Inflación persistente y deuda récord, el mercado se prepara para un posible shock

Persisten las presiones inflacionarias en Estados Unidos, mientras la deuda pública y de los hogares alcanza niveles récord y la Reserva Federal enfrenta un margen cada vez más estrecho para recortar tasas. En un entorno marcado por tensiones geopolíticas, aranceles y señales de enfriamiento del consumo, los mercados globales se preparan para un posible ajuste brusco en rendimientos, acciones y materias primas.

Las últimas jornadas financieras han estado marcadas por una recalibración de las expectativas monetarias en Estados Unidos, una intensa actividad diplomática de la administración Trump y una presión creciente sobre los fundamentales corporativos debido a las políticas arancelarias. Mientras Wall Street asimila un conjunto de datos macroeconómicos que sugieren un enfriamiento en el consumo, los mercados globales observan con cautela el endurecimiento de la postura estadounidense frente a Irán y la consolidación de un entorno competitivo con China, factores que están redefiniendo los flujos de capital en los sectores de energía y tecnología.

El panorama macroeconómico estadounidense se vio sacudido por la publicación de unas ventas minoristas que se estancaron inesperadamente en diciembre, indicando una pérdida de impulso del consumidor al cierre del año. Este dato reforzó los argumentos para que la Reserva Federal inicie recortes de tipos de interés, provocando que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años cayera al 4.14%, su nivel más bajo en un mes. A pesar de esto, el S&P 500 retrocedió un 0.3%, lastrado por el sector tecnológico, mientras que el Dow Jones y el índice de ponderación igualitaria lograron cerrar en máximos históricos. En el mercado laboral, Donald Trump defendió que las cifras de empleo siguen siendo «realmente buenas» tras los recortes en el sector gubernamental, coincidiendo con las previsiones de economistas que esperan un aumento de 65,000 puestos en enero y una tasa de desempleo estable en el 4.4%.

Dentro de la Reserva Federal, las posturas muestran matices de cautela. Lorie Logan señaló que la política actual es «casi neutral» y advirtió que los riesgos inflacionarios siguen sesgados al alza, subrayando que la independencia de la política monetaria es fundamental. Por su parte, Beth Hammack expresó optimismo sobre las perspectivas económicas, pero manifestó su preocupación por que la inflación pueda arraigarse en el 3% este año, insistiendo en la «vital importancia» de alcanzar el objetivo del 2% antes de modificar las tasas. Hammack también alertó sobre un camino fiscal «insostenible» del gobierno de EE. UU. y la acumulación de apalancamiento en el mercado de bonos, donde recientemente el Tesoro subastó 58,000 millones de dólares en bonos a 3 años con un alto rendimiento del 3.518% y una oferta de cobertura de 2.62. Paralelamente, la Reserva Federal de Nueva York informó que la deuda total de los hogares alcanzó los 18.8 billones de dólares en el cuarto trimestre, con la morosidad en tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles (esta última en un 9.6%) mostrando signos de presión.

En el frente diplomático y comercial, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió la relación con China como «estable pero competitiva», enfatizando que el objetivo es la reducción de riesgos y una competencia justa, no el desacoplamiento, aunque instó a Beijing a reequilibrar su comercio persistente de 1 billón de dólares. El Secretario de Comercio, Howard Lutnick, fue más allá al afirmar que el dólar fue «manipulado al alza» durante años y que bajo el liderazgo de Trump se espera un crecimiento superior al 6% en el primer trimestre y un auge en el empleo manufacturero. En cuanto a Irán, el Presidente Trump advirtió que «o llegamos a un acuerdo, o tendremos que hacer algo muy duro», mencionando incluso el envío de un segundo grupo de ataque de portaaviones al Medio Oriente si las conversaciones de la próxima semana fracasan. Al mismo tiempo, el Departamento del Tesoro emitió licencias nuevas y modificadas para Venezuela, autorizando ciertas actividades de PDVSA, mientras la EIA confirmaba que las refinerías de la Costa del Golfo de EE. UU. son el destino probable del crudo venezolano almacenado en el Caribe.

