Lo que hay detrás del avance privado del megapuerto de Corío

Mientras el Estado impulsa un esquema APP, un consorcio privado acelera estudios y proyecta una inversión de US$ 2,000 millones en Arequipa.

El proyecto del megapuerto de Corío, ubicado en Arequipa, continúa avanzando en medio de una disputa técnica e institucional sobre su modelo de desarrollo. Aunque el Gobierno Regional promueve la iniciativa bajo el esquema de asociación público privada, un consorcio privado cuenta con autorización del Poder Ejecutivo para desarrollar el proyecto de manera independiente, reactivando sus estudios y trámites ante la Autoridad Portuaria Nacional.

En agosto de 2025, la Autoridad Portuaria Nacional, entidad adscrita al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, suspendió de forma temporal la viabilidad técnica otorgada al Consorcio Hub Corío Megapuerto del Sur. La decisión respondió a un reclamo del Gobierno Regional de Arequipa por la falta de un estudio de demanda, documento que aún se encontraba en elaboración.

Meses después, en noviembre de 2025, el Gobierno Regional, ProInversión y el MTC firmaron un convenio para impulsar el denominado Megapuerto de las Américas Corío bajo un esquema APP, destinando cerca de 15,947 hectáreas al proyecto. El objetivo fue consolidar una alternativa pública mientras se evaluaban los estudios presentados por la iniciativa privada.

Sin embargo, en diciembre del mismo año, la Autoridad Portuaria Nacional levantó la suspensión y restituyó la viabilidad técnica temporal al consorcio privado, permitiéndole continuar con sus estudios hacia la aprobación definitiva. La entidad precisó que ambos esquemas, público y privado, pueden coexistir dentro del marco legal vigente.

Desde la APN se destacó que las habilitaciones portuarias privadas suelen representar menores costos de supervisión para el Estado y plazos de ejecución más cortos, lo que abre espacio para que el proyecto privado avance en paralelo sin contradecir la normativa portuaria.

Avances técnicos y ventajas competitivas

El Consorcio Hub Corío, liderado por el almirante en retiro César Zelada e integrado por Leet Arquitectura Ingeniería & Construcción y Beton Terra Ingenieros, ya presentó su plan maestro y logró la aprobación del estudio de demanda tras un proceso de evaluación de 19 meses. Con ello, cumplió los requisitos exigidos para mantener la viabilidad técnica temporal.

El siguiente hito será la elaboración de un estudio oceanográfico que analizará corrientes, mareas, oleaje y profundidad del área de influencia del proyecto. Este estudio será clave para determinar la factibilidad constructiva y operativa de un puerto multipropósito de gran escala.

Según el consorcio, el lecho marino frente a Corío alcanza los 26 metros de profundidad, lo que permitiría recibir buques de hasta 30,000 contenedores, superando la capacidad del puerto de Chancay, que alcanza los 18 metros. Esta característica posiciona a Corío como un potencial hub logístico regional con ventajas competitivas para el comercio internacional.

El estudio oceanográfico demandaría aproximadamente seis meses, por lo que la presentación de la viabilidad técnica definitiva se proyecta entre julio y agosto de 2026. Luego, la APN tendría un plazo estimado de tres a cuatro meses para su evaluación final.

Inversión, fases y proyección de carga

La construcción del megapuerto implicaría una inversión cercana a los US$ 2,000 millones, desarrollada por etapas. El consorcio ya ha incorporado inversionistas estratégicos, entre ellos una empresa estadounidense, y mantiene conversaciones con una transnacional de gran escala para fortalecer el respaldo financiero del proyecto.

En su primera fase, el puerto tendría capacidad para movilizar 15 millones de toneladas, con un flujo superior a 1 millón de toneladas anuales durante sus primeros tres años de operación. A mediano plazo, entre los años 12 y 15, se prevé una expansión progresiva acorde con la demanda, hasta alcanzar cerca de 60 millones de toneladas en un horizonte de 30 años.

Inicialmente, Corío se enfocaría en carga minera, complementando la operación de los puertos de Ilo y Matarani. Además, facilitaría la exportación de productos agroindustriales y el transbordo regional. Para potenciar su impacto logístico, el proyecto contempla el fortalecimiento de la conectividad vial y ferroviaria hacia Brasil y otras zonas estratégicas del sur del país.