La nueva economía del bienestar: cómo se entrelazan la salud, la tecnología y la productividad

El debate sobre la productividad y el crecimiento económico ha tomado un cariz muy diferente en los últimos 10 años. Lo que antes se centraba principalmente en la tecnología, la automatización y la eficiencia del capital ahora se ha visto acompañado de algo mucho más personal: el bienestar humano. Ya se trate de programas de salud mental o de acondicionamiento físico en el trabajo, la economía contemporánea está reestructurando el valor, no solo en términos de ganancias, sino también de equilibrio, longevidad y calidad de vida.

El surgimiento de la Economía del Bienestar

Economistas y sociólogos han denominado a este cambio como economía del bienestar. Se trata de un paradigma del logro económico, determinado no solo por el PIB o la rentabilidad para los accionistas, sino también por la capacidad de las personas para llevar vidas más saludables y sostenibles.

Nueva Zelanda y Finlandia incluso han comenzado a incorporar indicadores de bienestar a sus marcos de políticas nacionales, y el enfoque en la salud pública, la felicidad y la participación comunitaria a los indicadores fiscales más tradicionales. Las empresas están haciendo lo mismo al tomar conciencia de que el bienestar no es solo un beneficio, sino también un motor de productividad.

Esto ha provocado un auge en la inversión en programas de salud para empleados en el mundo empresarial, tanto en términos de asesoramiento en salud mental como de puestos de trabajo ergonómicos y concursos de fitness corporativos. La razón es bastante sencilla: los empleados más sanos son más creativos, resilientes y leales, factores que están adquiriendo una gran importancia en una economía basada en el conocimiento.

La salud como activo económico

Cada vez se comprende más que la salud física y mental son fuentes de capital en sí mismas. Así como los países invierten en infraestructura para aumentar la productividad, las personas y las empresas invierten en bienestar para mejorar su rendimiento.

La tecnología ha sido clave en este desarrollo. El sector mundial de la tecnología del bienestar (dispositivos wearables, dispositivos conectados y aplicaciones de entrenamiento basadas en internet) ha aumentado su valor, superando los 400 mil millones, según estimaciones recientes. Esto abarca desde aplicaciones de seguimiento del sueño hasta entrenadores personales basados ​​en inteligencia artificial.

La mayor parte de esta innovación se ha centrado en la accesibilidad y la eficiencia. No todas las personas tienen tiempo ni recursos para ir a un gimnasio a diario, y la pandemia no ha hecho más que impulsar la transición a sistemas de fitness en casa. Es para este grupo que productos pequeños pero potentes, como el mini fitness trampoline, han atraído un nuevo mercado.

Microfitness y la democratización del ejercicio

El concepto de microfitness, entrenamientos breves e intensos en espacios reducidos, simboliza la importancia de la accesibilidad en la economía del bienestar. Un ejemplo de estos mini-fitness es que permiten realizar entrenamientos cardiovasculares y de equilibrio que mejoran la salud cardiovascular, linfática y del equilibrio, todo desde la comodidad del hogar.

Son pequeños, a diferencia de las grandes membresías de gimnasios o de los equipos que requieren un espacio amplio, por lo que, a diferencia del coste de una membresía de gimnasio, la barrera de entrada también es menos intimidante. Además, se adaptan a la cultura del teletrabajo, que aún influye en los mercados laborales contemporáneos.

Se ha vuelto necesario incorporar breves periodos de ejercicio físico a la jornada laboral, ya que es clave para mantener la concentración y la energía. La fuerza laboral mundial está descubriendo que el bienestar físico y la competencia económica están estrechamente relacionados.

El Mercado Híbrido del Fitness

La aparición de minidispositivos de fitness también es una tendencia cada vez mayor en la economía: el consumo híbrido. Los ciudadanos ya no eligen entre la experiencia física y la digital de fitness, sino que las combinan.

Las empresas están reaccionando a esto creando servicios basados ​​en suscripciones que combinan dispositivos inteligentes, análisis de datos e interacción social. Un usuario puede mantener sus entrenamientos de rebote en trampolín de minifitness dirigidos por un instructor por la mañana y cambiar a entrenamiento de fuerza con pesas por la tarde, todo ello monitorizado por la misma aplicación de fitness.

Esta hibridación es una manifestación de cómo la tecnología permite personalizar y flexibilizar, características principales de la economía contemporánea. También abre nuevas oportunidades de negocio tanto para startups como para marcas existentes: empresas de hardware que fabrican dispositivos inteligentes, empresas de software que ofrecen análisis y coaching, y creadores de contenido que crean contenido de fitness.

