Por Marilea Saldarriaga, Country Manager de Flow Pagos Perú
Preparar los sistemas de cobro es clave para responder al aumento de las compras, evitar ventas perdidas y garantizar una experiencia de pago fluida.
En Cada año, hay temporadas comerciales que los negocios esperan con especial atención. Los Cyber Days, Cyber Wow, Black Friday, Navidad y muchas otras fechas comerciales a lo largo del año generan oportunidades para los negocios. Durante estos periodos, los consumidores están más atentos a las promociones, comparan precios y aprovechan ofertas por tiempo limitado. Para muchos comercios, representan una oportunidad para incrementar sus ventas y captar nuevos clientes. Sin embargo, detrás de cada campaña hay un desafío que considero fundamental y que no siempre recibe la misma atención que la publicidad o el inventario: estar preparados para cobrar.
Cuando aumenta la demanda, también crece el número de operaciones que un negocio debe gestionar en menos tiempo. Según la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (Capece), durante el primer semestre de 2026, el ecommerce peruano registró más de 1.000 millones de operaciones, una magnitud que refleja la actividad del canal digital y la importancia de contar con sistemas de pago capaces de responder a un mayor volumen de transacciones. Esto exige que los cobros funcionen de manera estable, que los clientes encuentren alternativas adecuadas para pagar y que el proceso sea sencillo, incluso cuando muchas compras ocurren simultáneamente. De poco sirve atraer más visitantes si, al momento de pagar, encuentran errores, demoras o dificultades que los llevan a abandonar su pedido.
La evolución del comercio electrónico peruano ayuda a dimensionar este reto. Las ventas online alcanzaron los US$19.300 millones durante el primer semestre de 2026, un crecimiento de 50,4 % frente al mismo periodo de 2025. Considero que esta expansión refleja el potencial del mercado, pero también plantea una exigencia para los comercios: fortalecer su capacidad para gestionar un mayor volumen de compras sin descuidar la experiencia de pago.
Desde mi perspectiva, el desafío no consiste únicamente en procesar más transacciones, sino en hacerlo bien cuando la demanda alcanza sus niveles más altos. Un cobro fallido puede significar una venta perdida, pero también generar dudas sobre la seguridad o la confiabilidad del negocio. Por eso, la rapidez debe ir acompañada de estabilidad y seguridad, y las alternativas de pago deben responder a las preferencias de los consumidores.
En mi experiencia trabajando en Flow Pagos, he visto la importancia de que los comercios se anticipen a estos escenarios. Prepararse implica revisar sus procesos de cobro, comprobar el funcionamiento de sus plataformas, identificar posibles puntos de fricción y evaluar si su infraestructura puede responder al volumen esperado. Estas decisiones no deberían tomarse cuando la campaña ya está en marcha, sino como parte de su planificación comercial.
También considero importante entender que cada temporada tiene una dinámica distinta. Durante los Cyber Days o las campañas de descuentos, las compras pueden concentrarse en pocas horas, generando un incremento importante en el volumen de transacciones. Anticipar estos comportamientos permite organizar mejor las operaciones y reducir el riesgo de que el aumento de los pedidos termine desbordando la capacidad de cobro.
Estoy convencida de que preparar una campaña significa pensar en todo el recorrido del cliente, desde que descubre una oferta hasta que confirma su compra. Porque una estrategia comercial no está completa cuando logra que el cliente quiera comprar, sino cuando el negocio está preparado para cobrarle de forma segura, sencilla y confiable.




