Reity, startup apoyada por el Instituto 3IE de la USM, validó su modelo de negocio al concretar exitosamente la venta de un inmueble y la distribución de las ganancias a sus inversionistas digitales. El proceso, que duró 18 meses, marca un precedente en la democratización de la inversión en Chile.
El sector inmobiliario siempre se consideró como un mercado más bien tradicional, de altas barreras de entrada y reservado para grandes capitales. Sin embargo, la tecnología blockchain logró remover ciertos cimientos establecidos, creando nuevas formas de invertir en él. Y hoy, Chile, es testigo de un hito histórico: por primera vez en el país, se ha completado el ciclo de tokenización de un inmueble.
Este logro fue alcanzado por Reity, una fintech nacional apoyada por el Instituto 3IE —incubadora de negocios de la Universidad Técnica Federico Santa María—, que ha logrado demostrar que la inversión fraccionada no es solo una promesa futurista, sino una realidad rentable y segura. El hito contempla desde la emisión del token digital, pasando por la administración del activo, hasta la venta final de la propiedad y la distribución de las utilidades a los inversionistas.
Qué significa tokenizar un ladrillo
Para entender el impacto de este avance, es necesario desmitificar la tecnología. Un «token» en este contexto funciona como una acción digital. Reity divide una propiedad (casa o departamento) en pequeñas fracciones digitales. Así, cualquier persona puede comprar uno o varios tokens, convirtiéndose en dueño de una parte de los beneficios económicos que ese inmueble genere, sin necesidad de comprar la propiedad entera ni endeudarse con un banco.
En la práctica, según señala Francisco Pérez, CEO de Reity: “Se paga el precio a la inmobiliaria e inmovilizamos el bien (hipoteca y prohibición de enajenar que estén inscritas en el Conservador de Bienes Raíces), al mismo tiempo que la inmobiliaria cede todos los beneficios económicos que generará el activo en el futuro a los dueños de los tokens”.
Añadiendo que “es la primera confirmación de la promesa que hemos hecho los últimos 3 años. En un ambiente donde avanza la implementación de la Ley Fintech, de la que somos parte, es importante demostrar que los nuevos modelos de negocio con tecnología funcionan”.
Tras alcanzar este hito, el proceso tendrá una duración total de 18 meses aproximadamente. Mucho menor que el plazo tradicional de inversión inmobiliaria, que suele rondar los 5 años. Asimismo, frente al aprendizaje que deja este primer ciclo para los próximos activos tokenizados, Pérez señala que: “Si inviertes a buen precio, vale la pena esperar y ser paciente en el mercado inmobiliario”.
Activo y plusvalía
A pesar de que en los últimos años el contexto inmobiliario ha estado complejo, el activo logró generar plusvalía. Según explica el CEO de Reity, “la venta de un departamento casi nuevo a buen precio y amoblado fueron clave para cerrar la venta”.
La ganancia se distribuyó de manera proporcional y automática a cada dueño de los tokens, validando la eficiencia del sistema.[
Para garantizar la transparencia y trazabilidad, la plataforma utiliza la red Algorand, tecnología blockchain. En este sentido, el CEO de Reity explica que “es de las más rápidas, capaz de procesar transacciones en menos de tres segundos. Es escalable, ya que tiene un potencial de más de 10 mil transacciones por segundo, mayor a lo que procesa Mastercard hoy. Además, es consciente con el medio ambiente al ser carbono neutral, por el hecho de que contamina muy poco y automáticamente compensa toda la huella generada”.
Seriedad y respaldo
Reity es una empresa del Grupo Inmobiliario Norte Verde, esto le da un respaldo financiero y al mismo tiempo que provee expertise inmobiliaria con más de 33 años desarrollando proyectos. El trabajar con tecnología de tokenización, les permite ser más eficientes y con menores costos, lo que se traduce en mayor rentabilidad para los usuarios.
A la fecha han tokenizado exitosamente 40 activos y para el 2026 pretenden lanzar un nuevo tipo de token que permite acceder a rentabilidades estimadas mayores, por entrar financieramente como socio al proyecto de desarrollo y que permite invertir en el extranjero. Junto con eso, buscan triplicar el monto administrado de sus clientes.






