Moody’s prevé un escenario favorable para las empresas peruanas hasta 2027, respaldado por la inversión privada y la minería, aunque advierte riesgos por El Niño.
Las empresas no financieras y de infraestructura calificadas de Perú enfrentarían los próximos dos años desde una posición favorable, respaldadas por la recuperación de la actividad económica, una mayor inversión privada y la demanda sostenida de las exportaciones mineras, según un análisis de Moody’s Ratings.
La agencia señala que estas condiciones permitirían a las empresas mantener una generación positiva de flujo de efectivo libre hasta 2028, mientras que sus niveles de liquidez se mantendrían adecuados en términos generales.
Inversión minera mantiene perspectivas favorables
Moody’s considera que el entorno político y regulatorio permitirá mantener el desarrollo de grandes inversiones mineras en Perú. En particular, señala que los fundamentos de largo plazo del cobre están respaldados por la demanda asociada a la electrificación y la transición energética.
La mejora de la confianza de los consumidores y el mantenimiento del poder adquisitivo también contribuirían al desempeño de las empresas orientadas al consumo.
Energía e infraestructura ganan espacio
El crecimiento de la demanda interna de electricidad, la recuperación de la inversión privada y un mayor énfasis en la ejecución de proyectos de infraestructura favorecerían a las empresas del sector energético durante 2026 y 2027.
Entre las oportunidades identificadas por Moody’s figuran proyectos de generación renovable, infraestructura de transmisión y redes de gas natural. Una mayor demanda eléctrica, especialmente de actividades mineras, industriales y de construcción, podría mejorar las perspectivas de despacho de las empresas generadoras y distribuidoras.
El Niño representa el principal riesgo de corto plazo
La agencia también identifica la intensificación de las condiciones asociadas a El Niño hasta principios de 2027 como un riesgo para la actividad económica y el entorno crediticio del país.
Los sectores más expuestos serían aquellos que dependen de infraestructura y condiciones climáticas estables, entre ellos la pesca, agricultura, turismo, minería, infraestructura y transporte.
En el sector eléctrico, una menor generación hidroeléctrica podría incrementar la dependencia de centrales a gas y, bajo escenarios de mayor estrés, de diésel. Esto podría elevar la volatilidad de los precios en el mercado eléctrico y generar presión sobre el suministro de combustibles y la capacidad de transmisión.
Moody’s señala, en ese contexto, que la evolución de las inversiones privadas, el desempeño de las exportaciones mineras y la capacidad del país para enfrentar los riesgos climáticos serán factores relevantes para las condiciones crediticias durante los próximos dos años.




