Los jóvenes de Lima y Callao están interesados en adquirir un crédito o préstamo para realizar compras y emprender

El estudio revela a una generación en etapa temprana de desarrollo económico, pero con claras aspiraciones de independencia financiera. Pese a su interés y creciente uso del crédito, aún enfrentan brechas de conocimiento: solo el 38 % sabe qué es un historial crediticio y menos del 20 % lo consulta con regularidad.

Solo el 30 % de los jóvenes en Lima Metropolitana y Callao ha accedido a un crédito en los últimos dos años. Esta es una de las principales revelaciones del nuevo estudio de Experian Perú, “Perfil financiero de los jóvenes de Lima Metropolitana y Callao 2025”, que analiza cómo las generaciones jóvenes están redefiniendo su vínculo con el sistema financiero.

El estudio también revela que el 76 % de los jóvenes entre 18 y 40 años, que comprenden a la generación Z (18 a 27 años) y los millennials (28 a 40 años), tiene interés en acceder a un producto crediticio próximamente. Esta brecha entre intención y experiencia no representa un problema, sino una oportunidad clara para educar, guiar y empoderar a una generación que ya se proyecta financieramente, pero que aún necesita acompañamiento para dar ese primer paso de forma informada y responsable.

“Estamos ante dos generaciones digitalmente conectadas, económicamente activas y con aspiraciones claras. No solo quieren consumir, sino construir. El crédito, bien utilizado, puede convertirse en una herramienta concreta de progreso y planificación. Nuestro rol es asegurar que ese primer paso se dé con la información y el soporte adecuados”, señala Aldo Saavedra, gerente comercial de Experian Perú.

¿Para qué quieren acceder al crédito? Entre consumo y metas personales

El estudio revela que entre quienes ya accedieron al crédito, las motivaciones principales son la compra de artículos personales (30 %) y el emprendimiento (27 %). Le siguen razones como cubrir gastos del día a día (20 %) o emergencias (19 %). Esta diversidad de usos demuestra que los jóvenes no ven el crédito como un fin en sí mismo, sino como un medio para resolver necesidades, alcanzar metas o iniciar proyectos.

De igual manera, los productos más comunes han sido préstamos personales (54 %), tarjetas de crédito (26 %) y compras en cuotas (17 %).

“Cuando observamos que uno de cada cuatro jóvenes planea financiar un emprendimiento mediante el crédito, queda claro que no hablamos únicamente de consumo, sino de aspiraciones reales de crecimiento y autonomía. Además, el hecho de que el 66 % prefiera hacerlo a través de un banco formal no solo confirma la buena percepción del sistema financiero tradicional, sino que evidencia una demanda concreta por canales confiables, seguros y adaptados a una experiencia digital”, explicó Saavedra.

Este interés, sin embargo, se materializa de forma desigual entre generaciones. El estudio identificó que el acceso efectivo al crédito es significativamente mayor entre los millennials, que ya han tenido mayor exposición a productos financieros. En contraste, los centennials aún no han tenido ese primer contacto: solo el 16 % de la Generación Z ha accedido a un crédito, y en el grupo de 18 a 20 años, la cifra cae al 9 %.

El análisis también recogió los tipos de crédito que cada generación aspira a obtener:

  • Centennials:
    Muestran mayor interés por productos de acceso inmediato, como las tarjetas de crédito. Esto refleja una preferencia por soluciones rápidas y flexibles para el consumo diario.
  • Millennials:
    Priorizan opciones de mediano y largo plazo, como los créditos hipotecarios y préstamos para emprendimiento. Esto indica una visión más estratégica orientada a construir estabilidad financiera.
  • Tendencia común entre generaciones jóvenes:

Más allá de la edad, los jóvenes no solo buscan consumir, sino también construir estabilidad y desarrollar proyectos personales.

¿Qué tanto conocen los jóvenes sobre su historial crediticio?

Aunque el 83 % de los jóvenes reconoce que el historial es una herramienta útil, solo el 38 % sabe con certeza qué es, y menos del 20 % lo revisa con regularidad. Esto evidencia que, para muchos, el historial aún se percibe como un requisito puntual —por ejemplo, al solicitar un crédito— más que como un instrumento de autocuidado financiero continuo. Esta desconexión subraya la necesidad de educación financiera, que permita a los jóvenes comprender el valor del historial como una herramienta de gestión personal, prevención de riesgos y planificación a largo plazo.

“Este estudio confirma que los jóvenes ya están conectados con el crédito, pero necesitan guía para avanzar con confianza. Si los acompañamos desde el inicio con información clara, herramientas digitales y educación cercana, estaremos construyendo algo más que acceso al crédito: estaremos contribuyendo a una generación más empoderada, responsable y capaz de liderar su propio futuro financiero”, concluye Aldo Saavedra, gerente comercial de Experian Perú.

La data evidencia que es un momento clave para intervenir antes de ese primer acceso. Acompañarlos con orientación desde el inicio no solo permite un uso más consciente del crédito, sino que también facilita la construcción de un historial financiero saludable desde etapas tempranas.