La Unión Europea destraba el diálogo con Italia y acerca la firma del acuerdo con el Mercosur

Bruselas cedió a los reclamos de Roma con concesiones clave para el sector agrícola, en un intento por asegurar los votos necesarios y cerrar el tratado comercial birregional tras casi 25 años de negociaciones.

La Unión Europea dio un paso decisivo para destrabar el acuerdo comercial con el Mercosur luego de acceder a una serie de demandas planteadas por Italia, uno de los países que hasta ahora resistía la firma del tratado. La Comisión Europea propuso medidas económicas destinadas a reducir los costos de la agricultura italiana, lo que acercó a Bruselas a reunir los apoyos necesarios para cerrar el pacto.

El acuerdo, que inicialmente estaba previsto para firmarse el 20 de diciembre en Brasilia, fue postergado por la oposición de países como Italia, Francia y Polonia, que advirtieron posibles impactos negativos sobre sus sectores agropecuarios. En ese contexto, la Comisión Europea activó una ronda de concesiones para evitar que se conforme una minoría de bloqueo.

Durante una reunión extraordinaria de ministros de Agricultura de los Estados miembros, celebrada este miércoles, se propuso la suspensión temporal de aranceles a la importación de abonos y fertilizantes, con el objetivo de reducir los costos de producción en el sector agrícola europeo. Esta oferta se sumó a otras medidas ya planteadas, como el adelanto de pagos a agricultores en el próximo marco presupuestario 2028–2034 y la incorporación de salvaguardias para proteger el mercado interno frente al ingreso de productos sudamericanos.

El ministro de Agricultura de Italia, Francesco Lollobrigida, había solicitado formalmente este paquete de alivio, argumentando que el encarecimiento de los insumos agrícolas era uno de los principales factores de resistencia al acuerdo. Bruselas terminó accediendo al reclamo, habilitando un escenario más favorable para que Roma acompañe la firma del tratado.

Una votación clave en Bruselas

Con el respaldo de Italia, la Comisión Europea confía en poder avanzar con la firma del acuerdo, que daría lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo. El Consejo Europeo volverá a votar el documento este viernes. Para su aprobación se requiere el apoyo de al menos el 55% de los Estados miembros que representen como mínimo el 65% de la población de la UE, además de evitar una minoría de bloqueo conformada por cuatro países que sumen el 35% de los habitantes del bloque.

En este escenario, el aval italiano resulta determinante para aislar la oposición de Francia, Hungría y Polonia. Sin Italia, el acuerdo no podría prosperar. La concesión de Bruselas también responde a una lógica política interna, al permitir que la primera ministra Giorgia Meloni sostenga el respaldo de su base electoral vinculada al sector agropecuario.

Qué prevé el acuerdo Mercosur–UE

El tratado, negociado durante casi 25 años, contempla la eliminación progresiva de aranceles sobre alrededor del 90% del comercio bilateral, con plazos de desgravación más largos que los aplicados en otros acuerdos firmados por la UE. También incluye reglas de origen, compromisos en servicios, propiedad intelectual, compras públicas, comercio sostenible, empresas estatales y mecanismos de solución de controversias, considerados claves para brindar previsibilidad jurídica de largo plazo.

Desde Brasil destacan la magnitud económica del acuerdo. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva señaló que el tratado abarcaría a 722 millones de personas y un PBI conjunto cercano a los US$22 billones, consolidándose como el mayor acuerdo comercial a nivel global. Actualmente, el comercio entre la UE y el Mercosur alcanza los 88.000 millones de euros en bienes y 34.000 millones en servicios, cifras que podrían expandirse significativamente con la entrada en vigor del pacto.

Para el Mercosur, el acuerdo abriría oportunidades en exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras. Para la UE, implicaría asegurar el acceso a alimentos, energía y minerales críticos, además de fortalecer su posicionamiento estratégico frente a Estados Unidos y China.

Nuevas resistencias internas

Pese al avance con Italia, el acuerdo enfrenta nuevos obstáculos. Hungría e Irlanda anunciaron que votarán en contra. Desde Budapest, el canciller Péter Szijjártó advirtió que el tratado abriría Europa a importaciones agrícolas sudamericanas en detrimento de los productores locales. En Irlanda, el viceprimer ministro Simon Harris ratificó que su país no respalda el acuerdo en su forma actual.

Ambos países se suman así a Francia y Polonia como los principales focos de resistencia interna. Incluso la Comisión Europea reconoció las dificultades para consensuar salvaguardias suficientes. El comisario de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, admitió que los veintisiete Estados miembros aún no logran un acuerdo pleno para proteger a los agricultores europeos.

Una vez firmado, el tratado deberá atravesar los procesos de ratificación en los parlamentos nacionales del Mercosur y de la Unión Europea, un trámite que podría extenderse durante meses o incluso años.