Liquidez del sector privado creció 10,8% en 2025 y mantuvo su ritmo de expansión

El aumento del circulante y de los depósitos, tanto en soles como en dólares, confirma una mayor disponibilidad de recursos en la economía, con implicancias para el consumo, el ahorro y la política monetaria.

La liquidez del sector privado, que comprende el dinero en circulación y los depósitos en el sistema financiero, registró un crecimiento interanual de 10,8% en 2025, un nivel similar al observado en el año previo. Este indicador es clave para evaluar la disponibilidad de recursos en la economía y su impacto sobre la actividad productiva y el consumo.

El desempeño estuvo explicado por el aumento tanto de la liquidez en moneda nacional, que creció 10,6%, como de la liquidez en moneda extranjera, que mostró un dinamismo de 11,3%. Esta evolución refleja una expansión equilibrada del ahorro y del uso de medios de pago en ambas monedas.

Comportamiento mensual al cierre del año

En términos mensuales, la liquidez total aumentó 3,3% en diciembre de 2025. En moneda nacional se observó una expansión de 4,5%, mientras que en moneda extranjera se registró una ligera contracción de 0,1%, asociada a ajustes estacionales y movimientos de portafolio de fin de año.

Circulante y depósitos impulsan el resultado

Por componentes, el circulante registró un crecimiento interanual de 14,6% en 2025, evidenciando una mayor demanda de efectivo. Los depósitos, por su parte, crecieron 10,1%, consolidando su recuperación tras los ajustes observados en años anteriores.

Dentro de los depósitos, los de ahorro mostraron el mayor dinamismo, con un incremento de 17,3% interanual, seguidos por los depósitos a la vista, que crecieron 15,2%. Estas cifras sugieren una mayor preferencia por instrumentos líquidos en un contexto de cautela e incertidumbre económica.

En comparación con noviembre, el circulante aumentó 4,8% y los depósitos 3,2%, confirmando una mayor actividad financiera al cierre del año.

Implicancias macroeconómicas

El crecimiento sostenido de la liquidez tiene efectos directos sobre el consumo privado y el comportamiento de la inflación, así como sobre las decisiones de política monetaria. Un mayor nivel de recursos disponibles puede impulsar la demanda interna, pero también obliga a un monitoreo cuidadoso de las presiones inflacionarias y de la estabilidad financiera.