La estabilidad macroeconómica y el empleo formal avanzan pero no logran elevar el potencial del país

La economía registra una inflación de 1,5 % y un crecimiento del empleo formal de 6,4 %, pero su crecimiento potencial se mantiene debilitado. La baja productividad y las ineficiencias del Estado limitan la recuperación sostenida de la clase media. 

La economía peruana muestra señales claras de estabilidad macroeconómica y recuperación del empleo formal; sin embargo, estos avances no se están traduciendo en un mayor crecimiento potencial ni en una recuperación sostenida de la clase media. Esa fue la principal conclusión del desayuno electoral “Elecciones 2026: escenarios políticos y decisiones empresariales en un país en tensión”, organizado por LLYC y la Universidad Privada del Norte (UPN).

Realizado este 5 de febrero, el encuentro se consolidó como un espacio de reflexión estratégica orientado a apoyar a las empresas en la interpretación del escenario político y económico del país, a partir de evidencia rigurosa. La mesa de análisis estuvo conformada por Daniel Titinger, director general de LLYC Perú; Augusto Cáceres, decano de la Facultad de Negocios de la UPN; Diego Macera, economista y director del Banco Central de Reserva del Perú; y Carlos Neuhaus, empresario quien aportó una mirada desde el sector privado sobre los desafíos del entorno económico actual.

Durante el encuentro se destacó que el empleo formal privado creció 6,4 % interanual entre enero y octubre, un ritmo cuatro veces mayor al crecimiento de la población en edad de trabajar, con el sector agro incorporando cerca de 100 mil nuevos trabajadores formales. A ello se suma un entorno macroeconómico estable, con una inflación anual de 1,5 % y expectativas empresariales en terreno optimista en 50 de 51 indicadores.

“En contextos de alta incertidumbre, contar con información rigurosa y una lectura correcta del entorno se convierte en una ventaja competitiva para la toma de decisiones”, señaló Daniel Titinger. Por su parte, Augusto Cáceres, destacó que “el análisis económico es clave para anticipar escenarios y formar mejores decisiones empresariales”.

Asimismo, Macera explicó que la economía peruana atraviesa una fase de recuperación sólida, con una inversión privada que crece a tasas de doble dígito por primera vez desde 2012, impulsada por una mejora significativa en las expectativas empresariales tras varios años de elevada incertidumbre política y una “inversión embalsada” que empieza a ejecutarse luego de un prolongado período de cautela empresarial.

Pese a estos avances, Macera advirtió que el país continúa creciendo por debajo de su potencial. La baja productividad y las ineficiencias del Estado están limitando la capacidad de la economía para consolidar una recuperación sostenida de la clase media, cuyos niveles prepandemia aún no se han recuperado plenamente.

Asimismo, se subrayó que, aunque los términos de intercambio se mantienen en niveles históricamente altos, la inversión minera permanece estancada tras la culminación de Quellaveco, sin nuevos proyectos de envergadura que impulsen el crecimiento, a diferencia de lo observado en otros países de la región. “El empresariado tiene un rol que va más allá de invertir: también es contribuir a la confianza, informar y participar activamente en el debate país”, señaló Carlos Neuhaus.

De cara al próximo ciclo político, el análisis identificó cinco conclusiones clave: la necesidad de destrabar inversiones y reducir la burocracia; mejorar la ejecución de la obra pública mediante esquemas más eficientes como las Asociaciones Público-Privadas; generar incentivos reales al crecimiento empresarial y la formalización, considerando que el 70 % de la fuerza laboral se concentra en unidades productivas de menos de cinco personas; avanzar hacia un servicio civil meritocrático; y preservar el control fiscal para asegurar la sostenibilidad económica en el mediano plazo.