Los metales entran en zona de ajuste mientras el mercado reconfigura sus apuestas macroeconómicas

La nominación de Kevin Warsh a la Reserva Federal, el fortalecimiento del dólar y los cambios en los márgenes de negociación aceleraron una corrección profunda en oro, plata y metales industriales, en un escenario de alta volatilidad y redefinición de expectativas para el 2026.

Febrero inicia dando continuidad al ruido y volatilidad con el que vienen los metales desde la semana pasada cuando la nominación de Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal provocó un giro agresivo en las expectativas macroeconómicas. Esta caída de los metales podemos leerla bajo varias líneas o miradas que están teniendo ahora los inversores. Por un lado, el componente de alivio con la nominación de Warsh que termina con meses de especulaciones y temores sobre una posible debilidad  en la independencia de la Fed, lo que reduce drásticamente la necesidad de los inversores de mantener posiciones en activos de refugio como el oro. Sin embargo, el otro punto de vista es la posición histórica de Warsh, que si bien ahora a dejado ver que es partidario de bajar las tasas favoreciendo el contexto comercial estadounidense, el mercado también lo identifica como la opción más alcista para el dólar que Trump podría haber elegido, ya que es percibido como un firme defensor de endurecer el balance de la Fed y reducir la liquidez excedente considerada un catalizador  directo para el fortalecimiento del dólar, que solo hoy subió cerca de un 0.52% en su índice global DXY mientras presiona a la baja a las materias primas.

La alta volatilidad continua también gracias al aumento de los requisitos de margen por parte de CME Group. Al elevar las garantías necesarias para mantener posiciones en futuros de oro y plata (subiendo los márgenes hasta un 8% y 15% respectivamente), la cámara de compensación ha desencadenado una liquidación forzosa. Muchos operadores minoristas y fondos altamente apalancados, al no disponer de la liquidez inmediata para cubrir estos nuevos requisitos, se han visto obligados a cerrar sus posiciones de forma masiva. Esto ha creado un bucle de retroalimentación donde las ventas forzadas hunden los precios, lo que a su vez genera nuevos niveles de margin calls y más ventas, impidiendo que el mercado encuentre un suelo estable a pesar de que el oro intentó rebotar tras tocar mínimos de 4,423 dólares.

El sentimiento de riesgo se extendió a más metales, el paladio lidera las pérdidas con un desplome del 5.81%, situándose en niveles de $1.776  tras haber perforado mínimos intradía aún más bajos. El aluminio y el cobre, indicadores importantes de la salud económica global, también sufren caídas del 3.58% y 2.48% respectivamente, reflejando el temor de que una política de balance más estricta bajo el mandato de Warsh encarezca el financiamiento industrial. Incluso el platino ha sentido el impacto, cotizando en los $2.100 dólares tras una caída del 1% en una jornada donde llegó a alcanzar los $1.882 dólares en su punto más crítico.

Lo que vemos realmente es un total ajuste de precios necesario tras el rally parabólico de enero, donde el oro y la plata habían alcanzado máximos históricos de  $5.600 y $121,7 dólares respectivamente. En la sesión de hoy, el futuro del oro cotiza con una oscilación volátil entre los 4.650 y 4.715 dólares, registrando una caída del -4.50% tras haber tocado mínimos intradía de 4.402 dólares. La plata, por su parte, muestra un comportamiento aún más agresivo, cotizando en el rango de los 75 y 78,5 dólares con un saldo negativo del -8.2%, luego de haber alcanzado mínimos de 71.3 dólares anteriormente. Aunque los fundamentos a largo plazo, como las compras de los bancos centrales, siguen presentes, la corrección actual ha borrado miles de millones de dólares en valor de mercado.

En adelante, mi perspectiva apunta a una continuidad al alza en los precios del dólar tras la gran caída previa del DXY. Veo que la divisa se está fortaleciendo con alto volumen e interés y que, durante estos días, solo al menos en un primer momento a corto plazo, el mercado podría mantener esa lógica que, por relación directa, afecta negativamente a los metales. Sin embargo, en las siguientes semanas, la dirección que mande el resto del año dependerá de las declaraciones de los miembros de la Fed, de Trump, de datos e indicadores de la economía y de cómo se vaya percibiendo esta nueva figura. Si se nota un apoyo claro al gobierno y gustan los tipos bajos, podría recuperarse el entorno inicial de un dólar débil para favorecer el comercio estadounidense y el proteccionismo de Trump, pero si hay una interpretación de poca independencia en la Fed, o si la perspectiva con Warsh no resulta ser la más favorecedora para el recorte de tipos, el escenario cambiará por completo.

Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants