Instant Payments: la infraestructura que está redefiniendo la economía digital

Por Sergio Giannoti, Director of Commercial Strategy & Growth de LigoPay

Durante décadas, la infraestructura de pagos fue uno de los componentes más estables y menos visibles del sistema financiero. Funcionaba, pero avanzaba a un ritmo muy distinto al de la economía digital. Hoy, ese desfase ha llegado a su fin. Los Instant Payments, pagos que se liquidan en segundos y operan 24/7, están pasando de ser una innovación tecnológica a convertirse en la infraestructura crítica de la economía moderna.

En 2023, las transacciones globales de pagos en tiempo real alcanzaron 266,2 mil millones, con un crecimiento interanual de 42,2 %, y se proyecta que este volumen aumente hasta aproximadamente 575 mil millones para 2028, reflejando la expansión de los sistemas de pagos instantáneos, según ACI Worldwide. Este crecimiento evidencia una transformación estructural en la forma en que empresas, consumidores y gobiernos conciben el movimiento del dinero. La expectativa ya no es solo rapidez, sino disponibilidad permanente, trazabilidad y eficiencia operativa.

El ejemplo más claro es UPI (Unified Payments Interface) en India. En pocos años, UPI evolucionó de una solución de pagos a una infraestructura nacional que conecta bancos, fintechs, comercios, plataformas digitales y servicios públicos bajo un estándar común. Su impacto va más allá de la conveniencia: ha impulsado la inclusión financiera, acelerado la formalización de la economía y habilitado nuevos modelos de negocio basados en pagos integrados.

Más allá de la experiencia del usuario, los pagos instantáneos generan ventajas competitivas concretas para las organizaciones. Permiten reducir costos operativos, optimizar flujos de caja, disminuir riesgos financieros y mejorar la planificación de liquidez. En un entorno de alta volatilidad, estas capacidades se convierten en activos estratégicos.

A esto se suma una tendencia clave: los pagos están dejando de ser un “paso” dentro de la transacción para convertirse en una función invisible integrada en aplicaciones y servicios. Este fenómeno, conocido como embedded finance, está transformando sectores como el comercio electrónico, la logística, los marketplaces, el entretenimiento digital y los servicios bajo demanda.

América Latina enfrenta una oportunidad histórica. La región puede construir su crecimiento sobre esta nueva arquitectura sin cargar con las limitaciones de modelos heredados. Para lograrlo, se requiere una visión coordinada entre reguladores, bancos, fintechs y empresas tecnológicas, entendiendo que los pagos instantáneos no son solo un producto financiero, sino una política de competitividad económica y desarrollo productivo.

En este escenario, los nuevos actores de infraestructura cumplen un rol habilitador. Desde LigoPay, impulsamos activamente esta transformación desarrollando infraestructura de pagos que permite a las empresas operar con estándares de inmediatez, disponibilidad y seguridad propios de los mercados más avanzados. Acompañamos a organizaciones en su expansión regional, reduciendo estructuralmente los tiempos de conversión de ingresos en liquidez y optimizando su operación financiera. Así, la infraestructura de pagos deja de ser un soporte operativo y se consolida como un motor directo de crecimiento, escalabilidad y resiliencia empresarial.