Los gigantes tecnológicos aceleran su gasto en infraestructura de Inteligencia Artificial, mientras el alza de los rendimientos soberanos y las presiones inflacionarias elevan la incertidumbre en los mercados globales.
En el sector corporativo, los flujos de capital muestran una profunda divergencia entre la aceleración tecnológica y el deterioro del consumo masivo. Los hiperescaladores (Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle) proyectan elevar su inversión en infraestructura de IA un 92% en un solo año, pasando de USD 412.000 millones en 2025 a USD 789.000 millones en 2026, con miras a alcanzar los USD 1,2 billones anuales hacia 2029. Esta concentración provocó que solo el 23% de las acciones superara al S&P 500 en septiembre (la tercera lectura más baja desde 1986). En contraste, McDonald’s ($MCD) cayó por debajo de los USD 230 por primera vez en más de cuatro años, acumulando un descenso del 32% en siete meses y su novena semana consecutiva de pérdidas.
A nivel internacional, el mercado físico de crudo sufre un drástico encarecimiento logístico, el flete marítimo desde África Occidental hacia China subió un 319% desde julio, alcanzando los USD 27,22 por barril. En Oriente Medio, la Alianza de Defensa de La Meca y un pacto entre Pakistán, Arabia Saudí y Turquía acordaron el despliegue rápido de tropas en suelo saudí, mientras Irán descartó negociar con EE. UU. acusando ataques a sus plantas nucleares y la kuwaití KPC recortó su producción a 2 millones de barriles diarios. En Europa, Zelenski denunció ataques rusos contra un buque turco en el Mar Negro y la UE evaluó nuevas herramientas comerciales contra distorsiones desleales. En Asia, los bonos japoneses a 30 años tocaron máximos históricos de rendimiento, mientras que en América Latina el sorpresivo liderazgo de Flávio Bolsonaro (47,3%) sobre Lula da Silva (44,8%) en la primera vuelta presidencial de Brasil disparó el real un 4,4% e inyectó casi USD 100.000 millones a la bolsa brasileña.
Desde mi punto de vista, la coyuntura global expone un escenario de «tasas altas por más tiempo» impuesto por la firmeza de la inflación de servicios y el encarecimiento logístico del petróleo. La desconexión entre el rally de las grandes tecnológicas de IA y la debilidad del consumo tradicional acentúa la fragilidad del mercado amplio de renta variable frente al costo de financiación soberana.
De cara a los próximos meses, se proyecta una persistente volatilidad en las materias primas energéticas debido a los cuellos de botella en refinerías y fletes marítimos. Si bien el gasto en Inteligencia Artificial continuará sosteniendo las valoraciones de los gigantes tecnológicos, la presión de los rendimientos soberanos obligará a los inversores a exigir retornos tangibles sobre el capital invertido, favoreciendo una rotación táctica hacia activos defensivos y mercados emergentes con sólidos marcos fiscales y certidumbre política.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




