Ferrocarril bioceánico en suspenso: Perú no fue parte del acuerdo entre Brasil y China

El canciller Schialer aclaró que el proyecto ferroviario fue discutido solo por Brasil y China, y que el Perú aún no ha sido consultado oficialmente.

Pese a la expectativa generada por el anuncio del acuerdo entre Brasil y China para estudiar la viabilidad de un ferrocarril bioceánico que uniría el puerto de Ilhéus con el de Chancay, el Gobierno peruano aclaró que no ha sido parte del entendimiento. El canciller Elmer Schialer afirmó este lunes que no existe hasta el momento ninguna coordinación formal con ninguno de los dos países sobre este megaproyecto.

“Esto es algo que lo han discutido Brasil y China. Nosotros no tenemos más detalles que ustedes”, declaró Schialer ante la prensa, remarcando que se trata de una iniciativa bilateral entre ambos gobiernos. Según explicó, el Ejecutivo peruano evaluará más adelante su eventual participación “de acuerdo a nuestras capacidades e intereses, una vez que llegue a la frontera peruano-brasileña”.

El ministro de Relaciones Exteriores también expresó su preocupación por el eventual trazado del tren en territorio nacional, señalando que si el ingreso se plantea por la región de Madre de Dios, se deberá tener un especial cuidado ambiental, debido a la existencia de áreas protegidas sensibles.

Las declaraciones se produjeron a la salida de una misa en honor al excanciller José Antonio García Belaunde, y han marcado un contraste con el entusiasmo del Ministerio de Transportes de Brasil, que anunció la participación de la estatal China State Railway Group en los estudios técnicos, económicos y ambientales del proyecto.

Aunque aún en fase exploratoria, el ferrocarril bioceánico podría convertirse en una obra de infraestructura clave para la conexión logística entre el Atlántico y el Pacífico. Sin embargo, la ausencia de participación peruana en esta primera etapa revela una desconexión diplomática significativa, considerando que el megapuerto de Chancay es el punto de llegada de la línea férrea propuesta.

La viabilidad del proyecto, por tanto, dependerá no solo de estudios técnicos, sino también del grado de integración política y diplomática entre los países involucrados. Por ahora, Perú observa desde la barrera.