Aunque los datos de precios en Estados Unidos refuerzan la expectativa de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, la tensión geopolítica en Ucrania e Irán y el reacomodo de las grandes potencias mantienen elevada la volatilidad en los mercados globales y sostienen una prima de riesgo que aún condiciona las decisiones de inversión.
El panorama financiero internacional se encuentra en una coyuntura de alta complejidad, donde los indicadores macroeconómicos de las principales potencias comienzan a divergir de las expectativas de los analistas. La combinación de una inflación que muestra señales de enfriamiento en el hemisferio occidental, junto con una actividad económica asiática que lucha por consolidar su recuperación, está reconfigurando las apuestas de los inversores en los mercados de renta variable, renta fija y divisas. Mientras la administración de Estados Unidos calibra su postura diplomática y militar en frentes críticos como Ucrania e Irán, los bancos centrales, liderados por la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, ajustan sus mecanismos de liquidez para mitigar episodios de estrés sistémico.
En los Estados Unidos, los mercados financieros cerraron la semana con un respiro tras la publicación de datos de inflación relativamente moderados. El índice de precios al consumidor (IPC) registró un incremento del 0,2% en enero, marcando el avance mensual más bajo desde julio, beneficiado por el descenso en los costos energéticos. En términos anuales, el IPC subyacente mostró su crecimiento más lento desde 2021, lo que ha reforzado las apuestas de que la Reserva Federal (Fed) inicie un ciclo de recortes de tipos de interés de manera más agresiva. Los mercados monetarios ahora descuentan más de dos recortes para el presente año.
Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, comentó tras los datos que el panorama es alentador, pero persisten preocupaciones, especialmente en la inflación de servicios, que se mantiene significativamente por encima del objetivo. Goolsbee enfatizó que, si bien los tipos de interés tienen margen para descender, la Fed requiere observar un progreso continuado. «Si estamos en una inflación del 2%, podemos tener varios recortes más», señaló, aunque advirtió sobre el peligro que representan los precios de servicios no domados. Por su parte, los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años cayeron cinco puntos básicos hasta el 3,41%, niveles no vistos desde 2022.
En el ámbito fiscal y bancario, los depósitos bancarios en EE. UU. ascendieron a 18,719 billones de dólares frente a los 18,645 billones de la semana previa. No obstante, la especulación contra la moneda estadounidense ha alcanzado niveles récord, situándose en la posición corta más alta desde junio de 2025, según datos de la CFTC. Al cierre de la semana del 10 de febrero, los especuladores ajustaron sus posiciones en futuros de Tesorería, aumentando las posiciones cortas netas en bonos a 10 años en 83,613 contratos, mientras reducían las posiciones cortas en bonos a 2 y 5 años.
La política exterior ha tomado un cariz determinante. Donald Trump ha comunicado a Benjamin Netanyahu su respaldo a posibles ataques israelíes contra el programa de misiles balísticos de Irán. No obstante, Trump también manifestó su apertura a un acuerdo: «Me encantaría hacer un trato con Irán, han sido difíciles para negociar». En cuanto a la seguridad regional, Trump anunció que los miembros de la «Junta de Paz» han comprometido más de 5.000 millones de dólares para esfuerzos humanitarios y de reconstrucción en Gaza, además de desplegar miles de efectivos para una fuerza de estabilización internacional.
Simultáneamente, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha mantenido una intensa agenda en la Conferencia de Seguridad de Múnich, reuniéndose con el presidente ucraniano Zelenskiy para profundizar las asociaciones económicas y de defensa. Rubio subrayó que EE. UU. no busca separarse de Europa, sino revitalizar una antigua amistad para restaurar una política exterior cuerda. Zelenskiy, por su parte, reveló que espera garantías de seguridad de EE. UU. por un periodo de 20 años o más, frente a la propuesta actual de 15 años, y condicionó la celebración de elecciones a un alto al fuego de dos meses.
En el entorno corporativo, la tensión entre la seguridad nacional y la innovación tecnológica ha escalado. El Pentágono ha amenazado con cesar su relación con la firma Anthropic debido a disputas sobre las salvaguardas de la Inteligencia Artificial (IA). Previamente, se reveló que el Pentágono utilizó el modelo Claude de Anthropic durante una incursión contra Maduro en Venezuela. Esta situación subraya la dependencia crítica de las agencias de defensa en herramientas de IA de vanguardia.
En Wall Street, las acciones de megacapitalización tecnológica mostraron debilidad, cayendo un 1,1% como grupo, lo que limitó las ganancias del S&P 500 a pesar de que 370 de sus componentes cerraron al alza. El desequilibrio al cierre (MOC) mostró presiones vendedoras significativas, con saldos negativos de 538 millones de dólares en el S&P 500 y 527 millones en el Nasdaq 100. En contraste, el Russell 2000, que agrupa a empresas de pequeña capitalización, avanzó un 1,2%, reflejando una rotación de activos hacia sectores menos sensibles a las valoraciones extremas de la tecnología.
