk suspendió temporalmente las reservas de carga hacia la mayoría de los países del Golfo, centrando la preocupación en el puerto de Fujairah como nodo vital de repostaje. Bitcoin por su parte ha recuperado parte de su atractivo disparándose un 7% tras la caída del dólar y la renovada confianza en una posible resolución rápida del conflicto en Irán. El mercado cripto celebra además el respaldo de Trump frente a la ley GENIUS, consolidando un impulso alcista y arremetiendo contra los bancos tradicionales.
Como conclusión del panorama de los mercados, el escenario actual sugiere que la geopolítica está dictando la dinámica de precios por encima de los fundamentales tradicionales. La prima de guerra se ha manifestado con fuerza en el petróleo y el Bitcoin, pero la renta variable estadounidense opera bajo la premisa de que Estados Unidos logrará un dominio rápido que evite una estanflación global. Si Catar requiere las cuatro semanas estimadas para normalizar su producción de GNL tras un cierre total, Europa enfrentará una crisis de precios industriales crítica. Además, la entrada en vigor del arancel del 15% actuará como un choque inflacionario inmediato que valida la postura cautelosa de la Fed. La clave para los próximos días será la capacidad de resistencia de Irán, si se confirma que su capacidad de ataque es limitada, veríamos un rally de alivio masivo, aunque el riesgo de interrupciones prolongadas en el Estrecho de Ormuz mantiene el Índice de Miedo y Codicia en una zona de prudencia extrema.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group