El Mercado Híbrido del Fitness

La aparición de minidispositivos de fitness también es una tendencia cada vez mayor en la economía: el consumo híbrido. Los ciudadanos ya no eligen entre la experiencia física y la digital de fitness, sino que las combinan.

Las empresas están reaccionando a esto creando servicios basados ​​en suscripciones que combinan dispositivos inteligentes, análisis de datos e interacción social. Un usuario puede mantener sus entrenamientos de rebote en trampolín de minifitness dirigidos por un instructor por la mañana y cambiar a entrenamiento de weight plates por la tarde, todo ello monitorizado por la misma aplicación de fitness.

Esta hibridación es una manifestación de cómo la tecnología permite personalizar y flexibilizar, características principales de la economía contemporánea. También abre nuevas oportunidades de negocio tanto para startups como para marcas existentes: empresas de hardware que fabrican dispositivos inteligentes, empresas de software que ofrecen análisis y coaching, y creadores de contenido que crean contenido de fitness.

El Efecto Dominó Económico

La economía del bienestar tiene impactos externos en las industrias, además de la salud personal. La producción y el suministro de equipos de fitness se ven impulsados ​​por la demanda; el desarrollo de aplicaciones digitales de fitness genera empleo en tecnología y producción de contenido; y el surgimiento de un comportamiento del cliente centrado en la salud impacta en sectores tan diversos como el inmobiliario, la alimentación y los viajes.

Por ejemplo, los urbanistas están reconsiderando las ciudades para promover un estilo de vida más activo; los carriles bici, las zonas peatonales y los espacios verdes ya no son un lujo; es decir, ya no son una necesidad económica. Asimismo, las marcas hoteleras están renovando hoteles con centros de bienestar, instalaciones de meditación y equipos de fitness en las habitaciones.

Económicamente, esta diversificación contribuye a la resiliencia. Se ha comprobado que las economías que invierten en el bienestar de sus ciudadanos son más propensas a responder a las crisis, tanto financieras como ambientales. Una fuerza laboral físicamente en forma y mentalmente estable se recupera más rápido en caso de crisis y es más innovadora.

Productividad reinventada

La teoría económica clásica asociaba la productividad con las horas trabajadas o el resultado generado. Sin embargo, investigaciones consistentes han descubierto que la mente humana puede funcionar al máximo con descanso frecuente, actividad física y diversidad cerebral. Las empresas también están cambiando, estableciendo condiciones que facilitan estos ritmos.

Horarios flexibles, un escritorio de pie y un gimnasio adicional también forman parte de este nuevo paradigma, pero también lo hacen cambios culturales más sutiles, como la importancia del descanso sobre el trabajo. Incluso pequeños descansos con actividad física ligera, como saltar en un mini trampolín de fitness o levantar pesas entre reuniones, pueden desempeñar un papel importante en la mejora de la concentración y la gestión del estrés.

Estas son pequeñas intervenciones basadas en la evidencia que están sustituyendo poco a poco la mentalidad de estar siempre conectado que ha prevalecido en la cultura corporativa durante décadas. De esta manera, están reinventando la productividad sostenible en una economía digital.

Adversidades y el camino a seguir

A pesar de su promesa, la economía del bienestar enfrenta diversos desafíos. Su accesibilidad aún no es uniforme entre los grupos de ingresos, y un buen número de productos de bienestar se siguen vendiendo como bienes de lujo. Además, presenta la amenaza de la fatiga del bienestar, ya que los consumidores exploran un sinfín de tendencias, aplicaciones y dispositivos.

Para los responsables políticos y los líderes empresariales, la clave debería ser consolidar los principios del bienestar como base del objetivo estratégico económico, en lugar de como complementos. Los programas de bienestar en el lugar de trabajo, la educación de la población en temas de salud y el diseño urbano que facilite la actividad física también podrían formar parte de los incentivos.

La economía del bienestar no se limita a rechazar el crecimiento, sino que implica redefinirlo. Reconoce que la vitalidad humana y la riqueza financiera se refuerzan, no se excluyen mutuamente.

Una Nueva Definición de Valor

En última instancia, es posible que el futuro de la economía dependa menos de algoritmos que del equilibrio entre trabajo y descanso, ambición y empatía, innovación e inclusión. Este cambio más amplio se puede apreciar en aspectos tan pequeños pero significativos como el auge del mercado de equipos de fitness asequibles, como pesas y minitrampolines.

Esta es una revolución silenciosa que estamos presenciando actualmente, ya que tanto consumidores como empresas siguen invirtiendo en la salud como una forma de capital económico, lo que está reposicionando el bienestar como el núcleo de la prosperidad. La moneda en sí misma es la vitalidad de esta nueva economía.