Glencore proyecta exportaciones por más de US$ 5.000 millones con megaproyecto de cobre en Argentina

El CEO de Glencore Argentina señaló que el interés global por el cobre se concentra hoy en África Central y Argentina, impulsado por la electrificación, los vehículos eléctricos y la expansión de la inteligencia artificial.

En una entrevista concedida a Forbes durante la convención minera PDAC realizada en Toronto, Canadá, el CEO de Glencore Argentina, Martín Pérez de Solay, afirmó que el país se encuentra en un momento clave para el desarrollo de grandes proyectos cupríferos, impulsado por la creciente demanda global del metal y por un nuevo contexto de inversiones en el sector.

Según explicó el ejecutivo, el interés internacional por el cobre se concentra actualmente en dos regiones: África Central y Argentina. En este escenario, el proyecto El Pachón, ubicado en la provincia de San Juan, podría convertirse en uno de los desarrollos más relevantes del continente, con una capacidad estimada superior a 500.000 toneladas de cobre fino, lo que permitiría generar exportaciones por encima de los US$ 5.000 millones anuales a valores actuales del mercado.

Demanda global impulsa el interés minero

Pérez de Solay señaló que el aumento de la demanda mundial de cobre responde a tres grandes factores estructurales: la electrificación de la economía, la expansión de los vehículos eléctricos y el crecimiento acelerado de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

“El cobre es el conductor por excelencia de la última milla eléctrica”, indicó, al destacar que este metal se vuelve cada vez más estratégico para las redes de transmisión eléctrica, las baterías y la infraestructura tecnológica global.

A diferencia de países como Chile o Perú —que concentran gran parte de la producción mundial—, Argentina aún posee importantes reservas sin desarrollar, lo que genera expectativas en los mercados internacionales.

Reformas económicas y confianza inversora

El ejecutivo también destacó que los cambios económicos impulsados por el Gobierno argentino han sido interpretados por el mercado como señales positivas para la inversión de largo plazo.

En particular, mencionó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que busca garantizar estabilidad impositiva, cambiaria y legal para proyectos de gran escala, condición que resulta clave para inversiones mineras cuyo retorno puede tardar décadas.

Actualmente, Argentina cuenta con siete proyectos de cobre de clase mundial, capaces de generar entre 1,5 y 2 millones de toneladas de producción anual en los próximos diez años, según estimaciones del sector.

Infraestructura, el gran desafío

No obstante, Pérez de Solay advirtió que el principal reto para concretar este potencial minero será el desarrollo de infraestructura logística.

La producción de concentrado de cobre requiere puertos, ferrocarriles, rutas y sistemas de transporte especializados para movilizar grandes volúmenes de mineral hacia los mercados internacionales.

“Argentina tiene que hacer una inversión muy grande en infraestructura. El Gobierno genera las condiciones, pero la inversión probablemente vendrá del sector privado”, explicó.

Proyectos clave: Agua Rica y Pachón

Glencore trabaja actualmente en varios desarrollos estratégicos en el país. Entre ellos destacan Agua Rica, en Catamarca, y El Pachón, en San Juan.

El proyecto Agua Rica podría producir entre 170.000 y 220.000 toneladas de cobre fino al año durante sus primeros años de operación, mientras que Pachón requerirá una infraestructura más compleja y un período de construcción estimado de entre cuatro y cinco años.

En paralelo, la compañía también avanza en la reactivación de la mina La Alumbrera, con el objetivo de iniciar trabajos en campo en la segunda mitad de este año y comenzar a producir nuevamente hacia 2028.

Impacto económico potencial

De concretarse estos proyectos, la minería del cobre podría convertirse en uno de los principales motores de exportación para Argentina.

El desarrollo del sector implicaría no solo ingresos por exportaciones, sino también la creación de empleo especializado, la expansión de infraestructura y el fortalecimiento de cadenas productivas vinculadas a la industria minera.

Para Pérez de Solay, el país se encuentra ante “un momento único” para posicionarse como un actor relevante en el mercado global del cobre, en un contexto de transición energética y creciente demanda tecnológica.