Línea 7 del Metro apunta al norte de Lima y Callao con enfoque social

El proyecto conectará Ventanilla con Ancón a través de la avenida Gambetta y beneficiaría a 900.000 personas, muchas de ellas en situación vulnerable.

La futura Línea 7 del Metro de Lima comienza a perfilarse como uno de los proyectos estratégicos de movilidad para las próximas décadas. Incluida en el Plan de Movilidad Urbana para Lima y Callao 2025 2045, publicado en diciembre por la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao, la iniciativa busca conectar Ventanilla con Ancón a lo largo de 28 kilómetros, priorizando a zonas históricamente postergadas del norte de la capital.

La propuesta contempla que la vía sea elevada y no subterránea, con el objetivo de reducir costos y acelerar su ejecución. A diferencia de la Línea 2 del Metro de Lima, que implicó complejos procesos de expropiación y liberación de interferencias, la Línea 7 avanzaría principalmente sobre la avenida Gambetta y parte de la Panamericana Norte, desde el Óvalo 200 Millas hasta Santa Rosa y Ancón.

Un “Metro social” para 900.000 personas

Según Gustavo Díaz, subdirector de Planificación de la ATU, la Línea 7 ha sido concebida como un metro social y ligero. Atenderá barrios en expansión y consolidación como Oquendo, Márquez, Mi Perú, Pachacútec, Ventanilla, Santa Rosa, Puente Piedra y Ancón. El proyecto beneficiaría a unas 900.000 personas, más de la mitad pertenecientes a población económicamente vulnerable que hoy puede tardar hasta cuatro horas diarias en traslados y asumir múltiples costos por trasbordos.

La integración es uno de los ejes centrales. La Línea 7 se empalmaría con el ramal de la Línea 4, cuya culminación está prevista hacia 2028, permitiendo que vecinos del norte accedan directamente al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Además, se conectaría con el futuro Tren de Cercanías Lima Barranca y con el megapuerto de Chancay, reforzando la articulación logística y productiva del país.

El horizonte de ejecución apunta al año 2037, en un contexto de expansión urbana impulsado por proyectos como el Parque Industrial de Ancón y la Ciudad Bicentenario. Desde la ATU se sostiene que la planificación debe anticiparse al crecimiento y no reaccionar cuando el colapso vial ya sea evidente.

El debate sobre la extensión de la Línea 3

El alcalde de Ancón, Samuel Daza, planteó que en su distrito podría instalarse el patio taller de la Línea 7 en un terreno de 300 hectáreas perteneciente al Ministerio de Transportes y Comunicaciones. También solicitó que la Línea 3 del Metro de Lima, actualmente proyectada entre San Juan de Miraflores y Comas, se extienda hasta Ancón.

El argumento es técnico y urbano. En Comas no habría espacio suficiente para el patio taller de la Línea 3, mientras que Ancón sí cuenta con disponibilidad territorial. Además, los flujos de viaje no solo se dirigen al Callao, sino también al Cercado de Lima, por lo que una doble conexión ampliaría las alternativas de transporte masivo.

Hoy, muchos vecinos dependen de cústeres tradicionales para llegar al centro de la ciudad, con altos niveles de siniestralidad y precariedad en el servicio. La demanda por un sistema seguro y eficiente es creciente.

Impacto en el modelo de movilidad

Especialistas como Aldo Facho Dede, de la Red Latinoamericana de Urbanistas, sostienen que la Red Básica del Metro debe actualizarse conforme cambian los patrones urbanos. Una Línea 7 operativa permitiría que buses interprovinciales del norte culminen su recorrido en Ancón, reduciendo congestión en el centro de Lima. Un esquema similar podría replicarse en el sur con la articulación de las líneas 1 y 3.

Para Bryan Castillo, de Urbanistas del Callao Soñadores Urbanos, la expansión del Metro no solo mejora la conectividad interna, sino que integra estratégicamente Lima y Callao con el aeropuerto y los polos logísticos emergentes.

Perspectiva económica

Más allá del impacto social, la Línea 7 representa una apuesta por infraestructura que puede dinamizar empleo, inversión y productividad en el eje norte de la capital. Su viabilidad dependerá del modelo de financiamiento, la estructuración técnica y la capacidad institucional para ejecutar un proyecto de largo aliento sin repetir retrasos pasados.