El sector automotriz sufrió un impacto significativo debido a la política exterior. Ford ($F) reveló un impacto negativo adicional de 900 millones de dólares derivado del retraso en la reducción de aranceles. En sus resultados del cuarto trimestre de 2025, la compañía reportó ingresos de 45,900 millones de dólares (superando los 41,830 millones estimados), pero un EPS ajustado de 0.13 dólares, por debajo de los 0.18 dólares previstos. Para 2026, Ford proyecta un EBIT ajustado de entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, a pesar de las pérdidas continuas en su división eléctrica, Ford Modelo e, que se estiman entre 4,000 y 4,500 millones de dólares para el próximo año.

En el ámbito tecnológico y financiero, Blackstone elevó su participación en Anthropic a 1,000 millones de dólares, subrayando el apetito por la inteligencia artificial. No obstante, el Nasdaq reportó que el interés en corto aumentó un 1.9% a finales de enero. Alphabet ($GOOGL) destacó en el mercado de deuda europeo recaudando 11,000 millones de dólares, elevando su venta total de deuda global por encima de los 30,000 millones. Por otro lado, el Bitcoin cayó por debajo de los 70,000 dólares, coincidiendo con un índice de miedo extremo (9/100) en el mercado cripto, mientras funcionarios de la Fed como Hammack cuestionan el beneficio interno de las monedas estables.

La Administración de Información de Energía (EIA) publicó su informe STEO, elevando las previsiones de precios del petróleo y gas para 2026. Se prevé que el crudo Brent promedio alcance los 57.69 dólares por barril (frente a los 55.87 anteriores) y el WTI los 53.42 dólares. La producción de petróleo en EE. UU. promediará 13.73 millones de barriles por día (bpd) en febrero. Los futuros del WTI para marzo cerraron hoy a 63.96 dólares por barril, una caída del 0.62%, mientras que el gas natural cerró en 3.1150 dólares/MMBTU. La API informó un incremento masivo en las existencias de crudo de 13.4 millones de barriles, muy por encima de la contracción previa, lo que añade presión a la baja sobre los precios.

En Europa, la actividad se centró en la captación de capital por parte de grandes tecnológicas estadounidenses, mientras que, en el Reino Unido, el Primer Ministro Starmer confirmó que liderará al Partido Laborista en las próximas elecciones. Canadá, a través de su oficina de Asuntos Globales, condenó la expansión israelí en Cisjordania, mientras el Primer Ministro Carney calificaba de «positiva» su conversación con Trump sobre el puente binacional, donde EE. UU. reclama al menos el 50% de la propiedad.

En Latinoamérica, el foco se mantiene en Colombia, donde el Ministro de Hacienda anunció la propuesta de un nuevo decreto de emergencia económica para asegurar 8 billones de pesos. Este decreto incluiría un impuesto a empresas con activos superiores a los 10,000 millones de pesos, una medida que busca equilibrar las cuentas fiscales en medio de una coyuntura regional compleja.

A mi juicio, observo que nos encontramos en un escenario de transición de alta volatilidad, donde esta débil neutralidad de la Reserva Federal es el mayor riesgo. La Fed está operando en un margen extremadamente estrecho: si los datos de empleo de los próximos días no muestran el enfriamiento que las ventas minoristas sugieren, el mercado sufrirá una violenta corrección al alza en los rendimientos, castigando aún más a las acciones tecnológicas de alto crecimiento.

La Fed logra ejecutar dos recortes de tasas hacia el segundo semestre, el dólar se estabiliza cerca de los niveles actuales y el S&P 500 busca soporte en la media móvil de 50 días antes de intentar nuevos máximos. La presión arancelaria sobre empresas como Ford se vuelve el «nuevo normal», obligando a una reestructuración de márgenes.

Si la inflación se arraiga en el 3% debido a los aranceles y el gasto fiscal insostenible mencionado por Hammack, la Fed se verá obligada a mantener las tasas altas, provocando una crisis de asequibilidad en el consumo y una corrección profunda en el sector inmobiliario.

El petróleo es el activo a vigilar. La combinación de una mayor producción en EE. UU. y el estancamiento de la demanda global sugiere precios bajos, pero cualquier ruptura en las negociaciones con Irán podría disparar el crudo por encima de los 80 dólares en cuestión de días, invalidando las proyecciones de la EIA.

Para el cierre del trimestre, la acumulación de apalancamiento en los bonos del Tesoro y el aumento del interés en corto en el Nasdaq sugieren que los inversores institucionales se están protegiendo contra un posible «accidente» financiero derivado de la insostenibilidad fiscal.

Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants