La alta volatilidad continua también gracias al aumento de los requisitos de margen por parte de CME Group. Al elevar las garantías necesarias para mantener posiciones en futuros de oro y plata (subiendo los márgenes hasta un 8% y 15% respectivamente), la cámara de compensación ha desencadenado una liquidación forzosa. Muchos operadores minoristas y fondos altamente apalancados, al no disponer de la liquidez inmediata para cubrir estos nuevos requisitos, se han visto obligados a cerrar sus posiciones de forma masiva. Esto ha creado un bucle de retroalimentación donde las ventas forzadas hunden los precios, lo que a su vez genera nuevos niveles de margin calls y más ventas, impidiendo que el mercado encuentre un suelo estable a pesar de que el oro intentó rebotar tras tocar mínimos de 4,423 dólares.
El sentimiento de riesgo se extendió a más metales, el paladio lidera las pérdidas con un desplome del 5.81%, situándose en niveles de $1.776 tras haber perforado mínimos intradía aún más bajos. El aluminio y el cobre, indicadores importantes de la salud económica global, también sufren caídas del 3.58% y 2.48% respectivamente, reflejando el temor de que una política de balance más estricta bajo el mandato de Warsh encarezca el financiamiento industrial. Incluso el platino ha sentido el impacto, cotizando en los $2.100 dólares tras una caída del 1% en una jornada donde llegó a alcanzar los $1.882 dólares en su punto más crítico.
Lo que vemos realmente es un total ajuste de precios necesario tras el rally parabólico de enero, donde el oro y la plata habían alcanzado máximos históricos de $5.600 y $121,7 dólares respectivamente. En la sesión de hoy, el futuro del oro cotiza con una oscilación volátil entre los 4.650 y 4.715 dólares, registrando una caída del -4.50% tras haber tocado mínimos intradía de 4.402 dólares. La plata, por su parte, muestra un comportamiento aún más agresivo, cotizando en el rango de los 75 y 78,5 dólares con un saldo negativo del -8.2%, luego de haber alcanzado mínimos de 71.3 dólares anteriormente. Aunque los fundamentos a largo plazo, como las compras de los bancos centrales, siguen presentes, la corrección actual ha borrado miles de millones de dólares en valor de mercado.
En adelante, mi perspectiva apunta a una continuidad al alza en los precios del dólar tras la gran caída previa del DXY. Veo que la divisa se está fortaleciendo con alto volumen e interés y que, durante estos días, solo al menos en un primer momento a corto plazo, el mercado podría mantener esa lógica que, por relación directa, afecta negativamente a los metales. Sin embargo, en las siguientes semanas, la dirección que mande el resto del año dependerá de las declaraciones de los miembros de la Fed, de Trump, de datos e indicadores de la economía y de cómo se vaya percibiendo esta nueva figura. Si se nota un apoyo claro al gobierno y gustan los tipos bajos, podría recuperarse el entorno inicial de un dólar débil para favorecer el comercio estadounidense y el proteccionismo de Trump, pero si hay una interpretación de poca independencia en la Fed, o si la perspectiva con Warsh no resulta ser la más favorecedora para el recorte de tipos, el escenario cambiará por completo.
Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants






