Con esta novedosa propuesta, en Perú se pudo validar un ahorro en energía del 15%.
El sector industrial atraviesa un proceso de transformación marcado por la necesidad de modernizar sus procesos productivos, optimizar el uso de la energía y asegurar una operación más eficiente y continua. Los costos energéticos, la estabilidad del suministro y el cumplimiento de estándares técnicos cobran mayor relevancia, por ello, las empresas industriales buscan soluciones que les permitan mantener su competitividad sin afectar la seguridad ni la productividad.
“Es especialmente visible en sectores con alta demanda energética, como los procesos térmicos y de combustión, donde la eficiencia operativa se ha convertido en un factor clave para la sostenibilidad del negocio. La modernización de plantas, la reducción de la carga eléctrica y una mayor autonomía frente a eventuales interrupciones del suministro forman parte de los principales desafíos que enfrenta hoy el ecosistema industrial”, agregó Cristóbal Monzó, ingeniero de desarrollo de la compañía.
En este escenario, Quempin anunció el inicio de sus operaciones en el mercado peruano, con el objetivo de aportar soluciones orientadas a mejorar la eficiencia energética y fortalecer la competitividad industrial. La compañía identificó un entorno propicio para competir a alto nivel, con una industria en evolución que demanda calidad, seriedad y un alto grado de experticia técnica en soluciones energéticas. Con esta solución aplicada en planta, en Perú se logró validar un ahorro energético cercano al 15%, lo que confirma el impacto técnico y económico de la modernización aplicada en procesos térmicos industriales.
Un aspecto adicional que hoy preocupa al sector es el uso de combustibles contaminantes como leña, carbón o petróleo, los cuales no solo afectan la eficiencia y el costo de operación, sino que representan una barrera para competir en mercados internacionales. En particular, exportadores con destino a Europa o Norteamérica están enfrentando mayores exigencias ambientales, debiendo migrar hacia sistemas energéticos más limpios para cumplir estándares y no perder oportunidades comerciales.
En una primera etapa, la empresa ha enfocado su trabajo en la industria alimentaria, acompañando a empresas arroceras en procesos de añejado y a compañías dedicadas al secado de frutas. Estas implementaciones han permitido optimizar el uso de la energía, reducir la carga eléctrica en procesos críticos y fortalecer la continuidad operativa de las plantas productivas.
Su propuesta se basa en soluciones integrales que abarcan desde la ingeniería básica y de detalle hasta los sistemas de alimentación, distribución y uso final de la energía, garantizando procesos de combustión eficientes, seguros y alineados con la normativa vigente. Según indicó Monzó, el objetivo es ofrecer soluciones técnicas escalables, adaptadas a las necesidades de cada proceso industrial.
De cara a su primer año de operaciones en el país, la firma busca consolidarse como un actor confiable del mercado industrial peruano, generar ventas B2B sostenidas y sentar las bases para una expansión hacia nuevos sectores y regiones. “Nuestro foco está en apoyar a la industria en la reducción del consumo de combustible y de emisiones, contribuyendo a una operación más eficiente y preparada para los desafíos futuros”, concluyó Monzó.






