La reforma que busca reducir la semana laboral reabre tensiones entre empresas y trabajadores, con propuestas empresariales que chocan con la postura oficial del Gobierno mexicano.
La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales se mantiene como una de las reformas más discutidas en México, no solo por su impacto social, sino también por sus implicancias económicas y productivas. La iniciativa, impulsada como parte de un paquete de modernización del mercado laboral, plantea otorgar dos días de descanso a los trabajadores, con el objetivo de mejorar el equilibrio entre vida personal y trabajo y reducir el desgaste físico y mental.
Sin embargo, lejos de consolidarse como un consenso, la propuesta ha generado un debate intenso entre empresarios, especialistas y autoridades, especialmente en torno a cómo compensar la disminución de horas efectivas de trabajo sin afectar la productividad ni elevar los costos operativos.
Empresarios plantean jornadas más intensas
Desde el sector empresarial comenzaron a surgir propuestas orientadas a reorganizar internamente la jornada laboral. La principal idea es concentrar el trabajo en menos horas, aumentando la intensidad diaria para compensar el día adicional de descanso.
En ese marco, algunos empleadores sugieren eliminar los llamados tiempos muertos dentro de la jornada, entre ellos la pausa de 30 minutos destinada al almuerzo, actualmente contemplada en la Ley Federal del Trabajo. Desde esta mirada, cumplir ocho horas continuas de trabajo permitiría mantener los niveles de producción sin alterar la competitividad de las empresas.
La postura oficial y los derechos laborales
Frente a estas propuestas, el Gobierno federal fijó una posición clara. El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, aseguró que la transición hacia una semana laboral de 40 horas no implicará la eliminación ni la reducción de derechos ya establecidos.
Según precisó, los tiempos de descanso y la pausa para alimentos seguirán vigentes tal como lo establece la legislación laboral mexicana. Desde el Ejecutivo se remarca que la reforma apunta a mejorar la calidad de vida de los trabajadores sin precarizar las condiciones existentes.
Implementación gradual y horizonte 2026
De acuerdo con la información oficial, la reforma podría aprobarse hacia finales de 2025 y su implementación sería gradual, con los primeros cambios aplicándose a partir de los primeros meses de 2026. Este esquema busca dar margen de adaptación tanto a empresas como a trabajadores, en un contexto económico donde la productividad, la informalidad y los costos laborales siguen siendo variables sensibles para el mercado mexicano.