El Banco Central Europeo (BCE), bajo la dirección de Christine Lagarde, ha anunciado una renovación de sus facilidades de repo, las cuales estarán disponibles para todos los bancos centrales con reputación satisfactoria a partir del tercer trimestre. Esta medida busca evitar ventas forzosas de activos denominados en euros durante periodos de estrés de mercado y permite préstamos de hasta 50.000 millones de euros. Lagarde afirmó que esta infraestructura fortalece el papel internacional del euro.
En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer sugirió la posibilidad de acercarse al mercado único de la Unión Europea en sectores específicos y anunció el despliegue de un grupo de combate de portaaviones en el Atlántico Norte este año, reafirmando el compromiso con el Artículo 5 de la OTAN. Por su parte, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, instó a formalizar nuevas colaboraciones de seguridad y activar la cláusula de defensa mutua de la UE, declarando que «se han cruzado líneas que ya no se pueden descruzar».
La crisis energética persiste con matices geopolíticos. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, denunció que los suministros de petróleo a través del oleoducto Druzhba, recientemente reparado tras daños en Ucrania, se han convertido en objeto de «chantaje político». En Rusia, funcionarios informaron que terminales de almacenamiento de productos petroleros en el puerto de Taman fueron dañadas por ataques de drones ucranianos. Ante esto, el Reino Unido y aliados europeos evalúan la incautación de barcos de la «flota en la sombra» rusa para endurecer las restricciones económicas contra el Kremlin.
Japón ha reportado cifras de crecimiento económico decepcionantes. El PIB del cuarto trimestre creció apenas un 0,1% trimestral, muy por debajo del 0,4% esperado por el mercado. En términos anualizados, la economía japonesa avanzó solo un 0,2%, frente al pronóstico de 1,6%. El gasto de capital (+0,2%) y el consumo privado (+0,1%) mostraron una debilidad estructural, mientras que el deflactor del PIB subió un 3,4% interanual. El ministro de Economía de Japón instó a mantener una política fiscal proactiva y inversiones estratégicas, aunque advirtió sobre los riesgos derivados de la política comercial de Estados Unidos. En el mercado de divisas, el par dólar/yen subió un 0,24% para situarse en 153,04.
China, por su parte, mantiene una postura diplomática activa pero cautelosa. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, se reunió con sus homólogos de Alemania, Francia y Canadá, enfatizando que la interdependencia no es un riesgo y que el desarrollo de China es una oportunidad para Europa. Wang Yi advirtió que cualquier intento de separar a Taiwán de China empujaría a Pekín y Washington hacia un conflicto, aunque celebró los signos de respeto provenientes de la administración Trump. En el plano financiero, los bancos comerciales chinos realizaron compras netas de divisas por 79.800 millones de dólares en enero, una disminución respecto a los 100.100 millones de diciembre.
En el Medio Oriente, Arabia Saudita reportó una inflación anual del 1,8% en enero, con un incremento mensual del 0,2%. Paralelamente, Irán ha mostrado señales de disposición para considerar compromisos en un acuerdo nuclear con EE. UU. si se discute el levantamiento de sanciones. Se espera que el martes se lleven a cabo negociaciones indirectas en Ginebra con mediación de Omán.
El panorama actual sugiere una fase de transición crítica marcada por la volatilidad geopolítica y el reajuste de las expectativas de tipos de interés. La moderación de la inflación en EE. UU. proporciona el escenario ideal para un «aterrizaje suave», lo que debería seguir impulsando la renta fija a corto plazo y el oro, que ya ha recuperado la cota de los 5.000 dólares. No obstante, el riesgo de ejecución en la política exterior de Trump, especialmente respecto a Irán y Ucrania, introduce una prima de incertidumbre que podría disparar los precios de la energía en cualquier momento; el Brent cerró en 67,75 $/bbl, pero la amenaza de operaciones sostenidas contra Irán podría llevarlo nuevamente sobre los 80 $.
Si las negociaciones en Ginebra sobre Ucrania e Irán muestran avances tangibles el próximo martes, podríamos ver una relajación de la volatilidad y un repunte sostenido en los índices globales, con el S&P 500 buscando nuevos máximos históricos.
La debilidad del PIB en Japón y la presión sobre los márgenes tecnológicos en EE. UU. sugieren que el crecimiento global es frágil. Si la Fed no cumple con las expectativas de recortes de tipos o si las sanciones a la flota rusa provocan una ruptura en el suministro, el dólar recuperará su fuerza por refugio, presionando a la baja a las divisas emergentes y al yen.
Para el cierre del trimestre, preveo una mayor rotación hacia sectores defensivos y valor, mientras que el sector tecnológico enfrentará un escrutinio más severo sobre sus flujos de caja ante las crecientes restricciones gubernamentales sobre el uso de la IA. El euro podría fortalecerse frente al dólar si las medidas de respaldo del BCE logran estabilizar los flujos de capital en la eurozona.
Felipe Mendoza, Analista de mercados LATAM, EBC Financial Group






