Las dudas sobre el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial y la postergación de la OPI de OpenAI provocan fuertes caídas en tecnológicas y semiconductores, elevando la cautela de los inversores.
Las declaraciones de los CEO’s de las IAs respecto de las recientes intenciones de poner el freno en el desarrollo de inteligencia artificial han provocado un giro bastante importante y subestimado sobre el optimismo ciego que estaba sosteniendo la narrativa del mercado. Luego de varios años de prometer un crecimiento exponencial e ilimitado, la decisión de Sam Altman de descartar la salida a bolsa de OpenAI para este año argumentando que el complejo panorama de seguridad vuelve imprudente la OPI deja un plano con temor para las grandes tecnológicas e incluso extendido a los índices estadounidenses marcando un riesgo relevante de la industria. Esta nueva ruta es claramente contraria con las elevadas valoraciones sobre las que se construyó el rally tecnológico, obligando a los inversores a asimilar que el ritmo de innovación ya no avanzará sin costos operativos ni fricciones, sino bajo una realidad que empieza a exigir prudencia, manejo ético y sostenible.
El impacto en los mercados globales se reflejó bastante rápido con ventas masivas, especialmente en los activos ligados a la infraestructura tecnológica durante la apertura de la sesión asiática. En la preapertura, el S&P 500 cedió cerca de un 0.6%, el Nasdaq retrocedió un -1.50% y el Dow Jones cayó un -0.30%. El pesimismo aumentó en el sector de los semiconductores, donde en premercado los ETFs SOXX y SMH cayeron un -4.99 y un -4.38% respectivamente, arrastrados por pérdidas generalizadas en Nvidia (-2.38%), Taiwan Semiconductor (-3.33%), Super Micro Computer (-5.24%), Micron (-5.45%), Sandisk (-5.97%), Intel (-6.26%) y AMD (-5.4%). En los mercados asiáticos, el Nikkei se desplomó un -2.40%, mientras que el índice A50 Chino retrocedió un -0.43%, anticipando la problemática en el gasto de capital global en centros de datos. En medio de estos comentarios, el oro podría soportar estos retrocesos, manteniéndose por ahora en un terreno muy neutral, en una posición lateral que comparte temporalmente con Bitcoin a la espera de la evidencia del sentimiento de los inversores en la apertura.
Esta sorpresa para los mercados, muestra una pausa institucional importante dentro de las empresas que lideran la revolución de la IA que las obliga a generar maniobras o estrategias distintas para contener daños reputacionales y adelantarse a regulaciones más amplias. Al congelar las salidas a bolsa y enfriar las expectativas de expansión, las grandes tecnológicas buscarán probablemente blindarse frente a la supervisión gubernamental y mitigar la volatilidad.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




