Wall Street enfrenta presiones por la combinación de riesgos geopolíticos, desaceleración económica y ajustes en el sector tecnológico, mientras los inversores evalúan la sostenibilidad de la recuperación tras el impulso de la inteligencia artificial.
El panorama financiero internacional se encuentra en una fase de recalibración profunda, marcada por una renovada aversión al riesgo en los sectores de alto crecimiento y un entorno geopolítico en constante movimiento. La euforia inicial por la inteligencia artificial ha dado paso a una ansiedad tangible sobre la sostenibilidad de las inversiones y su potencial impacto disruptivo en el empleo estructural. Mientras los mercados en Estados Unidos la atención de los inversores se fragmenta entre los diálogos diplomáticos de alto nivel en Ginebra y Teherán, y una batería de datos económicos que sugieren un enfriamiento en sectores clave, desde el inmobiliario hasta el comercio marítimo.
En el frente macroeconómico, la Reserva Federal mantiene una postura de cautela extrema. Barr, gobernador de la Fed, ha enfatizado que el organismo «puede darse el lujo de tomarse su tiempo» antes de cualquier cambio en la política monetaria, subrayando que es prudente analizar los datos para confirmar si la inflación converge realmente al objetivo del 2%. Respecto a la inteligencia artificial, Barr señaló que, aunque impulsa la productividad, existe un riesgo real de que aumente el desempleo estructural a largo plazo. Por su parte, Goolsbee (Fed de Chicago) advirtió que la inflación de los servicios aún no está bajo control y situó la tasa neutral en un 3% como objetivo flexible, mientras que Daly (Fed de San Francisco) instó a analizar profundamente el impacto de la IA para las decisiones de tasas futuras.
La actividad económica real muestra signos de fatiga. El Índice del Mercado Inmobiliario de la NAHB cayó a 36 en febrero, por debajo del pronóstico de 38, reflejando dificultades en el sector vivienda.
En el ámbito comercial, Gene Seroka, director del Puerto de Los Ángeles, reportó que las importaciones de contenedores cayeron un 13% interanual en enero (421.594 TEUs), mientras que las exportaciones alcanzaron su nivel más bajo en casi tres años. El sector agrícola ha sido particularmente golpeado, las exportaciones de soja hacia China desde este puerto se desplomaron un 80% el año pasado debido a las políticas arancelarias. No obstante, en el sector industrial, el Índice Manufacturero de la Fed de Nueva York sorprendió positivamente con una lectura de 7,10, superando el 6,2 esperado.
En el plano político y regulatorio, la administración Trump ha intensificado sus críticas hacia la agencia de protección al consumidor, mientras el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca estima que la carga regulatoria ha costado a los consumidores 237.000 millones de dólares. Por otro lado, la Casa Blanca ha expresado su respaldo a la ley de claridad del mercado de activos digitales, en un momento en que el sentimiento del mercado cripto se encuentra en niveles de «miedo extremo» (10/100). En el mercado de deuda, el Tesoro subastó con éxito letras a 52 semanas con un rendimiento del 3,345%, y se anunció la venta de 105.000 millones de dólares en letras a 4 semanas para el 19 de febrero.
El sector tecnológico estadounidense, liderado por las «Siete Magníficas», ha enfrentado una presión vendedora significativa. Nvidia se situó en el centro de la atención tras revelarse que SoftBank disolvió su participación en la empresa. A pesar de esto, Nvidia continúa expandiendo su influencia en India, trabajando con firmas locales de infraestructura de IA. Por otro lado, Apple avanza en el desarrollo de gafas inteligentes con IA para competir con Meta, además de un trío de dispositivos centrados en el asistente Siri.
Amazon presentó nuevos complementos de agente para AWS, buscando consolidar su liderazgo en servicios en la nube. En el sector automotriz, el director financiero de General Motors ofreció un tono de optimismo moderado al afirmar que el entorno arancelario se está volviendo más estable. Sin embargo, la encuesta BofA FMS destaca que los inversores consideran que las empresas están «invirtiendo demasiado», y señalan a la «burbuja de IA» como el mayor riesgo de cola para el mercado, situando al «oro largo» como la operación más concurrida actualmente.
En el continente europeo, el Reino Unido captó la atención con un deterioro en su mercado laboral; la tasa de desempleo subió al 5,2%, superando las expectativas, con un cambio en el número de solicitantes de desempleo que ascendió a 28.600 personas. Esto ha llevado a los operadores a prever dos recortes de tasas por parte del Banco de Inglaterra este año. En la Eurozona, el sentimiento económico ZEW fue de 39,4, ligeramente inferior al dato previo, mientras que, en Alemania, el IPC final de enero se confirmó en un 2,1% interanual, mostrando una estabilización de los precios.
El Banco Central Europeo (BCE) informó un aumento en sus reservas de divisas hasta los 333.600 millones de euros, mientras que sus tenencias de bonos bajo el programa PEPP alcanzaron los 1,41 billones de euros. En el ámbito comercial, Italia reportó una balanza comercial internacional positiva de 6.037 millones de euros. Francia, por su parte, permitió que el petrolero Grinch abandonara sus aguas tras el pago de una multa millonaria, y el presidente Macron anunció una hoja de ruta con India sobre materias primas críticas.
El mercado energético ha estado marcado por la volatilidad derivada de las tensiones en Oriente Medio. Irán cerró temporalmente el Estrecho de Ormuz para ejercicios militares, mientras el líder supremo, Jamenei, advirtió que el alcance de sus misiles no es negociable con EE. UU. No obstante, el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, informó de «buenos avances» y un «entendimiento sobre principios fundamentales» tras la segunda ronda de conversaciones con Estados Unidos.
En Ginebra, las conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y EE. UU. fueron calificadas como tensas y continuarán mañana, sin que se hayan reportado novedades significativas en el primer día. Paralelamente, Rusia llevó a cabo ataques masivos contra objetivos militares en Ucrania y realizó ejercicios navales conjuntos con Irán en el Golfo de Omán. En cuanto a precios, el crudo Brent retrocedió a 67,42 dólares y el WTI a 62,33 dólares, mientras que EE. UU. aseguró que mantendrá el suministro de GNL a Europa a precios bajos.
El panorama actual sugiere que nos encontramos ante un momento de asimilación tras el frenesí tecnológico de finales de 2025. La divergencia entre la sólida productividad impulsada por la IA y la debilidad en los datos de empleo (especialmente en el Reino Unido) plantea un escenario donde los bancos centrales se verán obligados a mantener una postura de espera, evitando recortes prematuros que puedan reavivar la inflación, pero vigilando que la restricción no fracture el mercado laboral. Proyecto una continuación en la lateralización de los índices bursátiles estadounidenses mientras la valoración de las tecnológicas se ajusta a una realidad de tipos altos por más tiempo.
El éxito o fracaso de las conversaciones entre Irán y EE. UU. será el principal catalizador para los precios del petróleo. Un acuerdo formal podría presionar los precios hacia los 60 dólares (WTI), mientras que un colapso en Ginebra sobre Ucrania mantendría la prima de riesgo elevada en las materias primas.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group






