La decisión de ingresar a un fondo colectivo debe responder a los objetivos y posibilidades económicas de cada persona.
Adquirir un auto o una vivienda mediante un fondo colectivo implica asumir un compromiso financiero de largo plazo. Sin embargo, antes de inscribirse, no basta con conocer cuánto se pagará mensualmente. También es importante entender cómo funciona el sistema, qué costos adicionales contempla y cuáles son las condiciones para recibir el bien.
Milagros Ward, subgerente de Marketing de Pandero, señala que uno de los principales aspectos que deben considerar los consumidores es su capacidad de mantener los pagos durante todo el contrato. “La primera pregunta que una persona debería hacerse es si esta cuota realmente se adapta a su capacidad de pago durante todo el plazo del contrato”, sostiene.
En ese sentido, la especialista explica los principales aspectos que se deben revisar antes de firmar un contrato de fondo colectivo:
- Cuota sostenible durante todo el contrato: En finanzas personales se suele recomendar que las cuotas no superen entre el 20% y el 30% del ingreso mensual. Ese criterio es una buena referencia para calcular si la cuota del programa elegido, ya sea de auto o de vivienda, encaja en el presupuesto familiar. “Un fondo colectivo implica un compromiso de largo plazo. No solo se debe evaluar si hoy se puede pagar la cuota, sino si existe suficiente margen en el presupuesto para mantener los pagos ante posibles cambios en los ingresos o gastos”, explicó.
- Todos los costos, no solo la cuota mensual: Además de la cuota capital, destinada al valor del bien, el asociado debe revisar la cuota de inscripción, la cuota de administración, los seguros y otros gastos fijados en el contrato. En Pandero Auto, por ejemplo, la cuota de inscripción equivale actualmente al 4% + IGV del valor del certificado, mientras que la cuota de administración depende del programa contratado.
- Comprender cómo funciona la adjudicación: Todos los asociados al día en sus pagos participan en la asamblea mensual. En Pandero, a través del sorteo o el remate, donde el asociado ofrece adelantar un número de cuotas: “En esta modalidad ya no dependes de la suerte, sino de la cantidad de cuotas ofrecidas”, indicó Ward. Por ello, el fondo colectivo puede ser una buena alternativa para quien no necesita el bien de inmediato y busca distribuir el pago en el tiempo.
- Conocer las obligaciones y condiciones: El asociado debe estar al día en sus pagos, presentar la documentación del bien que desea adquirir, elegir al proveedor y constituir las garantías correspondientes. En el caso de un auto, se exige además un seguro. Al momento de adjudicarse, puede elegir el vehículo que mejor se adapte a su presupuesto entre una amplia variedad de marcas y, si su valor supera el monto financiado, cubrir la diferencia con recursos propios o solicitar un financiamiento adicional sujeto a evaluación crediticia.
- Verificar que la empresa esté autorizada por la SMV: Las empresas administradoras de fondos colectivos son autorizadas y supervisadas por la SMV, cuyo directorio oficial permite verificar si una empresa está habilitada. Entre las señales de alerta de una oferta informal están las promesas de adjudicación garantizada en una fecha determinada, la falta de transparencia en los costos, los pedidos de depósito a cuentas personales, entre otros.
Para finalizar, la especialista señala que la decisión de ingresar a un fondo colectivo debe responder a los objetivos y posibilidades económicas de cada persona. Conocer los costos, comprender las condiciones del sistema.
“La clave está en informarse antes de tomar una decisión, comprender cómo funciona el sistema y elegir un programa que se adapte a la capacidad de pago y a los objetivos personales”, concluyó Ward.




