En un encuentro del ciclo Democracia y Desarrollo, Horacio Marín (YPF) y Marcos Bulgheroni (PAE) destacaron que, en promedio, los pozos de Vaca Muerta superan en productividad a la cuenca estadounidense de Permian, pero advirtieron que la competitividad depende de reducir costos y acelerar procesos.
Los máximos referentes de YPF y Pan American Energy coincidieron en que el shale neuquino tiene ventajas técnicas frente a su principal competidor internacional, pero enfrenta desafíos para alcanzar estándares globales en eficiencia.
Según Bulgheroni, los pozos de Vaca Muerta acumulan en promedio un millón de barriles, frente a los 600 mil de Permian, una diferencia del 65% en productividad. Sin embargo, completar un pad de cuatro pozos demora 234 días en Neuquén, contra 200 en la cuenca estadounidense.
Marín, por su parte, apuntó a los costos de servicios y materiales de proveedores internacionales como uno de los principales obstáculos para mejorar la competitividad. Ejemplificó que herramientas que en Permian cuestan US$10.000 diarios, en Argentina pueden llegar a US$35.000, aunque tras negociaciones logró reducirlas a US$18.000.
Ambos directivos destacaron avances en infraestructura clave, como la ampliación de Oldelval, Puerto Rosales y el desarrollo del VMOS para futuras exportaciones, así como inversiones en el gasoducto Perito Moreno y en proyectos de GNL.
Bulgheroni remarcó el uso de nuevas tecnologías —polímeros, materiales para prolongar la vida útil de los pozos, inteligencia artificial y big data— para optimizar producción y reducir tiempos de inactividad.
En materia de inversión, PAE destina en promedio US$1.500 millones anuales y YPF cerca de US$5.000 millones, con la meta de llegar a US$7.000 millones. Marín proyecta que, para 2028, YPF tendrá flujo de caja positivo, podrá pagar dividendos y reducirá su deuda, aspirando a convertirse en una de las petroleras más grandes del mundo para 2030.






