La expectativa de nuevas alzas de tasas en Estados Unidos eleva la volatilidad de los mercados y presiona los rendimientos de los bonos, mientras el escenario geopolítico y las tensiones fiscales mantienen la cautela entre los inversionistas.
Los mercados financieros internacionales atraviesan una fase de elevada volatilidad e incertidumbre macroeconómica impulsada por el reinicio del ciclo de ajuste de la Reserva Federal y un tenso panorama geopolítico. En Estados Unidos, el rendimiento del Treasury a 10 años repuntó al 5% y las tasas hipotecarias a 30 años alcanzaron el 7,24%, llevando al Dow Jones a registrar su peor arranque de septiembre desde 2008 con caídas superiores al 3% (al igual que el Russell 2000), en línea con la estacionalidad adversa de la segunda mitad de septiembre en años de elecciones de medio término. La firme postura de Kevin Warsh de subir tipos e indicar que se ha retirado una dosis de estímulo fue calificada por Goldman Sachs y BNP como el inicio de un ciclo de ajuste más prolongado, con los operadores asignando un 89% de probabilidad a otra subida en diciembre y 16 de 18 funcionarios proyectando al menos un alza adicional en 2026. Frente a esto, Donald Trump criticó la medida en Truth Social exigiendo bajar los tipos al 1% o menos, aunque luego afirmó respaldar a Warsh. En el plano fiscal, los pagos de intereses del Gobierno de EE. UU. alcanzaron la cifra récord de 1,2 billones de dólares anuales, mientras el Tesoro anunció masivas subastas para la próxima semana por $92.000M en letras a 3 meses, $79.000M a 6 meses y $183.000M en bonos a 2, 5 y 7 años. En los datos macroeconómicos, las solicitudes de subsidio por desempleo cayeron a 196K y las ventas pendientes de viviendas subieron un 0,3% MoM, contrarrestando caídas en el inicio de construcción de viviendas (-2,6%) y permisos (-2,7%), mientras el Índice de Miedo y Codicia cotiza en 29/100 y BofA reportó salidas netas de renta variable lideradas por clientes minoristas.
En el sector corporativo y tecnológico, la resiliencia de la infraestructura de inteligencia artificial brindó un importante soporte a las bolsas. Tower Semiconductor ($TSEM) se disparó un 9% tras iniciar junto a NewPhotonics los envíos masivos de chips de motores ópticos con láser (admitiendo velocidades de 800G a 1,6T), al tiempo que las acciones de Intel ($INTC) subieron un 8%. Además, el CEO de Nvidia ($NVDA), Jensen Huang, anticipó que venderán el doble de chips el próximo año que, en el actual, mientras la FAA anunció una nueva herramienta de tráfico aéreo impulsada por IA. En el ámbito energético y de materias primas, los costos del transporte marítimo de crudo alcanzaron máximos históricos tras incidentes como la detención del procesamiento en la refinería rusa de Yaroslavl por un ataque con dron, destacando que en los últimos 20 años el oro ha superado sustancialmente la rentabilidad del S&P 500 (+1.374% vs. +1.035%).
En el plano internacional, la tensión monetaria y diplomática se extendió por Europa, Asia y Oriente Medio. El Banco de Inglaterra mantuvo su tasa en 3,75% pero elevó su proyección de inflación al 3,75% para finales de 2026 ante riesgos en Oriente Medio, mientras la inflación anual de la zona euro subió al 3,2% en agosto. En el frente diplomático, la intención de la UE de otorgar a Canadá el estatus de miembro asociado llevó a Trump a amenazar con aranceles al bloque, respuesta calificada por el primer ministro canadiense Carney afirmando que nadie dictará sus acuerdos. Por su parte, las reservas oficiales de oro de China alcanzaron el 9% de sus reservas totales al tiempo que sus tenencias de Treasuries cayeron a mínimos desde 2008, mientras la UE solicitó a Pekín limitar al 15% sus exportaciones de autos híbridos. El canciller chino Wang Yi calificó la diplomacia de alto nivel como el pilar constructivo con EE. UU., en paralelo a los anuncios de Trump sobre su avance hacia una encrucijada en la guerra de Irán, reuniones con líderes del Golfo en la ONU, la instalación de una base militar en Polonia y negociaciones bilaterales con Irak.
Desde mi punto de vista, el escenario global apunta a un periodo de mayor cautela bursátil condicionado por la persistencia de tipos de interés altos y un suministro masivo de deuda soberana estadounidense que continuará presionando los rendimientos de la renta fija. Históricamente, el trimestre posterior al reinicio de subidas de la Fed suele registrar caídas medianas del 4% en las acciones, por lo que es previsible mantener una dinámica de consolidación o corrección en los índices accionariales de cara al cierre de año. En los próximos meses, la clave radicará en la capacidad del sector tecnológico para sostener sus proyecciones de crecimiento corporativo frente a tasas de descuento más elevadas, mientras que las materias primas energéticas y el oro mantendrán un sesgo alcista respaldado por la cobertura geopolítica y la diversificación estructural de reservas de los bancos centrales.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




